jueves, 25 de julio de 2019

BORIS Y DONALD


BORIS Y DONALD



Lisa y Louise son dos hermanas gemelas que en la película El Resplandor representaban el papel de las niñas asesinadas por un padre loco que había sido guardián del infortunado hotel de Colorado. En la novela original, de Stephen King, eran simplemente hermanas, pero alguien decidió que fueran gemelas en la película y las vistió de ese modo tan convencional y repipi que potencia la carga trágica de la historia.
Muchos han querido ver en Donald y Boris a las gemelas idénticas que Danny, el hijo de Jack Torrance (Nicholson), vio, o creyó ver, mientras recorría en triciclo los pasillos del hotel.
No lo son. Tienen sus coincidencias, como el color del pelo, el olfato político, el arrojo y una enorme ambición. Todo lo demás son diferencias, si exceptuamos la habilidad como encantadores de serpientes, o de personas.

Donald es impulsivo, iletrado y abstemio, Boris, calculador, erudito y borrachín. Boozie Bear (osito borrachín, como le llama cariñosamente su nueva pareja) estudió en Eton y Oxford, donde se licenció en Lenguas Clásicas y presume (con fundamento, al parecer) de ser capaz de hablar en latín, que es algo poco o nada cotizado en los concursos de miss mundo que Donald solía organizar. John Carlin le entrevistó cuando era alcalde de Londres. Nada más empezar, y saliendo a colación la figura de Borges, el despeinado alcalde, al que su biógrafa Sonia Purnell lo describió como “… la antítesis del títere repeinado. Parece una cesta de la ropa sucia con sobrepeso y tiene el hábito de olvidarse de la ducha”  se arrancó citando literalmente el primer párrafo de uno de los relatos del argentino, para, a continuación, citar a Adriano, el emperador del que no estaba seguro si provenía de la Hispania Ulterior o de la Citerior (otro asunto nada relevante en el universo de Donald).

El carismático Boris es simpático, algo payaso, ingenioso, cautivador y brillante en su discurso; y muy, pero que muy, cínico. Las opiniones de algunos de sus antiguos colegas periodistas sobre él son demoledoras. Un exdirector del Daily Telegraph, Max Hasting, que coincidió con él durante veinte años, escribió: “La mayoría de los políticos son ambiciosos e implacables, pero Boris es un egomaníaco medalla de oro. No le confiaría ni a mi esposa ni, francamente, mi billetera. Y es también mucho más despiadado y ruin de lo que el público cree” Un amigo.

Haciendo gala de sus convicciones, siendo en un principio defensor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, a la que comparó en un ensayo de su autoría con el moderno Imperio Romano, cambió de bando para enfrentarse a Cameron (ex alumno de Eton, como él mismo) y poder llegar algún día a liderar el partido y ser Primer Ministro.

Su pintoresco padre, Stanley, es una celebridad gustosa de aparecer en los programas de la tele; a ser posible, con una copa de champán en la mano. Es firme defensor de la permanencia en la UE ya que en su pasado ostentó cargos en el Banca Mundial y en la Comisión Europea. Sus brillantes hermanos, periodistas de renombre y políticos, también hicieron campaña por el remain, aunque Boris pudo con todos.
Pero, ¿qué hay de sus ancestros? Antes muerta que sencilla.
Para empezar, nació en Manhattan, a unos pocos kilómetros de Queens en donde vivía el joven  Donald y mantuvo unos años la doble nacionalidad americana y británica. 
Por vía materna tenía una abuela medio inglesa medio suiza y un abuelo, Ali Kemar Bey, turco, musulmán, periodista, escritor editor y político del Imperio Otomano que murió durante la Guerra de la Independencia de Turquía, linchado por una turba enardecida, convenientemente azuzada por sus enemigos políticos. Su otra abuela, Irène Johnson, era medio inglesa medio francesa, nieta ilegítima del Príncipe Paul de Würtemberg y por tanto, descendiente del mismísimo Jorge II de Inglaterra por vía bastarda, lo que le emparenta de manera lejana a las familias reales europeas y le hace primo octavo de su rival político, el ex Primer Ministro Cameron. Por vía materna, su madre, Charlotte, era nieta de un judío ruso lo que ha hecho que Boris se defina a su mismo como el hombre melting pot, aludiendo a sus ancestros musulmanes, judíos y cristianos.

De momento, Donald ha dado el beneplácito a la carrera de Boris y ambos están en la cabina de mando del mundo anglosajón. No son de fiar. Uno por zafio y brutal y otro por cínico y amoral forman una pareja inquietante.

Intenten evitar encontrárselos cogiditos de la mano mientras conducen alegremente su triciclo por los pasillos del hotel. Son mal presagio.

Román Rubio
Julio 2019

martes, 23 de julio de 2019

COMUNICACIÓN INCLUSIVA


COMUNICACIÓN INCLUSIVA


Me alegré cuando Obama fue elegido Presidente. Porque era (y es) negro, sí; pero no solo, sino porque es un tipo elegante, educado, dialogante, diplomático, sincero y con un excelente sentido del humor (como demostraba en cada una de las cenas de la prensa). Al contrario del brutal patán de color calabaza que le ha sustituido en el cargo.
Haciendo gala de mi “transversalidad” en los asuntos políticos, siempre he expresado mi admiración y simpatía por Manuela Carmena —por su talante y sentido común— y por Angela Merkel (para pasmo de mis amigos progres) por su sensatez e inapelable conminación a los países meridionales de “gasta lo que tienes”.
Me llevé una sorpresa agradable el otro día al enterarme de que, por primera vez, una mujer, Patricia Ortega, había sido promocionada al cargo de general del Ejército Español “por haber acumulado el mérito y capacidad para ello, y no por cupos”, como señaló el Jefe de Estado Mayor en presencia de su jefa directa, la Ministra Margarita Robles, y me llamó la atención que la flamante general no hiciera alegato feminista alguno en su primer discurso en el empleo para disgusto de algunas personas que murmuraron por lo bajini con el gesto torcido.

Hace unos días la alemana Ursula Von der Leyen —madre de siete hijos, además de ministra de defensa de su país— fue nombrada presidenta de la Comisión Europea, unos días después de que Christine Lagarde dimitiera como jefa del FMI para pasar a dirigir el Banco Central Europeo; y otra mujer, la ministra Calviño, suena como sustituta de Lagarde en Washington.

No me considero, por tanto, ni racista, ni homófobo ni cosas así, pero como las mujeres del César no solo tenemos que ser virtuosas, sino parecerlo, incitado por Javier Marías, me he hecho con una Guía de Comunicación Inclusiva editada por el Ayuntamiento de Barcelona para ver de pulir y poner al día mi torpe y atrasado lenguaje, al parecer irrespetuoso y muy alejado de ayudar a “construir un mundo más igualitario”.

El apartado de Racismo y prejuicios étnicos y culturales no tiene desperdicio. En primer lugar nos dice que “un tercio de la ciudadanía de Barcelona proviene de orígenes y contextos culturales diversos” ¿Diversos? ¿Un tercio? ¿Y qué pasa con los otros dos tercios, que “son de aquí”? Todos son diversos; ahora, si lo que quieren decir es que no son autóctonos… Después continúa explicando que la “racialización” es “una construcción social que sitúa a las personas blancas por encima del resto” (gracias por la aclaración), para terminar añadiendo el enigmático y ocurrente axioma de que, aunque las razas no existen, el racismo sí.

Y pasa a hacer una recolección de palabras y expresiones a evitar y a sustituir por otras: inmigrante y emigrante pasan a ser proscritas; hay que decir migrante, como las aves, y persona de color o negro quedan prohibidas en beneficio de persona negra (no veo la mejora, aparte ser mucho más inespecífica), persona afrodescendiente (muy práctico) o la extravagante y poco concreta persona racializada. No sé ustedes, pero yo, a pesar de mis esfuerzos, no me veo diciendo: “tengo a una persona racializada” como nuevo vecino en la finca. Por supuesto el moro y la mora deben ser nombrados como persona del Magreb (lo de magrebí ni se nombra en la moderna guía) y al inmigrante de segunda generación se invita a llamarlo descendiente de personas que migraron, lo que no parece ser un enorme avance.
En el capítulo del lenguaje homófobo o sexista también hay indicaciones pintorescas. Por ejemplo, la contundente expresión vete a tomar por el culo aparece como inaceptable y se propone, en cambio, la más amable de vete a freír espárragos, lo que habría contado con la aprobación de mi abuela, que habría añadido, quizá, vete a hacer gárgaras, y la expresión cambio de sexo aparece como no respetuosa, proponiendo operaciones de afirmación de género en su lugar, confundiendo, en mi opinión, los conceptos de género y sexo.
El capítulo de discapacidades físicas y mentales es también amplio. Se consideran expresiones no respetuosas discapacidad, incapacidad, deficiente, minusválido, inválido, paralítico y cojo, para sustituirlos por circunloquios como persona en situación de discapacidad, o las poco concretas de persona con discapacidad física (¿pero, no habíamos quedado que discapacidad era humillante?), o la vaga persona con movilidad reducida (¿es cojo, va en silla de ruedas o está postrado?
El ciego y el sordo pasan a ser persona con ceguera y cosas así y lo más chocante: el lenguaje de signos es una expresión poco respetuosa y debe decirse lengua de signos en su lugar.
En fin, me dejo capítulos sustanciales y sustanciosos como el de salud mental, pero lo pueden consultar, si gustan, en el siguiente enlace:



Estoy tratando de interiorizar las consignas del Ayuntamiento de Colau. Para ello me leo una y otra vez la lista de expresiones correctas intentando automatizarlas. Prometo borrar de mi vocabulario palabras ofensivas como “hermafrodita” para referirme a una “persona con DSD (diferencias en el desarrollo sexual)”. Y si no me entienden, pues allá ustedes.


Román Rubio

Julio 2019

sábado, 20 de julio de 2019

CORÁN I


CORÁN I





Y (Dios) enseñó a Adán los nombres de todas las cosas, luego se las mostró a los ángeles… (Corán 2: 31).

Pero cuando dije a los ángeles: “¡Postérguense ante Adán!”, todos se prosternaron excepto Iblis, que se negó y fue soberbio, y se convirtió en uno de los incrédulos (2: 34).

Dije: “Oh, Adán! Habita con tu esposa en el Paraíso, y coman de su abundancia cuanto deseen, pero no se acerquen a ese árbol, porque si lo hacen se convertirán ambos en transgresores”.
Pero el demonio los hizo caer (en la desobediencia) apartándolos de la situación (agradable) en la que se encontraban. Y les dije: “¡Desciendan! Serán enemigos unos de otros, y en la Tierra encontrarán una morada y deleite temporal  (2: 35- 36).

¡Oh, Pueblo de Israel! Recuerden los beneficios con que los agracié y cómo los distinguí sobre los demás pueblos (2:47).

Y (recuerden) cuando salvé a sus antepasados de las huestes del Faraón, que los sometían a crueles castigos…
Y recuerden cuando dividí el mar y los salvé, ahogando a las huestes del Faraón delante de sus propios ojos.
Y (recuerden que) cité a Moisés durante cuarenta noches y cuando se ausentó tomaron el becerro, obrando injustamente.
Luego, a pesar de eso, los perdoné para que fueran agradecidos.
Y le concedí a Moisés el Libro y el criterio para que siguieran la guía (2: 49-53).

Y recuerden cuando Moisés rogó a su señor agua para que bebiera su pueblo, le dije:” ¡Golpea la roca con tu bastón!” Entonces brotaron de ella doce manantiales, y supo cada tribu en cual debían beber (y les dije) “Coman y beban del sustento de Dios y no abusen  de la Tierra corrompiéndola (2: 60).

Y (recuerden) cuando celebré el pacto con el Pueblo de Israel: “Adoren solo a Dios, hagan el bien a  padres y parientes, a los huérfanos y a los pobres, hablen a la gente de buenas maneras, cumplan con la oración y paguen el zakat; pero luego volvieron la espalda en rechazo, salvo unos pocos (2: 83)

Y revelé a Moisés el Libro, y después envié Mensajeros; y concedí a Jesús, el hijo de María, milagros evidentes y lo fortalecí con el Espíritu Santo (el ángel Gabriel) (2: 87).

Digan: “Creemos en Dios, en lo que nos fue revelado a nosotros, en lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y a las tribus, y en lo que Dios reveló a Moisés, a Jesús y a los demás profetas. No discriminamos entre ellos y entregamos a Dios nuestra voluntad  (siendo musulmanes) (2: 136).

Y combatan por la causa de Dios a quienes los agredan, pero no se excedan, porque Dios no ama a los agresores  (2: 190).

Combátanlos hasta que cese la opresión y puedan adorar tranquilamente a Dios (sin temer persecución); pero si ellos cesan de combatir, que no haya más hostilidades, excepto contra los agresores (2: 193).

Las divorciadas deberán esperar tres menstruos (para poder volverse a casar), y no les es lícito ocultar lo que Dios creó en sus vientres, si es que creen en Dios y el Día del Juicio. Sus maridos tienen más derecho a volver con ellas en ese plazo, si desean reconciliarse. Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos. Y los hombres tienen un grado superior (de responsabilidad) al de ellas. Dios es Poderoso, Sabio (2: 228).

Las viudas deberán esperar cuatro meses y diez días (para casarse de nuevo). Luego de ese plazo no serán reprochadas por lo que dispongan hacer consigo mismas… (2: 234).

Él te reveló (oh, Mujámmad!) el Libro con la Verdad, para confirmar los mensajes anteriores, y ya había revelado la Tora y el Evangelio (3: 3).

Cumplan con la oración prescrita, y especialmente la oración de la tarde, y preséntense  ante Dios con total devoción (2: 238).

Continuará.


Román Rubio
Julio 2019

P.D. Los textos (aleyas) provienen de la obra El Corán. Traducción comentada (Bogotá, 2013) del Licenciado M. Isa García. Como es sabido, El Corán es libro sagrado solo en su versión en árabe. Las traducciones se consideran únicamente interpretaciones de la palabra sagrada. Sin más valor. O sin menos.

lunes, 15 de julio de 2019

CUMPLEANYS



                                    CUMPLEANYS



Rosalía's 'Spanishisms' upset Catalonia's language purists

Los “españolismos” de Rosalía molestan a los puristas de la lengua catalana.

La estrella del pop catalana Rosalía ha molestado a los puristas de la lengua con su primer single grabado en catalán por usar “españolismos” que los críticos opinan que diluyen la lengua.
En Milionària, que recibió 2 millones de visitas en YouTube durante las primeras 24 horas, la cantante de 25 años usa la palabra cumpleanys —una contaminación del español cumpleaños— en vez de usar la voz normativa aniversari.

También usa escoltada (acompañada) cuando en catalán la palabra es escortada y se refiere a botellas de champagne en vez de ampolles.

“¿Perdonaremos a Rosalía por decir cumpleanys?” se preguntaba el usuario de Twitter @LuxSpeculi.
“La cantante sufre unos déficits de competencia lingüística pero al menos ahora todo el mundo sabe que cumplanys es un españolismo grosero”, escribía Gabriel Bibiloni en El Periódico.

Rosalía estaba, presumiblemente, reflejando el hecho de que mucha gente, en especial en el área de Barcelona, mezcla el español dentro de su catalán, lo que es causa de desazón entre los puristas.
La cantante es de Sant Esteve Sesrovires, unos cuarenta kilómetros al oeste de Barcelona y, como casi todo el mundo de la zona, es bilingüe, ya que la escolarización  es en catalán. Sin embargo, como en el 55% de la población, su lengua materna es el español.

A pesar de ser enormemente popular en el área, el hecho de que la mayor estrella internacional sea una catalana que canta en español es una fuente de irritación permanente para los nacionalistas catalanes, muchos de los cuales preferirían una Cataluña monolingüe.

El Presidente separatista catalán, Quim Torra, no felicitó a Rosalía cuando esta ganó dos Grammys Latinos el año pasado y el periódico pro-independencia La República se quejó de que no hiciera referencia alguna a la “represión” de los catalanes en su discurso de aceptación de los premios.

“A los separatistas no les gusta Rosalía porque ella no les baila el agua y no la pueden usar para hacer propaganda”, dice Mercè Villarrubias, autora catalana de lingüística. “Encima se atreve a cantar en catalán, lengua que ellos ven como su propiedad particular”. “No les gusta ese gesto de libertad y buscan la manera de criticarla, como el uso de cumpleanys, cuando es bien conocido que todos los artistas creativos inventan y adaptan.”

Algunas instituciones culturales han acogido favorablemente la decisión de Rosalía de cantar en catalán a pesar de los errores; y por lo que a Twitter se refiere, muchos están de acuerdo en que lo que verdaderamente importa es que una artista internacional cante  en catalán y algunos añaden que ellos mismos dicen también cumpleanys, en lugar de aniversari. Mariàngela Villalonga, la Ministra Catalana de Cultura (sic), dijo que, en su familia, decían también cumpleanys, aunque sabían que era incorrecto.

Hay también alguna que otra palabra inglesa salpicando la letra pero, en medio de la tormenta, a nadie parece importarle que el estribillo repita las palabras “Fucking Money, man”.


Traducido de The Guardian. Edición digital.


Román Rubio.
Julio 2019 

lunes, 8 de julio de 2019

LGTBI


LGTBI




Hace un par de semanas me acerqué al desfile de carrozas de la fiesta del Orgullo en Valencia, mucho más modesta que la de Madrid pero divertida, al fin y al cabo. En una de ellas aparecía el lema “No nos mires, únete”. Me sentí algo incómodo, puesto que yo no tenía ninguna intención de unirme. Iba allí de mirón. Como voy de mirón al desfile de la Ofrenda en Fallas, el del Año Nuevo Chino o la manifestación feminista de marzo. (Ahora que lo pienso, voy de mirón a tantos eventos que empiezo a pensar si no iré de mirón en la vida, lo que, por otra parte, no es ni mejor ni peor que ir —por ejemplo— de héroe). El hecho es  que en todos estos eventos me siento bienvenido. Y sí. También en la fiesta del “colectivo” (perdón por el término) LGTBI (perdón por el acrónimo).
Las personas que celebran ese acto de manera activa (y no de mirones, como un servidor) han sido objeto de burla y menosprecio, han sufrido marginación, persecución, rechazo y violencia. En mi ya lejana infancia, en épocas franquistas, no solo estaban estigmatizados sino perseguidas al amparo de la Ley de peligrosidad  social.

Afortunadamente hoy no hay nada de eso. No solo no hay estigma que valga ni ley que las persiga sino que, por el contrario, el personal se ve protegido por el Código Penal y sus estipulados “delitos de odio”, entre los que se incluyen aquellos contra  la identidad sexual. Solo se puede contar alguna agresión verbal o física puntual que es vista con desaprobación y rechazo por el común de los mortales, además de ser perseguida por la justicia.

Por todo ello me sentí muy pero que muy decepcionado por lo que ocurrió en la celebración del Orgullo en Madrid. Allí, de manera más o menos espontánea se “prohibió” a los representantes de Ciudadanos tomar parte en la jornada de celebración (y  -como dicen muchos de los organizadores-  de reivindicación).
Los amantes de la libertad y víctimas de la intolerancia se convirtieron ellos mismos en sectarios bucéfalos censores, constrictores de la libertad ¡Qué pena!

Me llama la atención que desde el Cogam (colectivo de lesbianas, gais, trans y bisexuales –o algo así-) se diga que los políticos tienen derecho a manifestarse “como cualquiera”. “Y la gente a responder contra lo que los políticos hacen”. Bueno, pues todo vale, ¿no?  ¿Cómo puede pensar eso un “colectivo”  que ha sido vilipendiado, insultado, maltratado y zaherido desde tiempos inmemoriales? ¿Acaso tenían los demás derecho a hacerlo, en aras a una pretendida  libertad de expresión? Pues no. La libertad de expresión, como la libertad, en general, tiene sus limitaciones. Como decía Isaiah Berlin, la libertad del pez grande es la perdición del chico.

En estos momentos pienso en aquellas personas gais, lesbianas transexuales y bisexuales que pertenezcan o simpaticen con el partido de Ciudadanos y cómo se deben de sentir. Una vez superada la culpa de sentirse “diferente” por su identidad sexual, ¿tienen ahora que avergonzarse por su tendencia política liberal?

Alá confunda a quienes vetan o hacen avergonzarse a los demás por su identidad sexual, política o ideológica. 

Por mi parte, sean bienvenidos los de Ciudadanos, los curas y hasta los mirones.

Román Rubio
Julio 2019 


P.D. La ley sobre la peligrosidad y rehabilitación social fue promulgada por las Cortes franquistas en 1970 y venía a sustituir la  famosa ley de vagos y maleantes, aprobada por las Cortes de la II República en 1933, conocida como La Gandula, y dirigida contra vagabundos, nómadas, proxenetas y otros elementos antisociales, a los que el franquismo añadió los homosexuales.
Se consideraban tipos antisociales, entre otros, a:
Vagos habituales, rufianes y proxenetas, los que realicen actos de homosexualidad, los que habitualmente ejerzan la prostitución, los que promuevan o favorezcan el tráfico, comercio o exhibición de cualquier material pornográfico, los mendigos o ebrios habituales, los toxicómanos, los menores de 21 años abandonados por la familia y moralmente pervertidos, etc.
Entrada la democracia, la ley siguió en vigor, aunque sin aplicación de facto para los homosexuales. En 1979 fueron suprimidos algunos artículos de la ley, fue de nuevo modificada en 1983 y 1989 en lo referente a la tipificación de escándalo público y finalmente derogada en 1995.

miércoles, 3 de julio de 2019

CASABLANCA


CASABLANCA




                      — Y a ti, ¿qué demonios te trajo a Casablanca?
                         — Mi salud. Vine aquí por las aguas.
                         — ¿Las aguas? ¿Qué aguas? ¡Si estamos en el desierto!
                          — Me informaron mal.

Rick va a lo suyo. No quiere salvar al mundo. Si acaso, quiere salvarse él. Lazslo, en cambio, vive por y para los grandes ideales. Le mueven las palabras con mayúsculas como Patria, Justicia y Libertad. Es del material del que están hechos los héroes, los que se juegan el tipo por las mayúsculas. Y por ser reconocido y loado por el pueblo. De la pasta de  Gandhi, Mandela y sí, también de la de ciertos políticos encarcelados en España por una bandera con estrellita. De la misma pasta que está hecha la capitana del Sea Watch, Carola Rackete, encarcelada y desencarcelada unas horas después por la justicia italiana acusada de desobediencia a la autoridad naval y responsable de colisión con una lancha policial, o algo así.

En realidad, este artículo me sirve de expiación y de justificación ante muchos amigos que han inundado las redes sociales con la petición de la firma  de apoyo para la liberación de la valiente mujer y el hecho de que yo haya ignorado la petición. Siento haberles decepcionado.
Trataré de explicarlo (y explicármelo).

Hace unos meses, Pascual Durá, capitán y armador del barco “Nuestra Madre de Loreto”, de Santa Pola,  rescató en el mar a doce migrantes que andaban a la deriva y todos vivimos la angustia del marinero y sus apremiantes gestiones para conseguir el permiso de entrada a un puerto seguro en el que poner a salvo cargamento tan sensible. Este hombre, Pascual Durá, no quería ser un héroe. No lo buscaba. Él y su tripulación llevaban en el mar cerca de un mes con el propósito, no de encontrar migrantes y ponerlos a salvo, nada más lejos de sus pretensiones. Solo querían volver a puerto con la bodega del buque llena de marisco que, a la postre, habría de servir para poner la comida en la mesa familiar y comprar al chico la Play Station que pedía para Navidad. ¡Ah!, y ver de reformar el baño y la cocina, como pedía su mujer.

En el camino se encontró con unas personas en peligro y el hombre hizo lo que tenía que hacer: ponerlas a salvo. Como Rick, el de Casablanca. En su momento, y en contra de lo que podría ser su voluntad de hombre que va a la suya (y a la de los suyos), hizo, ni más ni menos, lo que tenía que hacer.

Mis héroes no son los Lazslos de este mundo. Siempre me ha resultado más fácil iniciar una gran amistad con tipos como Rick. O Pascual Durá. Pedidme la firma para tipos como el de Santa Pola.


Román Rubio
Julio 2019

martes, 25 de junio de 2019

FAKE NEWS


FAKE NEWS




A principios del siglo IX, Pelaio, un pastor cenobita de la remota región gaélica, vio, o creyó ver, unas luces nocturnas, que bien podían haber sido fuegos fatuos, que señalaban cierto promontorio en el lugar en el que hoy se encuentra Compostela (campo de estrellas) y así se lo hizo saber a Teodomiro, obispo de Iria Flavia (hoy Padrón).

Este, espoleada su imaginación por lo que podía ser un milagro en un mundo y una época tan proclives al tráfico y la tenencia de reliquias, hizo excavar el túmulo del cerro y halló un arca de mármol con tres esqueletos; uno de ellos, al parecer, decapitado, con la calavera yaciente junto a uno de los brazos. El obispo determinó con tan concluyente evidencia que se trataba de los restos del Apóstol Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y Salomé, y de sus dos jóvenes discípulos, Atanasio y Teodoro. ¿Qué otro significado podría tener sino unas luces nocturnas por allí, por la contornada? El hecho de que el apóstol Santiago hubiera muerto decapitado y unas luminarias avistadas por un paisano del lugar parecían ser indicios suficientes.
Había que pasar por alto, eso sí, que la decapitación había tenido lugar en la lejana Jerusalén siete siglos antes por orden de Herodes Agripa I. El devoto hombre de iglesia dio por buena la leyenda de que el apóstol, después de cristianizar Hispania, había vuelto a Jerusalén a acompañar a la Virgen María en el momento de su muerte y, tras ser aprehendido y decapitado por la autoridad, había sido trasladado en una barca “de piedra” al territorio cristianizado por él en compañía de dos discípulos para su inhumación.

Ni la sospechosa barca de piedra ni el hecho de que el lugar fuera una necrópolis céltico-romana y sueva en el pasado lograron quebrantar la inamovible fe del obispo, cegado por la devoción y ¿por qué no decirlo? por su interés y ganas de protagonismo. Convencido de la auténtica santidad de los restos mandó noticia a Oviedo, desde donde el rey de los astures, Alfonso II el Casto (789-842) —a cuyo reino pertenecía tan significado paraje— organizó una expedición al lugar para comprobar in situ la veracidad de tan importante hallazgo.
Los indicios eran vagos y las incomodidades muchas, pero el rey y su séquito se pusieron en marcha y, atravesando lo que hoy conocemos como el puerto del Palo, llegaron a Galicia por A Fonsagrada, para ir a buscar el enclave de Lugo, y de allí, seguir la calzada romana hasta Iria Flavia. Acababa de inaugurar el rey Alfonso, sin siquiera hacerse a la idea de la repercusión que habría de tener en siglos venideros, nada más y nada menos que el Camino de Santiago en su variante conocida hoy como Camino Primitivo.

Allí, en el lugar de tan singular hallazgo, el rey certificó en el mes de septiembre del año 829 la veracidad de la versión episcopal, declaró los restos como los del amigo de Jesucristo y dictó un mandato por el cual «damos y concedemos a este bienaventurado apóstol Santiago y a ti, nuestro Padre Teodomiro Obispo, tres millas de tierra al derredor del sepulcro de Santiago Apóstol…» De este modo posibilitó el monarca astur la construcción de la primera ermita sobre la tumba del apóstol Santiago, que con los siglos habría de convertirse en la catedral que es hoy, al tiempo que otorgaba “de facto” a las propiedades de la iglesia un privilegiado tratamiento del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), mucho antes de que este fuera instaurado.

En 2018, 1.187 años después del memorable evento, 327.378 caminantes de todos los rincones del mundo se acreditaron en la Catedral de Santiago como peregrinos. Para que luego hablen de fake news y los peligros de la propagación de noticias falsas en las redes sociales.
¡Ah! Y aunque le llamen Matamoros, el pobre Santiago nunca mató a ningún moro (o musulmán). Aunque hubiese querido hacerlo, no tuvo oportunidad. Vivió unos seiscientos años antes del nacimiento de Mahoma, y, por tanto, de cualquier traza del Islam.
Y no. A pesar de ser el patrono del arma de caballería, no consta en texto alguno que fuera capaz, siquiera, de montar a caballo.

Para que vean lo que la reputación puede hacer de algunos, incluso antes, mucho antes de Twitter y Facebook.

Román Rubio
Junio 2019

lunes, 17 de junio de 2019

HISTORIAS DE “LA MILI”


HISTORIAS DE “LA MILI”




Una mañana de invierno de 1977, el soldado raso al que conocíamos en el cuartel como El Porro, por razones obvias, salía de hacer sus 24 horas de guardia en Capitanía General de Valencia con su abrigo militar y su macuto al hombro. Allí, en el suelo, desatendidas junto al ascensor que llevaba al pabellón de la vivienda del Capitán General, unas relucientes botas de montar que Mariano, el Mayordomo, acababa de traer del zapatero. El Porro no se pudo resistir a la tentación de tan goloso trofeo, las trincó del suelo,  las disimuló bajo el abrigo y se fue a su casa. Digamos que lo consideró el pago con que la Patria le retribuía sus largas horas en la garita de guardia.
Ni se imaginó el soldado la que había armado. Las botas resultaron ser del Capitán General golpista Milans del Bosch y el pobre Mariano dio parte al sargento de guardia. Se removió Roma con Santiago, se abrieron todas las taquillas de la tropa, se registró cada palmo del cuartel y se arrestó hasta al gato de la compañía, aunque, claro, las botas no aparecieron.

Esta es una historia más de “la mili”, historias que compartimos los de mi generación,  ya que  en mi época, los jóvenes (los hombres jóvenes), excepto los hijos de viuda o los que cumplían una serie de requisitos eximentes como pies planos, miopía severa, etc., a los 21 años se nos mandaba un año de nuestras vidas a pegarnos barrigazos contra el suelo en compañía de un fusil CETME (generalmente de guía desviada) que se convertiría en nuestra sombra. Se hablaba de que algunos conseguían a base de tretas simular una minusvalía que les dispensaba de tan monumental pérdida de tiempo pero lo cierto es que la mayoría acabábamos pasando un año de nuestras vidas en los cuarteles comiendo un delicioso rancho de alubias con chorizo y trozos indeterminados y peludos del cerdo, carne empanada con patatas chips y una pieza de fruta. Acompañado por una pieza de pan o “chusco”.

La cosa tenía su parte positiva, no crean. Se tenía la oportunidad de conocer y convivir con gente de tu edad de todas las partes de las Españas y de toda condición. Allí me encontré dando clases de alfabetización a un elemento que venía de un cortijo de Jaén y no había pisado la escuela, a un crupier del casino que se hacía pasar por iletrado para librarse de no sé qué, y comprendí el desarraigo y resentimiento de muchos catalanes a los que se les llamaba “polacos” y les conminaban los mandos a hablar “en español” hasta en el Hogar del Soldado, so pena de arresto.

España cambió, mucho y muy rápido y “el patriota” José María Aznar hubo de eliminar el servicio militar obligatorio ante la situación insostenible de una deserción masiva del personal que se acogía a la objeción de conciencia.

Hoy, Macron quiere volver a introducir en Francia el servicio nacional obligatorio para todos los jóvenes franceses (chicos y chicas) que había sido suspendido en 1979. Para ello ha tenido que limar algunas asperezas: en vez de servicio militar cambia la denominación por el más suave de “servicio nacional” y rebaja —con reticencia— el tiempo de servicio a un mes. El objetivo, según el Presidente francés es ofrecer a los jóvenes “una experiencia ciudadana de la vida militar, de la mezcla social y de la cohesión”, en definitiva para reforzar el sentido de pertenencia a la República. Debería servir “para que los jóvenes reciban una formación militar elemental: disciplina y autoridad, conocimiento de las prioridades estratégicas del país  y de las grandes problemáticas de la seguridad…”, además de “detectar las dificultades, en especial la del ‘iletrismo’ y proponer las medidas correctoras”.
Los responsables de llevar a cabo el programa serían el Ministerio de Defensa y la Gendarmería y el coste está evaluado en unos 2.000 0 3000 millones de euros anuales.

No sé si logrará sacarlo adelante el presidente francés, pero se me antoja que significaría el suicidio político si lo propusiera aquí, en España.
Ni regalando a los jóvenes botas de montar.

Román Rubio 
Junio 2019




martes, 11 de junio de 2019

ALCOHÓLICOS (ANÓNIMOS)


ALCOHÓLICOS (ANÓNIMOS)




Hay que relevar a Theresa May  en el 10 de Downing Street. La carrera está abierta  y los líderes tories están afilando las navajas. En primera posición se encuentra el más cínico entre los cínicos: Boris Johnson, capaz de vender a su madre por un cucurucho de fish&chips y tras él un pelotón de pretendientes liderados por el actual ministro de Medio Ambiente, Michael Gove. El tal Gove tiene un problema: admitió haber tomado cocaína y lo lamentó en una entrevista reciente concedida recientemente al Daily Mail. “Tomé drogas hace más de 20 años”, reconoció el ministro probrexit de 51 años. “En aquella época era un joven periodista”, prosiguió, reconociendo el “error”. “Pero no creo que los errores del pasado te descalifiquen”, concluyó el postulante.

Habría que decir al golfante de Gove que no se preocupe, que en la sucesión de los tories siempre gana alguien al que no se le espera, como en el caso de la misma Theresa  May.

Clinton, amenazado por el posible testimonio de algún conocido de su época de estudiante golfarra en Oxford, tuvo que confesar que había fumado marihuana, aunque aclarando, eso sí, sin tragarse el humo. Faltaría más. De ese modo tan tramposete tiraba balones fuera el fumador de puros del  Despacho Oval.

Obama, por el contrario, más sincero que los fariseos anteriores, no solo reconoció  haber fumado marihuana de joven, sino que lo había hecho con “absorción total”, aunque dejando claro que había dejado de hacerlo al entrar en la universidad, en donde empezó a vivir “como un monje”, según confiesa en su autobiografía “Sueños de mi padre”. También dijo haber tomado en alguna ocasión cocaína, y, para colmo de la desvergüenza, confesó que no podía evitar fumarse un cigarrillo de vez en cuando en la mismísima Casa Blanca, en donde lo imaginamos fumando en la ventana como el mismísimo Frank Underwood.

Lo de la relación con las drogas y el alcohol puede llegar a ser ridículamente obsesivo en los países anglosajones. Cuando he explicado a mis amigos de allí que a mi padre, que murió a los 82 años, nunca le vi comer o cenar sin su vaso de vino o su porrón al lado, estos me preguntaban que si  “tenía problemas con el alcohol”. “¿Problemas?”, contestaba yo. “Tendría problemas si viviera en Arabia Saudita, pero en España, afortunadamente, ninguno”.

Para algunos, el uso (que no abuso) del alcohol o de las drogas es una debilidad. Yo, me alineo con la definición de abstemio que da Ambrose Bierce en su Diccionario del diablo: “Abstemio es una persona de carácter débil, que cede a la tentación de privarse de un placer”.

 La historia moderna nos da algunos ejemplos de tipos muy malos que nunca tomaban un trago:  Hitler era abstemio y vegetariano y nuestro Franquito era un tipo frugal que tampoco probaba el alcohol, bien como rechazo a la figura paterna –de naturaleza jaranera y violenta, al parecer— o quizá para que no le temblara el pulso firmando condenas. Y el Gran Payaso de Color Naranja, Donald Trump, a quien se le murió un hermano a los 43 a causa del alcohol, tampoco prueba ni gota; se hace llenar la copa de Coca-Cola Light o zumito de naranja hasta para brindar en los encuentros con otros líderes y en los acuerdos internacionales. Total, para no respetar ni a los unos ni los otros.

Moraleja: desconfía de quien, sin motivo médico alguno, rechaza una cerveza helada en un mediodía de verano o un vaso de vino con el guisote. No suele ser de fiar.
Román Rubio
Junio 2019.

sábado, 8 de junio de 2019

PETROGLIFOS


PETROGLIFOS





Ya saben lo que son los petroglifos. Se trata de grabados rupestres sobre rocas, en  muchos casos de origen neolítico. Junto con la pictografía (las pinturas), configuran el arte rupestre. Los petroglifos se extienden por casi todas las culturas y épocas y la temática es muy variada: desde representaciones de animales y caza (como en las pinturas de Altamira o en los abrigos  levantinos) hasta garabatos geométricos  con una carga simbólica más enigmática que sirve de alimento a las teorías de los especialistas (a menudo descabelladas) y fundamento de oscuras tesis doctorales.
No trasladaré aquí, por decoro, la explicación detallada que da un amigo mío del sentido de una de esas rocas grabadas cerca del Penyagolosa, en el que unas rayas que confluyen en un eje a modo de palmera es vista por algunos descifradores de símbolos como un lugar de escenificación del mito de la fertilidad, que incluye mujeres sentadas a horcajadas y cosas así, propias de mentes calenturientas.

Pues bien, la “artista visual” argentina  Mercedes Aquí ha ocasionado un pequeño revuelo en México al exhibir en una exposición en el Museo de Artes Gráficas de Saltillo unas secuencias fotográficas de su persona con el pantalón bajado meándose en  uno de los petroglifos de la época precolombina mexicana. O más exactamente, de su culo.
Lo que para ustedes y para mí no es sino una gamberrada, para la artista es, ¡agárrense a la silla!, una iniciativa que le sirve para “explorar sobre la identidad, la memoria, el arraigo, el cuerpo y el territorio”. Ahí es nada. Me admira la imaginación disparatada para poner en palabras actos tan sencillos. Lo que sería “mear sobre una roca con grabados” se convierte en una exploración sobre el cuerpo, el territorio, el arraigo y no sé qué más.
Los mexicanos parecen no estar de acuerdo con las motivaciones de la artista argentina (que, por cierto, tiene también nacionalidad mexicana) y lo interpretan como una burla a la identidad nacional, a lo que la mujer responde que se trata de una “campaña discriminatoria de género, además de xenófoba”. De género, porque del culo, bien visible en las imágenes, no cuelga adminículo alguno; y xenófoba porque... porque sí, porque queda bien, sugiriendo que si el chorro hubiese sido de un hombre y mexicano no habría sido objeto de reprobación alguna.

Y ya que estamos con petroglifos, fósiles y otros asuntos del pasado remoto, pronto verán a nuestro rey (el de España, no el de bastos) ir en procesión solemne entre armiños y terciopelos al castillo de Windsor a recoger en la palaciega Capilla de San Jorge, de manos de la Reina de Inglaterra,  la más restringida y exclusiva de de las distinciones: la de caballero de la Orden de la Jarretera. Exclusiva porque es un club al que pertenecen solo unos pocos miembros de la aristocracia británica, la realeza europea y el Emperador de Japón y restringida porque en total, no llegan a cincuenta. Y hay que esperar a la muerte de uno de ellos para que entre un nuevo socio.
La historia de la Orden  se remonta a una anécdota del siglo XIV, cuando el Rey Eduardo III estaba bailando con la condesa de Salisbury y a la dama le resbaló la liga que sujetaba su media hasta el mismísimo tobillo. El rey, solícito, se agachó, tomó la liga y la colocó en su propia pierna. Mirando al público, el rey normando pronunció sus famosas palabras: “Honi soit  qui mal y pense” (“Vergüenza para  quien piense mal “), convirtiéndose en el lema de la Orden y de la familia real británica.

Pues eso. De fósiles, petroglifos y otras anécdotas ancestrales.

Román Rubio
Junio 2019








martes, 4 de junio de 2019

MATES



MATES


“Las matemáticas poseen no solo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura”
Bertrand Russell

En la última edición del magazine Verne de El País, el divulgador  matemático Joséangel Murcia (así firma) escribe un interesante artículo dando consejos a los estudiantes que deben enfrentarse a los exámenes de elección múltiple y acertar el máximo de preguntas, aunque no se tenga mucha idea. Algunos de los consejos son obvios y otros… bueno, no tanto. Veamos:

Responder primero las preguntas que se saben primero, descartar en las dudosas las respuestas que parezcan ilógicas o imposibles, descartar las que se salgan del patrón; por ejemplo: si tengo como respuestas pantera, gato tigre, puma y perro, lo lógico sería descartar perro por no ser felino. El autor también desmonta algunos mitos como el de que en caso de duda se marque la opción “c”, que se desechen las opciones que contengan las palabras SIEMPRE, NUNCA, TODOS o NINGUNO o que se marque una opción distinta a la pregunta anterior.

Todos estos son consejos del ámbito del sentido común más que del estrictamente matemático. Pero después se refiere a las investigaciones de William Poundstone sobre los fallos inconscientes en la confección de pruebas de respuesta múltiple y nos da un valioso consejo: en caso de no tener ni idea sobre la respuesta correcta, apostar —si está disponible— por la opción “todas las respuestas anteriores son verdaderas” o “todas las opciones anteriores son falsas” ya que, según el autor americano, se tiene un 52% de posibilidades de acertar.

Y si las respuestas incluyen números, el autor nos aconseja contemplar la ley de Benford, que estipula que en un número de dos o más cifras, los que comienzan por uno (y en menor medida dos o tres) tienen más posibilidades de ocurrencia que los que empiezan por siete, ocho o nueve. Esto lo descubrió a finales del siglo XIX el astrónomo Simon Newcomb al observar que las páginas de los libros de logaritmos de la biblioteca correspondientes a los números uno dos y tres estaban más gastadas que las de los números altos.
Benford formuló la ley años más tarde. Para explicar el fenómeno, pensemos por ejemplo en los números de una calle: si esta tiene menos de setenta números las posibilidades de que uno viva en un número que empieza por uno son diez y cero las de que empiece por ocho. Igual ocurrirá si la calle tiene quinientos, seiscientos o cuatrocientos números, siendo el uno el dígito más común cuanto el número esté más alejado del mil.
Un matemático (según el autor del artículo) intentó demostrar que los papeles de Bárcenas eran falsos alegando que no seguía la ley de Benford. El primer dígito más común en dichos documentos era el seis, lo que claramente incumplía la ley matemática. Lo que el matemático (no hace falta decir cuál era su postura política) obvió decir es que los papeles cubrían la etapa entre 2002 y 2008, años de transición al euro y que la cifra de un millón de pesetas equivalía a 6.000 euros. Luego, los papeles de Bárcenas, traducidos a pesetas, cumplen también la ley… salvo alguna cosa, claro.

En el mismo periódico del domingo me entero de que John W. Henry, dueño del Liverpool, empleó el modelo matemático de un físico de Cambridge para fichar al entrenador alemán Jürgen Klopp en el momento más bajo de su carrera. El alemán, en el 2015, era un perdedor. Venía de clasificar al poderoso Borussia Dortmund en séptima posición de la Bundesliga tras rozar el descenso y había perdido las cuatro finales coperas que había disputado. Hace unos días, con el Liverpool, levantó la copa de Europa (sexta para el club).
La valoración del informe que le presentó Ian Graham, doctor en física teórica por Cambridge, recomendando el fichaje del alemán, convenció al magnate americano. Según el físico, autor de un modelo matemático para analizar el fútbol, el Borussia de Klopp, según su juego, debía haber acabado el segundo y no el séptimo en el campeonato. Su ponderación es puramente numérica, atendiendo el modelo al número de pases, desmarques, regates exitosos, etc., sin ni siquiera considerar los vídeos de los  partidos, lo que para el matemático inglés introduce sesgos en el análisis. Pura matemática.

Y Rosa Montero, en su artículo semanal, nos desmonta la figura de Albert Einstein. No como físico, pero sí como persona, en especial por el trato que dio en vida a su primera mujer, Mileva Maric. Según la autora, el genio judío-alemán obligó a su esposa a firmar un contrato humillante, no la mencionó en sus trabajos y hasta quemó sus cartas en donde se desvelaba que ella, Mileva, mejor matemática que él, revisaba los errores que había en los desarrollos del genio. Tampoco ha aparecido la tesis doctoral de la desdichada Mileva, obligada por el genio a la firma de un contrato que la sometía a un estadio de semiesclavitud para con él.

La matemática es una ciencia llamada exacta que estudia las relaciones entre entidades abstractas como números o símbolos matemáticos, pero la vida es otra cosa. Ni son símbolos abstractos ni está formada por figuras geométricas. Felicidades al Liverpool y a sus seguidores, aunque quizá no todos las merezcan.

Román Rubio
Junio 2019