sábado, 28 de julio de 2018

“CAPACIDADES DIFERENTES”



“CAPACIDADES DIFERENTES”


Lo acabo de leer en un periódico: «El Centro Educativo Juez Rotenberg (JRC) de Massachusetts castiga a sus alumnos de “capacidades diferentes” utilizando un tratamiento similar desde hace 30 años» (las comillas de la expresión en cursiva son mías). Me ha saltado a la vista la expresión alumnos de “capacidades diferentes” para referirse a “discapacitados”. El campo de las minusvalías físicas, psíquicas y sensoriales es el “otro” gran campo semántico (junto con el del feminismo y el de la raza) en el que la dimensión connotativa de las palabras se desgasta más rápidamente. Veamos:

La diversidad funcional (física, psíquica y sensorial) está pugnando por sustituir a lo que hasta hace unos días era una discapacitación. El término discapacitado, que había sido sustituido por la perífrasis persona discapacitada —por razones que se me escapan— había venido para quedarse en sustitución de las desgastadas minusvalía o minusválido que, por acarrear consigo el prefijo minus (que denota merma, carencia o disminución), parece molestar a aquellos que se inclinan por usar el concepto, más neutro, de diverso o diferente.
En un artículo anterior titulado Eufemismos expliqué como en el año 1968 el entonces gobierno franquista promulgó un Decreto Ley con el objetivo expreso de regular y potenciar la protección del menor con taras o minusvalías psíquicas o físicas. Se trata del Decreto 2421/1868 del 20 de septiembre, en cuyo preámbulo se puede leer: “(…) Un programa de protección a los menores subnormales debe atender a su bienestar y rehabilitación, protegiendo, ayudando y reeducando al deficiente o disminuido para hacer efectivas (…)”. ¿Subnormales?, ¿deficiente?, ¿disminuido? ¿Trata la ley acaso de vilipendiar y humillar cruelmente a un colectivo ya de por sí tan vulnerable y en tan clara desventaja? En absoluto. La iniciativa trataba de “proteger” al desventajado menor. En cuanto al término subnormal, no dejaba de ser en la época un eufemismo adoptado para neutralizar los ya enormemente peyorativos, idiota o imbécil, comunes en manuales de psiquiatría del siglo XIX y principios del XX.
Siempre ocurre lo mismo: las palabras que designan cosas no deseables son sustituidas por otras, más neutras, que pronto se impregnan de la misma connotación negativa.

Pero volvamos al caso de Massachusetts: de nada les sirve a  los “alumnos de capacidades diferentes” tener un apelativo tan decoroso mientras  tienen la desgracia de ser los únicos del país en ser castigados o “tratados” con descargas eléctricas como método de modificación de conducta, en una conductista y brutal “terapia de aversión” avalada por una jueza y con la connivencia y aprobación de los familiares de los desventurados, pese a las protestas de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés).  De lo que se deduce que las palabras pueden no ser sino envoltorios, celofanes con los que los que los devotos del papanatismo gustan de envolver su necedad. Imagino que a muchos de los internos les importará menos como se les llama que el hecho de recibir una descarga eléctrica cada vez que, por ejemplo, se niegan a quitarse el abrigo en el comedor, ¡digo yo!

He encontrado un diccionario de observancia de la corrección política en el inglés americano. Ahí van unos pocos ejemplos:
Melanin impoverished (Pobre en melanina)                        Blanco
Numerically challenged grup (Grupo numéricamente amenazado)          Minoría
Sewing machine operator (Operador/a de máquina de coser           Modista/modisto
Snow person (Persona de nieve)           Muñeco/hombre de nieve
Young female person (Persona femenina joven)     Chica (sustitutivo de girl)
Optically inconvenienced/ Optically challenged (Ópticamente mermado)     Ciego
Client of the correctional system  (Cliente del sistema correccional)           Preso

 Échenle un vistazo. No tiene desperdicio.


Román Rubio
Julio 2018

lunes, 23 de julio de 2018

¿HABLAS INGLÉS?



¿HABLAS INGLÉS?






Países Bajos 71.45   Suecia  70.40        Dinamarca  69.93    Noruega 67.97
Finlandia 65.83          Luxemburgo 64.57   Alemania 62.53    Austria 62.18
Polonia 62.07            Bélgica 61.58        Suiza 60.95               Servia 59.37 
Rumanía 59.13          Portugal 58.63     Hungría 58.61          Rep. Checa 57.87
Eslovaquia 57.63       Bulgaria 57.34      Grecia 57.14            Lituania 57.08
España 56.06            Francia 54.39      Italia 54.19               Rusia 52.19
Ucrania 50.91            Turquía 47.79
     


   “¿Qué es un español?” “Un ciudadano que está estudiando permanentemente inglés”
   Esta podría ser una buena (aunque incompleta) definición del español. Se podría añadir que “con mediocres resultados”. Aún así, aceptando la evidencia de la escasa o nula competencia lingüística del español en lenguas foráneas, y en particular en el inglés, me gustaría hacer unas puntualizaciones:
   1ª.- No somos, aunque hacemos esfuerzos, los peores. Los franceses y los italianos aún obtienen peores resultados que nosotros en su competencia en lengua inglesa. Es curioso que al español, consciente de su incapacidad para con el inglés, le resulta chocante el dato. Es cierto. Los franceses, por rivalidad y mal disimulada animadversión hacia lo del otro lado del canal (de La Mancha o Inglés, según del lado del que se mire), y los italianos, por lo que sea, tienen el dudoso honor de hablar inglés peor que nosotros.
   2ª.- Por muy mal que hablemos nosotros el inglés y por muy requetemal que lo hagan franceses e italianos, no llegamos ni a la suela de los zapatos al nivel de (in)competencia que los ingleses (y los americanos, ya que nos ponemos) manifiestan a la hora de hablar lenguas de raíz latina como el español, francés o italiano. Lo hablan poquísimos. Y cuando lo hacen, es con un acento tal, que no se sabe si se trata de Juanito Navarro haciendo de Mrs. Croquet, o alguien de Doncaster intentando imitar a Juanito Navarro haciendo de Mrs Croquet, con indicaciones morfosintácticas de Gomaespuma.
   La primera reacción, muy generalizada, es la de culpar al sistema educativo. Que si es ineficaz, que si incide en aspectos gramaticales y formales más que en el comunicativo, etc, etc. Algo de razón tendrán, digo yo; pero no mucha. Los franceses y los italianos parecen empeñarse en contradecir a los vilipendiadores de nuestro sistema educativo. Y, sobre todo, los ingleses. Si el sistema educativo español es ineficaz, ¿qué decir del francés o del italiano? ¿Y del inglés?

   Voy a dar, pues, mis razones, basadas en mi larga experiencia como profesor de lenguas:
   1ª.- La facilidad para el aprendizaje de las lenguas extranjeras depende, sobre todo, de la cercanía entre estas. Obsérvese que los países mejores en inglés (Países Bajos, y países escandinavos) tienen como propia una lengua de origen germánico, próxima al inglés. Si la lingua franca fuera el italiano, nosotros, los españoles, tendríamos una competencia superior que, digamos, los daneses.
   2ª.- Aprenden más y mejor una lengua extranjera los ciudadanos de aquellos países cuya lengua tiene poca presencia internacional. Los holandeses y los suecos, por ejemplo. Los españoles y los franceses, cuyas lenguas tienen una proyección global, sienten una menor “necesidad vital”.
   3ª.- Ayuda mucho el hecho de que no se doble el material audiovisual como películas y televisión. Esta circunstancia explicaría por qué Portugal o Rumanía (ambos países de lenguas románicas, como nosotros) aventajen a España por unos cuantos largos (los niños que ven sus dibujos en inglés, subtitulados en su idioma, aprenden la lengua extranjera al tiempo que aprenden a leer la suya).

   Estas son, pues, las razones de nuestro “atraso” en materia anglófona. Estas y dos rasgos psicológicos del español: 1ª. El de que “aprendan ellos la mía”, argumento chulesco y poco práctico, puesto que la lingua franca es la que es y no serán nuestros deseos lo que lo haga cambiar y, 2ª El miedo al ridículo, producto de un orgullo exacerbado del español, que le impide tomar riesgos.

   Ya lo saben. Sigan aprendiendo, y buena suerte.

Román Rubio
Julio 2018

martes, 17 de julio de 2018

CONSTITUCIONES


CONSTITUCIONES




   Francia acaba de eliminar la palabra “raza” de su Constitución en un lance de funambulismo dialéctico consistente en prevenir un efecto suprimiendo la palabra. ¿Hay que acabar con el racismo? Pues eliminamos la palabra raza y ya está. El problema lógico subsiguiente es que, si no hay razas como muchos proclaman, ¿por qué habría de haber racismo? ¿No se trataba este de asumir que hay razas superiores a otras?  La iniciativa, en mi opinión, es más venta de humo que otra cosa. La próxima será eliminar la palabra cáncer de los libros y los medios de comunicación para, así, ver de eliminar las demoledoras consecuencias.
   Es cierto que el concepto de raza ha estado en entredicho en los últimos lustros, dada la dificultad de definir estas en base a diferencias fenotípicas y de ADN y a delimitar sus confines. ¿Quién que haya viajado a los EEUU no se ha enfrentado con el absurdo de seleccionar su propia “raza” en cualquier impreso teniendo que elegir entre Hispanic, Caucasian o cualquier otra sandez?, (blanco, mediterráneo o morenito y apañado no aparecen en el formulario) ¿Y cuál es la alternativa a la calificación de raza? Pues llamarle “grupo étnico” u origen. “Grupo étnico” viene a ser lo mismo, pero usando dos palabras y “origen” es tan vago que sirve de poco: ¿africano, europeo, celtibérico, lepero…?

   La Constitución Española, por su parte, es el pelele del pimpampún, denostada por (casi) todos y a la que todo el mundo quiere reformar. Cada cual, a su manera, claro. En su artículo 15, del que antaño (es decir, anteayer) estábamos tan orgullosos, se lee: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social”. Bonito, ¿no? Pues no, señor. Además del anacronismo de “la raza” (palabra sin contenido, como se sabe) resulta que está redactado con un lenguaje no inclusivo. Nada de “los españoles”. El gobierno ha interpelado a la Academia de la Lengua para que adapte el lenguaje a los nuevos tiempos haciéndolo “inclusivo”, como si lo de “los españoles” no incluyera a los hombres y las mujeres de España. Habrá contextos de fácil solución: “Los ciudadanos” se podrá sustituir por “la ciudadanía” sin afear el resultado, pero me temo que se corre el riesgo de que el texto pueda devenir en un adefesio de circunloquios y piruetas del estilo: “los vascos y las vascas serán llamados y llamadas a urnas…”

   Vigilante como siempre he estado con la aparición de nuevas palabras (o nuevos usos) en el idioma, debo reconocer que hay dos vocablos próximos al movimiento feminista que habían escapado a mi atención y que, de pronto, en los últimos meses, han aparecido hasta en la sopa. Uno es “empoderamiento” y el otro es “cosificación”. El primero, calco de la palabra inglesa empowerment, aparece por primera vez en la vigesimotercera edición del DRAE (2014) en su sentido de “hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”. La segunda –“cosificación”- ya aparece en mi edición impresa del diccionario de 1997 (vigesimoprimera), pero parecía dormir en el jardín de las palabras olvidadas hasta que de repente, “puaf”, en primera línea. Por cierto, yo siempre pensé que derivaba de “cos” (cuerpo, en catalán) y va y resulta que no, que de manera vulgar y predecible varía de “cosa”. O, al menos, eso dice la Academia.
   Veremos a ver qué dice de lo otro.


Román Rubio
Julio 2018

martes, 10 de julio de 2018

¡DAME VENENO, DAME VENEENOOO…!


¡DAME VENENO, DAME VENEENOOO…!



   Me produce estupor la lectura de la noticia de que los rusos usaron marrullerías para darse fuerza y eliminar a España del mundial. Según la prensa alemana (confirmado por el entrenador ruso), los jugadores esnifaron de un algodón empapado de amoniaco, lo que supuestamente les ayuda a abrir las vías respiratorias y aumentar el riego sanguíneo, su vigor y resistencia. Ya decía yo que iban a más velocidad que nuestros muchachos. Será que el amoniaco da verticalidad. A pesar de las limitaciones técnicas, los rusos parecían saber que la portería contraria estaba delante y no en un lateral ni detrás. También usaron la sustancia con los croatas, con resultados menos efectivos. Al final, la intuición del portero y el acierto del chutador parecen ser más definitorios que el amoniaco.
   El pasado lunes, una mujer de 30 años murió en el barrio de San Blas, de Madrid, por inhalación de amoniaco. La infortunada mujer no quería ganar ningún mundial. Simplemente estaba limpiando la cocina de su casa. Tras dos horas de dura tarea trajinando con el amoniaco y la lejía, empezó a sentirse mal y llamó al 112. La ayuda tuvo que forzar la puerta y encontró a la mujer inconsciente, desplomada en el suelo, haciendo inútiles las maniobras de reanimación.
Admitamos, pues, que el amoniaco, como todo en la vida, depende de la dosis. Lo poco engorda y lo mucho, mata.
   Los rusos, además, parecen tener tanta resistencia al veneno como afición en administrarlo. Rasputín, por ejemplo, fue envenenado con una considerable cantidad de cianuro y, comoquiera que no había manera de que estirara la pata, se le administraron dos o tres tiros y se le tiró al río Neva, por lo que fue la hipotermia la causa de la muerte de tan pintoresco personaje.
   Hace unos días murió en Salisbury (Reino Unido) Dawn Sturgess, una mujer de 44 años que vivía en un hogar para gente sin techo en la vecindad. Ella y su compañero Charlie Rowly, de 45, resultaron intoxicados, de manera aún sin aclarar, con gas mostaza, a 300 metros del restaurante en el que habían comido el expía soviético Serguei Skripal y su hija Yulia cuando fueron envenenados hace unos meses. Glushkov (otro ruso, que había declarado en juicio en contra de Abramovich —amigo de Putin—) murió de manera sospechosa en su casa de Londres y Alexander Litvinenko, otro espía, fue eliminado con polonio radioactivo en la misma ciudad tras beber un infausto té en un hotel de Mayfair con un par de excolegas del KGB.
   Donde, al parecer, los rusos no han tenido nada que ver es en el hallazgo de arsénico en unos libros antiguos en un monasterio de Dinamarca. Haciendo buena la trama de Umberto Eco en su El nombre de la rosa se ha descubierto que esa especie de pintura verde que recubría la tapa de los algunos libros de los siglos XVI y XVII del monasterio danés no era sino arsénico, una de las sustancias más tóxicas que existen.
   Ni Rasputín, ni Guillermo de Baskerville, ni Jorge de Burgos, ni Umberto Eco, ni el desventurado Litvinenko, ni siquiera Capra, con su Arsénico, por compasión, han evitado la desdicha: España y Rusia, fuera del mundial.

Román Rubio
Julio 2018

jueves, 5 de julio de 2018

UNAMUNO Y EL ATIZADOR DE WITTGENSTEIN



UNAMUNO Y EL ATIZADOR DE WITTGENSTEIN



   Hay un programa de viajes en tren en televisión que es seguido y admirado por muchos de mis conocidos. El conductor del programa es un simpático inglés, maduro y atractivo, que viste unas americanas de color pistacho, rosa o morado combinadas audazmente con pantalones y camisas ad hoc. Se llama Michael Portillo y en los ochenta del siglo pasado fue Ministro de Su Majestad y delfín y favorito de Margaret Thatcher, destinado a sucederla en la cúpula del Partido Conservador y, ¿por qué no?, como Primer Ministro. La pérdida de su circunscripción en una elección al Parlamento que llevó a Tony Blair a Downing Street condujo al simpático inglés a lo que es hoy: un tipo que sale en la tele con americanas de colorines.

   Hay otra circunstancia de su vida que no es muy conocida por el público: que es hijo de un republicano español de nombre Luis Portillo, profesor de la Universidad de Salamanca, exiliado al Reino Unido durante la Guerra Civil y autor del “relato” que ha trascendido del enfrentamiento entre Unamuno y Millán Astray, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, en el que el general mutilado gritó aquello de ¡viva la muerte!, y el profesor le interpeló con el alegato de: “venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha”.

   Al acto asistió Carmen Polo e intervinieron, además del Rector, José María Pemán y otros. Y algarada también la hubo, puesto que esa misma tarde, Unamuno fue abucheado e increpado en el casino de la ciudad donde acostumbraba a tomar café, necesitando de salir protegido del lugar. Pero esas palabras, esas bonitas palabras, parece que no fueron pronunciadas, al menos de esa manera tan sonora y rotunda, o así lo señala Severiano Delgado, Bibliotecario de la Universidad salmantina, en base a testimonios del acontecimiento, recortes de prensa, actas, y otros documentos historiográficos. Colette y Jean-Claude Rabaté, autores de la “definitiva” biografía del vizcaíno señalan que el relato del Paraninfo (el de Portillo) se tomaba “muchas libertades” y obedecía “a una voluntad de dramatizar los hechos con todos los ingredientes indispensables para su teatralización”.
   Lo cierto es que Luis Portillo, exiliado en Londres, recibió, en 1941, el encargo por parte de George Orwell, junto a Arturo Barea —el de La forja de un rebelde, (ambos colaboradores en el servicio internacional de la BBC)—, de escribir sendos artículos sobre la guerra civil española para la revista Horizons y Portillo noveló y embelleció el rifirrafe salmantino en un artículo que tradujo al inglés Ilse Barea, la mujer de Arturo, con el nombre de Unamuno’s Last Lecture.

   Unos años después, en 1946, en una sala de seminarios del King’s College, de Cambridge, se produjo una extraordinaria reunión de filósofos. El instigador del evento era Bertrand Russell y el profesor invitado era Karl Popper, que debía dictar una conferencia bajo el arrebatador título de: “¿Existen realmente problemas filosóficos?”. El evento podría parecer irrelevante y soso, pero no es así. La expectación era grande porque había de ser expuesta la lección en la presencia del gran filósofo Wittgenstein, que adoptaba ideas contrarias a Popper, a pesar —o quizá por eso mismo— de ser ambos vieneses, judíos y de clase acomodada (bueno, aquí Wittgenstein le daba sopas con onda, puesto que provenía de una de las familias más ricas de Europa, aunque él renunciara a su herencia en favor de sus hermanas). Comenzó la exposición y el nerviosismo del ilustrado escuchante, a la sazón, Catedrático de Filosofía en Cambridge, iba en aumento. Interrumpió al orador en varias ocasiones y la cosa iba subiendo de tono. Wittgenstein agarró el atizador de la chimenea a modo de batuta y señalando de manera amenazadora a Popper le increpó: “¿Me puedes poner un solo ejemplo de principio moral?” A lo que Popper respondió: “No amenazar con un atizador a los profesores visitantes”. Acto seguido, Wittgenstein, encolerizado, lanzó el artefacto al suelo y dando un portazo, abandonó la sala.

   Al igual que en el caso de Unamuno, hay tantas versiones del evento como personas estuvieron presentes en el acto. Según unos casi le pega, mientras para otros, la anécdota ni siquiera tuvo lugar. La versión, relatada por Popper en su libro biográfico Unended Quest (La búsqueda sin fin), ha sido confirmada, refutada, modificada, edulcorada y agigantada por cada uno de los presentes, incluido el bisoño estudiante encargado de redactar el acta de la reunión, según el propio interés o la tendenciosa y acomodaticia memoria de cada cual.
   Y así, todo. Donde uno ve un elefante, otro ve una culebra. O dice haberla visto. Solo hace falta algo de tiempo. Piénsenlo y pongan sus propios ejemplos.

Román Rubio
Julio 1018



martes, 3 de julio de 2018

IRONÍAS DEL TIQUI-TACA



IRONÍAS DEL TIQUI-TACA



   Con un 74% de posesión de balón y más de 1100 pases (en su inmensa mayoría en horizontal o hacia atrás) La Roja ha sido eliminada del mundial de Rusia. Fin del tiqui-taca. El partido contra la anfitriona fue tan frustrante y aburrido que los grupos de whatsapp echaban chispas. En mi caso, comoquiera que vi el partido solo en casa, abrumado por el tedio, me dediqué a escribir mensajitos en los distintos grupos de mensajería instantánea que, en su mayoría, como digo, no paraban.
   El aburrimiento, que, según Unamuno, es el origen del arte, la novela y otras tantas aportaciones a la humanidad, puede ser también motivo de desavenencias indeseadas. Ya se sabe: si uno mata moscas con el rabo, cabe la posibilidad de quitarle la vida a alguna mariposa. Me explico:

   En uno de los chats en los que intervine se me ocurrió sugerir que, de seguir el juego así, podría ocurrir lo que ya pasó con la División Azul: que habría que regresar con el rabo entre las piernas. La mención de tan infausto cuerpo de ejército, ofrecido por Franco a los nazis para la invasión de la URSS, pareció ser demasiado para uno de los miembros del chat —persona apreciada por mí, por otra parte— que consideró que el comentario podía pasar la raya de lo que puede ser considerado como ironía, lo que a su autor (un servidor) le otorgaba un estatus de algo así como un español nostálgico de aquellos lodos.
   En otro de los chats califiqué la actuación española como “la debacle de la Armada del Rey Católico”. Ya saben: así se conoce en muchos países a la Invencible, la que no ganó batalla alguna. La analogía era, para mí, perfecta. Había un rey, se llamaba Felipe, armó una poderosa Armada y la mandó a conquistar el mundo (en su momento, Inglaterra) y, sin pisar tierra alguna de su objetivo (la Selección marcó un gol, pero fue un ruso en propia puerta), perdió la guerra. Pues bien; alguien del grupo encontró ofensivo el hecho de que el que lo escribió (un servidor) mostrara su poco españolismo burlándose de los males que aquejan a España.
   En unos minutos tuve la desdicha (o el honor, según se mire) de haber sido acusado —de manera implícita, eso sí— de “facha españolista” y de “enemigo de la patria española”, lo que hizo plantearme lo siguiente:

   1.- Que si a uno le condenan por algo y por lo contrario el mismo día es que está, quizá, donde debe estar.
   2.- Que la ironía es un arte difícil de administrar y que pone en evidencia tanto al que la utiliza como al que la (mal)interpreta, y que el español no es la persona más apta para valorarla.
   3.- Que este país está innecesaria y exageradamente hipersensibilizado con el asunto de la tribu, la nación, la patria, el país o lo que sea.
   4.- Que los tribunales de pureza ideológica y patriótica están siempre prestos al juicio sumarísimo.
   5.- Que un servidor no pasaría la prueba del algodón en ninguno de esos tribunales, cualquiera que fuera el sesgo.
   6.- Que uno es algo bocazas, falta de la que yo mismo, aún reconociéndola, me absuelvo aquí y ahora y no prometo redención alguna.
   En fin, amigos; hasta el próximo mundial.


Román Rubio
Julio 2018

lunes, 25 de junio de 2018

FRONTERAS


FRONTERAS




   ¡Ay, las fronteras! Unos querrían quitar todas para que el personal fuera de un lado a otro sin problema. Otros hacer inexpugnables las ya existentes. Los hay que quieren poner alguna que otra nueva. Y los hay que queriendo poner nueva, al mismo tiempo, quieren que esta no tenga ni espinos ni vallas.

   En la frontera entre Bulgaria y Serbia no debe de haber valla ni espinos ni nada, puesto que la vaca Penka, comiendo hierba con la cabeza gacha -como acostumbra- atravesó la raya del mapa y anduvo perdida por los campos de Serbia un par de semanas. Finalmente, fue encontrada y restituida a su propietario del lado búlgaro de la frontera. La vaca, sin saberlo, se había metido en un buen lío, que le podía haber costado la vida. Comoquiera que Bulgaria pertenece a la Unión Europea y Serbia no -y la vaca no llevaba papeles de ningún tipo- a la vuelta, tenía que ser sacrificada. Se armó gran revuelo, sobre todo en el Reino Unido, en donde los partidarios del Brexit (con la colaboración estelar de Paul McCartney) quisieron ver una muestra del absurdo burocrático europeo. Además, la vaca llegó embarazada de su excursión (lo que complicaba el asunto de la nacionalidad del ternero que viene). Al fin, tras arduas batallas legales y campañas de apoyo en change.org, Penka consiguió el indulto y salvó su vida, teniendo que someterse, eso sí, a cuarentena y exámenes veterinarios varios. Hubo final feliz.

   A 12.000 kilómetros de distancia de allí, cerca de Vancouver (Canadá), ocurrió otro incidente que concernía a fronteras, rayas y vallados, más o menos, por las mismas fechas. La joven francesa de 19 años, Cedella Roman, se encontraba en Canadá visitando a su madre y estudiando inglés. Una tarde decidió salir a correr un poco por la playa en un lugar llamado White Rock, a una hora de coche de Vancouver. Como la marea estaba alta, la joven se adentró hasta un camino de tierra unos metros tierra adentro. Paró en un lugar a hacer una foto del paisaje antes de desandar el camino cuando unos agentes de la policía aduanera pararon el coche a su lado y la detuvieron por haber cruzado sin autorización la línea de frontera con los EEUU. De nada valieron las quejas de la chica alegando que no había señal indicadora alguna. Fue llevada a un centro de detención a unos 200 kilómetros del puesto fronterizo desde donde pudo llamar a su madre. Esta llegó con su pasaporte y permiso de residencia por estudios pero, ¡ay!, sin validar por el gobierno canadiense. Al final, la chica se tragó 14 días de detención en EEUU y (suponemos) una formidable aversión hacia el país y su ciega burocracia.

   Y, por último, el sistema que decide la concesión del documento de entrada a los EEUU para los ciudadanos que podemos entrar sin visado, ESTA (Sistema Electrónico de Autorización de Viaje), ha denegado la autorización, nada menos que a Javier Solana, quien fuera Secretario General de la OTAN y Mister PEC (Alto representante de Política Extrerior y de la Seguridad Común) de la Unión Europea. La razón, parece ser, haber viajado a Irán en alguna ocasión.
Ya ven: Javier Solana, la joven estudiante francesa y la vaca Penka unidos por un destino común de vallas, alambradas, pasaportes, guardias fronterizos y rayas más o menos imaginarias. ¿Quién les iba a decir a ellos?


Román Rubio
Junio 2018

viernes, 22 de junio de 2018

AUTOAYUDA


AUTOAYUDA




  Soy autor de un par de libros que distribuyo en Amazon, con lo que la multinacional americana me tiene bien fichado, y, en base a lo que sus algoritmos creen saber sobre mí, me envían recomendaciones de lecturas. Debo reconocer que, en ocasiones, aciertan con mis gustos. A veces, sin embargo, me pregunto qué opinión puede tener de uno el dichoso software para sugerirle verdaderos monumentos al disparate. Hoy, he recibido la recomendación de un libro cuyo título omito, por discreción. Pertenece al género de la autoayuda, y se proclama como la herramienta definitiva para el logro del éxito, la felicidad, la curación y todo lo bueno, abundante y rico que puedan imaginar. En el texto de presentación, el autor expone sus credenciales:


   Pero el autor no se ha limitado a estudiar la teoría, ha experimentado vehemente con la Meditación Trascendental, la Ultrameditación, audios subliminares, sonidos binaurales, hipnosis, telepatía, proyección astral, programación neurolingüística, noesiología, dianética, acupuntura, digitopuntura, transmutación sexual, ayuno, sueño polifásico, sincronicidad, el poder del Ahora, ayurverda, psicomagia, Ho´oponopono, agua solarizada azul, ha fabricado tatwámetros, ha tirado monedas y palillos I Ching, ha acudido a videntes y astrólogos hindúes, jyotish han rezado yagyas por él, ha hecho tablones de deseos, ha llevado piedras del agradecimiento, ha usado gafas con indicadores LED para provocar sueños lúcidos, ha intentado estimular su glándula pineal y secretar DMT con lámparas dreamachine, plumas imaginarias y respiración holotrópica… 

  
  Vale que a “vehemente” le falte el “mente” que lo transforma en adverbio y que el uso de las mayúsculas sea caprichoso, dando categoría de mayúscula a Meditación, Trascendental, Ultrameditación, Ahora…, en tanto que telepatía o proyección astral no lleguen a superar el estatus de la minúscula. Pero, prescindamos de la forma. Vayamos al fondo: ¿Se fiarían ustedes de alguien que haya experimentado vehemente (sic) con la noesiología, la dianética, la (o el) ayurderda,y que los jyotis han (sic) rezado yagyas por él? ¿No es terrorífico? Pero es que, además, el tipo dice haber experimentado con agua solarizada azul ¿?, haber usado gafas con indicadores LED para provocar sueños lúcidos (que no lúdicos ni lúbricos) y dice haber intentado estimular su glándula pineal y secretar DMT con lámparas dreamachine, plumas imaginarias y respiración holotrópica, aunque, por lo que él mismo confiesa, se quedó en un intento. Lástima. ¡Ah!, ¡y ha fabricado tatwámetros!

¡Y este tipo nos quiere arreglar la vida!

   Y, en atención a algunas de las personas que me leen y me recomiendan que acorte los artículos, me quedaré hoy aquí. Otro día les hablaré de un anglicismo que pronto conocerán y adoptarán como ya han hecho con manspreading o fake news: el upskirting. Y quizá, de los hinchas de fútbol.

Román Rubio
Junio 2018



sábado, 16 de junio de 2018

ESA HACIENDA TUYA, ESA HACIENDA NUESTRA


ESA HACIENDA TUYA, ESA HACIENDA NUESTRA



   En el otoño de 2015, el entonces Ministro de Hacienda, señor Montoro, llamó a su despacho al patriota Aznar para, según él, “hablar de política”. Cuando un Inspector de Hacienda te llama a su despacho, la cita no presagia nada bueno. En este caso, el Inspector era el citado y el citador o citante, el mismísimo Ministro de Hacienda. Desconocemos los términos en que se desarrolló tan interesante conversación —a la muchos calificaron como trato de favor— pero lo cierto es que el expresidente Aznar salió del despacho con una multa de 70.000 € y una declaración complementaria de 199.052€. Un agujero de casi un cuarto de millón. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?  

   El asuntillo que hubo que arreglar “amigablemente” no era otro que la facturación de los ingresos en años anteriores de la Sociedad Famaztella (Sociedad Aznar-Botella), creada exprofeso para la facturación de ingresos por conferencias, derechos de autor, alocuciones y otras actividades remuneradas del matrimonio. Los ingresos de la sociedad con tan arrebatador nombre, en los años valorados —que ascendían a más de medio millón— tributaron a un 25%, a diferencia del IRPF por el que Hacienda consideraba que debían haber tributado y cuyo tipo podría estar cercano al 50%.
   Aznar tiró de chequera y se quejó amargamente por aparecer ante la opinión pública como un defraudador cuando, según él, se trataba solo de una “discrepancia contributiva”.
   Hacienda no lo vio así: lo consideró una infracción tributaria grave, infracción que normalmente se sanciona con una cantidad de entre el 50% y el 100% de la cuota defraudada. Al cerrarse el expediente “en conformidad”, la infracción se quedó en el 26%, que es el mínimo.

   ¡Qué casualidad! Resulta que a Monedero le ocurrió lo mismo: creó una sociedad con la que facturar trabajos en Sudamérica. De los ingresos obtenidos, pagó 70.000€ y tuvo que hacer una declaración complementaria y abonar los, aproximadamente, 130.000€ para liquidar la “discrepancia contributiva” con Hacienda.

   Imanol Arias, Nuria Roca, Montserrat Caballé, Javier Bardem… son otros patriotas con diferentes criterios a los de la Agencia, así como los menos patriotas Cristiano o Messi.

   El otro día, Máxim Huerta, el Breve, que tan simpático nos caía (a algunos) y no solo por ser de Utiel, que ya es un puntazo, se vio forzado a dimitir por el mismo “delito”. En muchas cosas tenía razón en su descargo: nunca ocultó nada al fisco (como Aznar o Monedero), pagó su deuda (como Aznar y Monedero) y había hecho lo que usted y yo —de haber estado en su lugar— habríamos, probablemente, hecho: hacer caso al asesor fiscal.

   Mis respetos para todos ellos, que terminaron pagando lo que “no” habían ocultado. Mi condena hacia los carroñeros: Pablo Iglesias por ensañarse con el de Utiel cuando tan condescendiente fue con Monedero y Rafael Hernando por… por todo. Por su desfachatez y su oportunismo, su zafiedad, su doblez y su falsedad. ¡Que Alá le confunda!

Román Rubio
Junio 2018



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jueves, 14 de junio de 2018

FACTFULNESS



FACTFULNESS


1.- En los países pobres (los llamados del Tercer Mundo), ¿qué porcentaje de niñas terminan la enseñanza primaria?
     a) 20%                                  
     b) 40%                                     
     c) 60%

2.- ¿Dónde vive la mayoría de la población mundial?
     a) En países pobres               
     b) En países de renta media    
     c) En países de renta alta

3.- En los últimos 20 años, la proporción de personas que viven en pobreza severa:
     a) Casi se ha doblado           
     b) Sigue siendo más o menos la misma   
     c) Se ha reducido casi a la mitad.

4.- ¿Cuál es la esperanza media de vida hoy en el mundo?
     a) 50 años                                 
     b) 60 años                               
     c) 70 años

5.- Hay 2.000 millones de niños en el mundo actual menores de 15 años. ¿Cuántos habrá en 2100, de acuerdo con las predicciones de la ONU?
     a) 4.000 millones                     
     b) 3.000 millones                   
     c) 2.000 millones

6.- La ONU predice que para 2100 la población mundial habrá aumentado en 4.000 millones de   habitantes. ¿Cuál es la razón principal?
     a) Habrá más niños (menores de 15)   
     b) Habrá más adultos (de 15 a 74)   
     c) Habrá más personas  mayores (de 75 y más).

7.- ¿Cómo han evolucionado las cifras de las personas muertas por desastres naturales en los últimos       cien años?
     a) Se han más que duplicado          
     b) Se han mantenido más o menos igual        
     c) Se han reducido a menos de la mitad.

8.-- ¿Qué porcentaje de los niños menores de un año (en todo el mundo) han sido vacunados contra alguna enfermedad?
      a) 20%                                        
      b) 50%                                   
      c) 80%

9.- En términos globales, los hombres de treinta años han estado escolarizados una media de 10 años. ¿Cuánto tiempo han estado escolarizadas las mujeres de la misma edad?
      a) 9 años                                          
      b) 6 años                                     
      c) 3 años

10.- En 1996, los tigres, los pandas gigantes y los rinocerontes negros estaban considerados como especies en extinción. ¿Cuántos de ellos lo están hoy?
      a) Dos de ellas                                
      b) Una de ellas                           
      c) Ninguna de ellas

11.- ¿Qué población mundial tiene acceso a electricidad?
      a) 20%                                           
      b) 50%                                        
      c) 80%


12.- Los expertos en clima global creen que, durante los próximos cien años, la temperatura global:
      a) Aumentará                              
      b) permanecerá igual                
      c) Se enfriará


   Quizá hayas tenido la tentación de hacer este pequeño test que propone Hans Rosling —o mejor dicho, Ola Rosling (su hijo) y Anna Rosling (su nuera)— en la introducción de su libro Factfulness (Why Things Are Better Than You Think), libro que Bill Gates, impresionado tras leerlo, ha decidido regalarlo a todos los estudiantes norteamericanos que se gradúen en este curso de 2018.

   Las respuestas correctas a las preguntas anteriores, basándose escrupulosamente en los datos comprobados son:
1: c,  2: b,  3: c,  4: c,  5: c,  6: b,  7: c,  8: c,  9: a,  10: c,  11: c, 12: a.


   Hans Rosling ha sido un reputado experto en medicina global y conferenciante que falleció a causa de un cáncer letal en 2017 y dejó incompleto el libro que su hijo y su nuera completaron tras su muerte para su edición. En él, el médico sueco, que esa era su nacionalidad, se empeña en mostrar al personal algo que la gente (quizá por prejuicios y concepciones erróneas) parece no querer aceptar: que el mundo va a mejor en prácticamente todas las áreas del desarrollo; en el económico, en el social, en el sanitario, en el de la seguridad y hasta en algunos campos de la ecología. Paso a paso, año a año, el mundo mejora. No en todas y cada uno de los parámetros, no todos y cada uno de los años, pero sí como tendencia. Cada día que pasa, el mundo es un lugar mejor. Lo argumenta Johan Norberg en su best-seller Progreso, lo proclama Steven Pinker (Los ángeles que llevamos dentro) y lo prueba de manera irrefutable Rosling con sus fríos datos en Factfulness.

   No es esa, sin embargo, la apreciación del público, adicto al dramatismo en sus opiniones. Y no depende del nivel de instrucción de las personas. Los estadios más altos y/o informados de la sociedad (autoridades universitarias, diplomáticos, gobernantes y empresarios de multinacionales) pueden mostrar conocimiento tanto o más inexacto y deformado que usted o yo. De hecho, la mayor parte de las personas de distintas nacionalidades y nivel socioeconómico que contesta a este pequeño test vienen a acertar (de acuerdo con datos contrastados) menos de cuatro de las preguntas propuestas. Es decir, menos que un chimpancé, que, por puro azar (cálculo probabilístico), acertaría 4 ítems (el 33.3% del total).

Román Rubio
Junio 2018

viernes, 8 de junio de 2018

EL ENVOLTORIO



EL ENVOLTORIO




En ocasiones El Comidista de El País prepara pruebas a ciegas de productos. Los aceites, refrescos de cola, leche o agua son dados a probar por el personal y/o por los especialistas desprovistos de su envase para su evaluación. Los resultados suelen ser sorprendentes: el público en general y, a menudo, los especialistas, establecen un orden tan aleatorio en lo que se refiere a sabor o calidad como lo podría haber hecho un chimpancé o el mismo azar sin necesidad de prueba alguna: la marca blanca del supermercado, de un par de euros la botella, a menudo es evaluada por encima de marcas de renombre con precios de dos dígitos si se las presenta sin el envoltorio. Y, lo que es todavía más curioso, no parece que los especialistas acierten más que los clientes de a pie. Solo se distinguen, eso sí, en la palabrería con que acompañan el veredicto. Ya saben: que si frutos del bosque y reminiscencias de setas y hojarasca de otoño que dejan un ligero amargor en no se qué parte del paladar y cosas así.

Joshua Bell es uno de esos violinistas que llenan las salas de conciertos en actuaciones por las que la gente paga una pasta y aplaude después a rabiar y grita bravos hasta que consigue el correspondiente bis. Un virtuoso del instrumento. En 2007, el periódico The Washington Post, tres días después del exitoso concierto del músico en el Boston Symphony Hall, le convenció de que, vestido con unos vaqueros y una gorra, interpretara a Brahms con su violín de 3 millones de euros en una concurrida estación de metro de Washington. Pasaron más de 1.000 personas delante de él mientras duró la actuación. Pararon seis o siete a escuchar alguna parte de la ejecución y solo una persona se le acercó para interpelarle y darle las gracias, y eso, porque le reconoció. Le había visto actuar en la Biblioteca del Congreso.

Un experimento similar tuvo lugar en Nueva York.  Un día de octubre de 2.013, Banksy, el famoso artista inglés, instaló junto a Central Park y durante un solo día, un puesto de venta de láminas auténticas de su autoría, firmadas por él, por el módico precio de $60 la pieza. Naturalmente, sin ningún tipo de anuncio. El hombre que atendía el stand fue filmado aburriéndose casi todo el día por falta de clientes. Los turistas pasaban ignorando por completo el producto. A mediodía, una mujer compró dos para la habitación de los niños, no sin antes regatear y obtener un descuento de dos por uno. Otro hombre, que dijo estar decorando su apartamento vacío de Chicago, compró cuatro y una turista de Nueva Zelanda dos más. Eso fue todo. En total se obtuvo $420. Cada obra estaba valorada en el mercado en unos $30.000.

Todo viene envuelto en su envoltorio y precedido por una reputación creando una expectativa que determina la acogida y la calidad de un producto, una persona, un paisaje o un evento. Hay que sacar la entrada (cara, a ser posible) de la sala de conciertos y dejarse influir por la fama del intérprete para poder apreciar a Brahms en su plenitud. La mordaz ironía de una lámina, incluso firmada, no es suficiente para su adquisición si no viene precedida por el reconocido nombre del autor y el sabor de una primerísima y cuidada prensa de las mejores olivas no parece determinar la calidad de un aceite si no viene embotellado en su prestigioso envase y marcado con un alto precio.

He estado fuera unos días. Salí con Rajoy y a la vuelta me he encontrado con otro tipo en la Moncloa y con un nuevo gobierno de ministras y ministros. Han sido bien acogidas/os. Vienen con un buen envoltorio, precedidos de muy buena reputación en sus distintos campos. Les deseo, sinceramente, lo mejor.

Román Rubio
Junio 2.018

martes, 29 de mayo de 2018

CASAS Y COSAS



CASAS Y COSAS



Jiménez Losantos —esa especie de Haddock turolense (por los insultos)— llama a la casa de los lideresos de Podemos Villa Tinaja por tener esta, junto a la piscina, ese elemento distintivo del mundo “rural” tan común y de gusto tan pequeñoburgués y han decidido someter a juicio de los suyos la compra de la tinaja y la casa que la acompaña.
Han participado 188.176 personas en el proceso —el 70% de los 250.853 inscritos activos—. De ellos, 128.300 (un 70%) han votado a favor. ¿A favor de qué? De que Pablo e Irene (Pabla e Ireno, según Losantos) vayan adelante con tan arriesgada adquisición y. al mismo tiempo, sigan siendo sus líderes.
El hecho de que 188.176 personas, instruidas e inteligentes, participan en tan pueril mascarada es algo que se me escapa, pero, en fin, ¡hay tantas cosas que se le escapan a uno! Esos remilgos con el qué dirán de la compra nunca los tuvo Zaplana, que siempre compró lo que quiso y al contado. Aunque creo que no he elegido un buen ejemplo.

 Kichi I de Cádiz afeó la adquisición en una carta abierta dirigida a la feliz pareja. El alcalde argumenta que él y su pareja, Teresa Rodríguez, coordinadora de Podemos en Andalucía y parlamentaria en Sevilla, viven de alquiler en un bajo de 40 metros cuadrados en el barrio de La Viña de Cádiz (que no es precisamente el más lujoso de la contornada), vivienda que comparten temporalmente con los dos hijos del alcalde de una relación anterior.
Y, ¿cómo explican que dos personas con los ingresos que tienen por sus trabajos no sean capaces de encontrar un lugar más cómodo y apropiado para vivir? No les extrañe que algún día sus hijos se presenten en el Juzgado de Guardia a denunciar a su(s) progenitor(es) por tenerlos en condiciones lamentables de intimidad por pura tacañería. O eso o porque se lo dan al partido, lo cual es éticamente aún más objetable. ¿No estaría mejor invertido el dinero dando a sus hijos y a ellos mismos mejor calidad de vida?

Recuerdo a la proscrita expresidenta madrileña Cristina Cifuentes confesar en una ocasión (antes, mucho antes de las lluvias de primavera) que a ella no podían acusarla de corrupción ya que vivía alquilada y con 3.000 € en la cuenta. ¿Cómo le dan la administración de su dinero los madrileños a una persona que no tiene ni casa en propiedad y solo 3.000 € en la cuenta a alguien que ganaba 30.000€ más que Rajoy? Y eso que aún no se conocían los hábitos ahorradores de la política. ¿Qué se podía esperar de alguien así?

¡Ay, la casa! Un empresario francés acaba de comprar un mausoleo en el cementerio veneciano de San Michele in Isola por la atractiva cifra de 350.000 €, que es la mitad de lo que vale Villa Tinaja, el doble de lo que vale la casa de muchos de nosotros e infinitamente más que la de Cifuentes, la pobre.

No ha habido tanto trajín con lo de la casa desde que la Preysler se hizo la suya en 1992. Los españoles se lanzaron en tropel a los kioscos a ver con sus ojitos la que se conoció como Villa Meona, por contar con nada menos que 13 cuartos de baño. Lo más comentado del chamicillo fue la anécdota (cierta o no) de que habían instalado calefacción en la caseta del perro. Creo que fue en aquel momento cuando los españoles decidieron abandonar la mesa camilla y el brasero para siempre. Isabel siempre marcando el camino.

Román Rubio
Mayo 2018

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