jueves, 30 de marzo de 2023

OBREGÓN

 

OBREGÓN


He estado estos últimos días enfrascado en ocupaciones que me han mantenido bastante alejado del ruido informativo, pero no ha sido posible esquivar el asunto Ana Obregón. Cada vez que pasaba cerca de una radio, televisión, pantalla escrita o conversación ajena, salía el tema. Al abrir la prensa la tarde del jueves me encontré con la avalancha de opiniones sobre el asunto. Todos y cada uno, y aún más, todas y cada una (con razón), tenían algo que decir y a menudo vocear al respecto, así que pensé ¿y por qué no yo?, de modo que evité leer la mayoría de las columnas para contaminar lo mínimo mi opinión y me pongo a la faena.

En primer lugar, por los titulares, me llama la atención el furibundo ataque a la nueva (que no joven) mamá —y no solo por salir del hospital en silla de ruedas, ignorando que es protocolo de la institución— sino por el hecho de que “ella” tenga un hijo gestado por “otra” mujer en régimen de explotación e incluso de "violencia hacia la mujer", como se ha apresurado a denunciar una flamante ministra. Veamos:

Imaginemos que yo soy Ana Obregón, lo que resulta plausible solo por el parámetro de la edad y no por ningún otro. Imaginemos que he perdido a mi único hijo veinteañero tras una larga y cruel lucha contra un cáncer. Por seguir elucubrando, imaginemos que, ante la práctica de un agresivo tratamiento y con la casi certeza de quedar estéril, mi hijo decide congelar esperma, con lo que yo, una mujer rota y sola, veo la posibilidad de que su querido hijo le pueda dejar el regalo de una nieta. Aunque, eso sí, tenga que venir disfrazada de hija. Resulta que tengo posibles y hay países (entre ellos el que fue tratado mi hijo) en los que se puede legalmente “alquilar” un vientre gestante. ¿Qué creen que haría yo? O mejor: ¿Qué haría usted? Yo, la verdad, no lo sé. Primero, porque no tengo un hijo único, segundo porque no he perdido ninguno y tercero porque no soy mujer, pero no descarto que, de haberse cumplido estas condiciones, no hubiera hecho lo que ha hecho Ana.

Como comprenderán, este escenario me lo acabo de inventar y que no tengo hilo directo con la artista, solo lo expongo como una posibilidad (por otra parte, plausible) para hacerles pensar que no conocemos las circunstancias personales de la gente y, por tanto, juzgar, como lo hacen tantas ministras, columnistas y demás catequistas. No es más que otra muestra de arrogancia de los Administradores del Bien y del Mal, que nos tienen acostumbrados a tantos sermones, siempre en la posesión no solo de la Verdad sino de la Justicia, la Comunión de los Justos, el Perdón de los Pecados y la Vida Eterna, Amén.

Y no es que uno esté a favor de la concepción subrogada; lo que está uno es en contra del juicio permanente sobre cómo se deben conducir los demás por quiénes sin saber prácticamente nada, creen saberlo todo.

Ahora, veamos la otra parte: “la otra”. La que presta su cuerpo para llevar un embarazo por encargo. Unos condenan el hecho de que algunas mujeres lo hagan por dinero, y la mayoría las consideran víctimas de la necesidad y la pobreza. Y tienen razón: ¿quién, si no, se va a prestar a tan traumática experiencia por el amor al arte? Pero, ¡ojo!, ese dinero que algunos ven como las moneda de Judas, no sabemos de qué pozos negros sacan a esas personas ni qué soluciones les aportan. Es muy fácil tirar piedras desde la comodidad de quién se puede permitir parir niños, contratar ayuda para cuando estos tiene fiebre y elegir colegio (con preferencia con comedor y transporte).

Jesucristo no habría lanzado piedras. Ni a la Obregón ni a “la otra”. Otras, en cambio, sí. Porque ellas poseen la Verdad, solo la Verdad y nada más que la Verdad. Y han venido al mundo para hacérselo saber al resto de los mortales.

Román Rubio

Marzo, 2023

https://www.amazon.es/FELICIDAD-Los-estoicos-autoayuda/dp/B0BXNBD9Y3

https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=






viernes, 24 de marzo de 2023

TRAICIÓN

 

TRAICIÓN


Para Dante, el pecado más abyecto es el de traición, de ahí que los traidores ocuparan el noveno y último círculo del infierno en donde se congelaban sumergidos en un lago helado tipos tan infames como Caín, Bruto o Judas Iscariote. El primero, por haber matado a su hermano y tratado de engañar a Dios; el segundo, por haber traicionado a César, cuando este había sido su protector y hasta bien podía haber sido su padre, siendo como era el amante de su madre. El tercero, Judas, por haber vendido a su líder y maestro, Jesucristo, por treinta monedas.

La suerte de Caín, tras la maldición de Yavhé, es confusa. La de los otros dos es más bien mala: el romano se suicidó lanzándose contra su propia espada años después tras su derrota por Marco Antonio en la batalla de Filipos. En cuanto al discípulo de Cristo, hay división de opiniones: según el Evangelio de San Mateo (Mateo 37:5), avergonzado y arrepentido de su villanía, quiso devolver las monedas, que no fueron aceptadas por los pagadores, las tiró al suelo del templo para ver de mitigar el remordimiento y acto seguido se ahorcó. Según la versión de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:18), compró un terreno con el botín y allí, de acuerdo con el relato de Pedro, “habiendo caído de cabeza, reventó y se le salieron todas las entrañas”, lugar aún hoy conocido con el nombre de "campo de sangre" y dedicado al uso de cementerio de extranjeros y peregrinos durante muchos siglos.

En el año 1904 se descubrió en Egipto el códice de papiro de Beni Masar, y en él un texto conocido como El Evangelio de Judas, que no es tal, sino una serie de (supuestos) diálogos entre Judas y Jesús (por cierto, los dos únicos judíos del grupo, ya que los otros eran galileos) en el que se afirma que, de entre todos los discípulos, es Judas el único que entiende con precisión las palabras de su maestro. Al traicionar a Jesús, el traidor no hizo sino cumplir con el propósito de Dios. “Pero en cuanto a ti, tú harás más que todos ellos, pues ofrecerás en sacrificio al hombre que me sirve de envoltura carnal”, llega a decirle Jesucristo a Judas en ese Evangelio de quita y pon.

Ya ven, hay versiones para todos los gustos. Y entre ellas, las de los beneficios de la traición.

En esto estaba pensando yo el otro día cuando leí una entrevista a Javier Cercas en la que señalaba algo de Perogrullo, pero que, como tantas otras verdades, hace falta que alguien te lo señale con el dedito.

El 23 de febrero de 1981 (23F) el teniente coronel Tejero entró en el Congreso de los Diputados y al grito de “Quieto todo el mundo”, sólo (permítanme la licencia de la tilde) hubo tres personas que se mantuvieron erguidas: El Presidente del Gobierno, Adolfo Suarez, el Secretario General del Partido Comunista, Santiago Carrillo, y el Ministro de Defensa, Gutiérrez Mellado.  Los tres, grandes traidores: El primero (Suárez) traicionó los principios del Movimiento al que había pertenecido toda su carrera y había jurado lealtad; el segundo (Carrillo) a la doctrina comunista, aceptando nada menos que la bandera rojigualda y la monarquía constitucional y el tercero (Gutiérrez Mellado) a sus compañeros de armas, que en sus altas esferas estaban por el golpe.

Que Alá bendiga a los traidores (a algunos, claro).

Román Rubio

Marzo 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=











martes, 14 de marzo de 2023

LA FERIA DE LAS VANIDADES

 

LA FERIA DE LAS VANIDADES


https://youtu.be/kHqNMD3wyIQ

En tiempos pretéritos solía empaparme más o menos de la ceremonia de los Oscar. No porque me interesaran los agradecimientos a las mamás, los papás, los hijos y las hijas,  los miembros del equipo, los contendientes, la raza (siempre que fuera minoritaria), el género (siempre que fuera el femenino) o las patrias —cosas todas ellas que considero de mal gusto expresar en público, de manera tan oportunista y explícita, y que además me importan un bledo—,  sino por razones de trabajo en el teaching bussiness, ya que lo usaba con mis alumnos en clase, dado que vienen a expresarse todos en inglés.

 Este año, quizá por el escaso interés que despertaban en mí las películas o disuadido por la vergonzosa escena del galardonado del año pasado cuyo nombre prefiero omitir, no he visto nada de la ceremonia de los Oscar. Bueno, casi: no he podido evitar ver en la prensa el vídeo de la criticada y divertida entrevista que Ashley Graham hizo a Hugh Grant a la entrada del teatro y por la que las almas cándidas han puesto al actor de vuelta y media.

El contexto es el siguiente: una modelo superguapa con un cuerpo que le permite publicitar tallas grandes (un encomiable guiño del mundo del cine a la diversidad, heterogeneidad, pluralidad, o como quieran ustedes llamar), vestida con una especie de salto de cama negro, con sus amplias y estudiadas transparencias, toda sonrisas y vana superficialidad, entrevista a un zorro inglés de esmoquin, que está a la vuelta de casi todo, poco dispuesto a seguir el hilo de las trivialidades inanes que le propone la americana. ¡Ay, estos ingleses! ¡Si no existieran, habría que inventarlos!

Empieza la mujer preguntando al raposo de Hyde Park qué es lo que le gusta del hecho de venir a los Oscar, ante lo que este, desconcertado, le dice con retintín que es fascinante, que toda la humanidad parece estar allí y bla, bla, bla, bla, haciendo referencia a Vanity Fair (La feria de las vanidades), la famosa novela de Thackeray que satiriza la sociedad inglesa de la época victoriana cegada por la vanidad. La entrevistadora (poco versada, al parecer, en literatura inglesa del siglo XIX) entiende que el actor se refiere a la fiesta que la revista del mismo nombre da después de la ceremonia y contesta con no se qué de relajarse y pasárselo bien, para desconcierto del inglés. Algo así como si yo le hablo a usted de Fortunata y Jacinta y usted entiende que me refiero a las primas del pueblo.

El resto de la conversación se desarrolló en los siguientes términos:

A.G. ¿Qué es lo que más te apetece ver esta noche?

H.G. ¿Ver?

A. G. Sí, bueno, sé que probablemente has visto algunas películas. ¿Te emociona ver ganar a alguien?¿Tienes tus esperanzas puestas en alguien?

H.G. Eh, eh, (tocándose la nariz y mirando a Texas). No, nadie en particular.

A.G. Bueno, ¿y que llevas puesto esta noche?

H.G. Sólo mi traje.

A.G. ¿Tu traje? (aparentando sorpresa), ¿Y quién te lo hizo? Tú no lo hiciste, ¿no?

H.G. No recuerdo. Mi sastre.

A.G. Es O.k. Saludos al sastre. Dime, ¿qué se siente al estar en Glass Onion? Fue una película increíble. De verdad que me encantó. Me encantan los thrillers. ¿Es divertido rodar algo así?

H.G. Bueno, apenas salgo en ella. Salgo unos tres segundos.

A.G. Sí, pero aún así, apareciste y te divertiste, ¿no?

H.G. Eeeeh, casi.

Habida cuenta del éxito de la entrevista, la modelo devolvió con gran contento la conexión al estudio central, mientras el actor hacía un gesto de enorme alivio. A continuación, como aquel valentón sevillano, caló el sombrero, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Román Rubio

Marzo 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=



https://www.amazon.es/FELICIDAD-Los-estoicos-autoayuda/dp/B0BXNBD9Y3/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=






martes, 7 de marzo de 2023

GUIRIGAY

 

GUIRIGAY


Recuerdo la primera vez que oí esa palabra en boca de un maestro refiriéndose al vocerío y alboroto en una clase de primaria tras el recreo. Otros lo llamaban “algarabía” o “jaula de grillos”.

Últimamente, muchos gurús que escucho en las tertulias radiofónicas y otros contextos de lucimiento de los espadachines del verbo gustan de usar estos términos cuando se refieren al Internet, a las redes sociales y al recién llegado a la fiesta: la inteligencia artificial (IA). Echan pestes de la web mundial culpándola de ser un altavoz para las mentiras, añorando un mundo en el que La Verdad (el mayor problema al que se enfrenta la filosofía, según Kant) dominaba el planeta. 

¿Y qué es lo que añoran estos Voceros de la Verdad? ¿Un mundo dominado por cuatro o cinco grupos de comunicación señalados por el dedo divino para determinar lo que era o no cierto y que les permitían a “ellos” tener la exclusiva de la difusión de la veracidad?  

Es cierto que el nuevo contexto, que da la posibilidad de “publicar” a todo el mundo, crea una especie de Biblioteca de Babel en la que, por estar todo, la verdad se muestra esquiva, pero estar, está. A usted (y no a Cebrián, Pedrojota, Losantos, la Conferencia Episcopal y cuatro más) le corresponde encontrarla.

Pongamos por ejemplo la sopa de ajo. Si quiero elaborar tal delicioso platillo recurro a Google o Youtube. Allí encuentro a Arguiñano y me da una receta, la abuela de León me proporciona otra y el cocinero de Zamora una tercera y yo hago probablemente una diferente, habiendo oído a los tres. Y el que dice sopa de ajo dice poda del ciruelo o medidas contra la gentrificación.

¿Y cómo se comportan los grandes grupos filtradores de la Verdad?

En La Vanguardia del domingo, John Carlin cuenta cómo la cadena Fox, propiedad de Rupert Murdoch (ese que en su día contrató a Aznar) y altavoz de Trump en EEUU, denunció una y otra vez el fraude ocurrido en el recuento de votos en las últimas elecciones a la presidencia de EEUU. Nadie en la cadena creía que esto fuera cierto y sin embargo era la postura que defendían en público una y otra vez. Machaconamente.

Los abogados de Dominion, la empresa encargada de proveer las máquinas de recuento de votos, han demandado a la cadena y recogido cantidad de testimonios en su defensa. Ejecutivos de Fox y conductores de informativos calificaban en privado las teorías de Trump como “alucinantemente chifladas”, “mierda absoluta” y “totalmente ajenas a la realidad”, mientras, sin despeinarse ni un poco, las defendían una y otra vez en pantalla; entre ellos el superfamoso presentador Tucker Carlson, que en privado confesó: “odio esta mieda”, refiriéndose a la bazofia trumpista, mientras apoyaba el despido de una reportera que osó poner en duda en pantalla las teorías del fraude. Carlson llegó a decir de ella en un mensaje: “Esta loca está dañando la empresa. Nuestro valor en bolsa está cayendo. Esto no es broma”. Para que vean cuál es el mundo de la edición profesional de los medios de comunicación establecidos, vigilantes de la Verdad.

Claro que, esto ocurre porque se trata de los EEUU y allí ya se sabe… ¿Se acuerdan cuando una cadena de radio y un periódico, se empeñaron en que los atentados de los trenes madrileños fue obra de ETA en connivencia con Rubalcaba y los servicios secretos marroquíes? ¿Cómo lograron convencer a cientos de miles de ciudadanos con tan burda y maliciosa mentira? Pues, sencillamente porque les contaban aquello que querían oír, y no hay mensaje más grato que ese.

Los nostálgicos del mundo anterior pueden cantar misa. Yo, por mi parte, estoy muy agradecido a este mundo del guirigay y doy la bienvenida a la Inteligencia Artificial. En primer lugar porque la mía es más bien escasa, en segundo porque me permite publicar mi propia bazofia sin que me inspeccione un obispo y en tercer lugar porque he encontrado una forma de hacer una sopa de ajo decente.

Román Rubio

Marzo 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=



https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

https://www.amazon.es/SANTIAGO-VOY-Memorias-Camino-Norte/dp/B08R4952SF/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=


miércoles, 22 de febrero de 2023

ROALD DAHL

 

ROALD DAHL



Empezaron reescribiendo los cuentos de Blancanieves, Caperucita y Cenicienta para que los malvados lobos no atacaran a las abuelitas, las niñas no fregaran las casas de las malvadas madrastras ni fueran liberadas por besos de príncipes y otras zarandajas. Había que “limpiar” ideológicamente esos malditos cuentos que imbuían en los seres humanos más jóvenes (antes llamados niños) esas actitudes machistas, homófobas, racistas, antropocentristas y demás. Continuaron cancelando a Hergé, misógino y primacista blanco por escribir pérfidas historias racistas como Tintín en el Congo, que tantas veces leí con mis hijos sin apercibirme de lo venenoso que era para ellos. A continuación reescribieron las ediciones escolares de Mark Twain, otro imperdonable racista que usaba la palabra nigger (en 1884) y se atrevió a hacer del Indio Joe el malo de la película. Pusieron el grito en el cielo y consiguieron reescribir los libros de Enid Blyton, escribiendo “Vamos” donde en el original decía “Vamos, Julián, nosotros llevaremos lo que pese más. Las chicas pueden llevar el resto” y suprimiendo fragmentos enteros que contrariaban a las nuevas Autoridades del Ministerio del Bien y del Mal.

Hoy le ha tocado el turno a Roald Dahl. Ya saben, el autor de tantos libros juveniles y  relatos que han hecho la delicia de los lectores adultos: entre ellos el de Cordero asado, ese en el que Mary Maloney usa la pierna de cordero congelada que se comen los policías para cargarse al marido y que ha inspirado a Hitchcok y Almodóvar.

Los libros juveniles de Dahl están siendo reescritos por la editorial Puffin Books en sus nuevas ediciones para eliminar la lengua que la nueva Unidad de Vigilancia de la Moral considera ofensiva. La palabra “gordo” o “gorda”, que en inglés es la misma (fat), ha sido eliminada, como lo ha sido también “ugly” (feo o fea), por lo que Augustus Gloop ha dejado de ser “gordo” para ser “enorme” (enormous), con lo que ha salido, según algunos, notablemente mejorado; y Mrs. Twit ha dejado de ser “fea y bestial” para pasar a ser solamente “bestial”, gracias a Dios.

En Las brujas, un párrafo que explica que las brujas están calvas debajo de sus pelucas ha sido reformulado como: “Hay muchas razones por las que las mujeres pueden usar pelucas y ciertamente no hay nada de malo en eso”. No habrá nada de malo, pero lo difícil es que puedan llevar pelucas o zapatos —estén calvas o no—, ya que la frase no tiene ni pies ni cabeza.

En ediciones anteriores de James y el melocotón gigante, el Ciempiés canta: La tía Esponja era terriblemente gorda/ y tremendamente flácida por eso” y “La tía Spiker era flaca como un alambre/ y seca como un hueso, solo que más seca”. En la nueva edición se dice: “La tía Sponge era una bruta vieja y desagradable/ Y merecía ser aplastada por la fruta” y “La tía Spiker era más o menos lo mismo / y merece su parte de culpa”, es decir, que tía Sponge pasa a ser bruta, vieja y desagradable, cuando antes solo era gorda y flácida. No sé qué mejoría ven algunos en el aspecto de la mujer, la verdad.

Y lo más inquietante de todo: En Matilda, la frase: “En el pasado (ella) fue a navegar con Joseph Conrad, fue a África con Ernest Hemingway y a India con Ruyard Kipling” ha sido sustituida por: “En el siglo XIX fue a las haciendas con Jane Austen, a Äfrica con Ernest Hemingway y a California con John Steinbeck”, con lo que el nuevo Clero de las Almas Puras no solo protege a los retoños de las maldades sino de las personas malas. Al parecer, a Kipling se le borra por racista e imperialista y a Conrad por misógino, ya que el marinero Marlow que andaba en busca de Kurtz remontando el río pronunció una frase ofensiva referida al sentido de la realidad “de las mujeres”. Por el contrario Jane Austen y Steinbeck pasan el examen de pureza ideológica con matrícula. Pero, ¿y Hemingway? ¿Por qué no se le suprime por mujeriego, bebedor, cazador y amante de los toros? Caprichos del Nuevo Evangelio.

Me temo que será el siguiente; junto con las brujas de Macbeth y con la mismísima Lady Macbeth a la que sustituirán por el Payaso Fofó, que en gloria esté, acompañado por la Gallina Turuleta, ciudadanos fuera de toda sospecha


Román Rubio





 



jueves, 9 de febrero de 2023

EL SEXO DE LOS ÁNGELES

 

EL SEXO DE LOS ÁNGELES


Se dice que en el momento en que los otomanos tomaron Constantinopla los ciudadanos de Bizancio desatendieron la defensa de la ciudad por estar enfrascados en la importantísima discusión del sexo de los ángeles. ¿Se trataba de seres masculinos, femeninos o había de los dos sexos? Como tantas otras leyendas de la historia esto es falso. Es cierto, sin embargo, que el emperador Constantino XI reunió a la ciudadanía en Santa Sofía para la oración el día previo al asalto final e hizo sonar las campanas de las iglesias de la ciudad durante todo el día con el motivo de elevar la moral de los bizantinos. De poco sirvió: el 29 de mayo de 1493 el sultán otomano entró en la ciudad y la cabeza del Emperador fue separada del cuerpo por cortesía del turco en lo que los historiadores consideran que fue el final de la Edad Media.

La anécdota parece descabellada, pero tiene su fundamento: se trataba de una época en que los dogmas de la Iglesia estaban en continua discusión: la Santísima Trinidad, la Virginidad de María, la infalibilidad del Papa, la existencia y cualidad del limbo, el purgatorio o el infierno eran motivo de discusiones, cismas, excomuniones y hasta condenas a la hoguera. ¿Cómo no habría de serlo el sexo de los ángeles? Estos, según la tradición canónica se dividen en nueve clases perfectamente jerarquizadas: ángeles, serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles… Saber cuáles eran las relaciones entre ellos, cuántos eran, si se reproducían al modo usual o eran creados por Dios uno a uno o carecían de sexo no era cosa menor; podía convertirse en una cuestión de fe y, desde luego, fueron objeto de “discusiones bizantinas”, fueran estas o no en el momento de la invasión.

Hoy en día el debate ha aumentado un grado o dos. El sexo de los ángeles ya no parece relevante. Lo relevante es el sexo del mismo Dios. O al menos el género, que viene a ser lo mismo, pero en su parte lingüística.

La Iglesia de Inglaterra está enfrascada en la discusión de cómo referirse al Dios Creador, al tiempo que los Jinetes del Apocalipsis amenazan el Imperio. Hasta ahora se ha llamado Padre y el pronombre con el que se le designa es Él (He), lo que resulta ofensivo para los defensores del lenguaje inclusivo, que vienen a ser más o menos la mitad de un clero dividido a partes iguales en asuntos como el aborto y el matrimonio gay. Para dilucidar el contencioso, la Iglesia Anglicana ha creado una comisión conjunta que deberá estudiar el caso e intentará pronunciarse sobre la reforma del lenguaje en los actos eclesiásticos.

https://www.theguardian.com/world/2023/feb/07/church-of-england-to-consider-use-of-gender-neutral-terms-for-god

Lo curioso del asunto es que el consenso en que Dios es alguien (o algo) asexuado —que no encaja en las categorías masculino-femenino— es total; se trata exclusivamente de un asunto lingüístico. Las posibles opciones son: usar el femenino y llamar Ella (She) al Creador, lo que es inaceptable para todas las partes, o usar la forma Ello (It). Habría, también, que usar Parent en vez de Father o Mother, etc. Intenten reescribir todos los salmos esos que cantan en la iglesia con la nueva norma y verán que no es asunto sencillo.

Trasladémoslo a lo nuestro. Piensen en sustituir Elle (pronombre de gran aprecio en ciertos ministerios) por Él cada vez que se refieran a Dios y verán. Y si tienen por costumbre musitar una plegaria cada noche como les inculcó su mamá, vayan haciéndose a la idea de cómo quedará la oración por excelencia de los cristianos, la que dictó el mismísimo Jesucristo, según San Mateo. Olvídense del “Padre nuestro que estás en los cielos” y vayan pensando en Madre nuestra… lo cual no estaría mal si no fuera en contra de “lo inclusivo”, o en algo como Progenitor nuestro que estás en los cielos…

No se me ocurre ninguna fórmula para salvar al Credo de la hoguera inclusiva: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra…”, aunque siempre se podrá recurrir al Rosario, que, eso sí, queda a salvo del embrollo. Prueben y verán.

Y los bárbaros acechando con los cuchillos en la boca.

Román Rubio

Febrero 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=



https://www.amazon.es/FELICIDAD-Los-estoicos-autoayuda/dp/B0BXNBD9Y3/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=1678705746&sr=1-6




https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=




sábado, 14 de enero de 2023

LYRICS

 

LYRICS


No sé por qué escribo sobre canciones; alguien como yo, desvinculado del rock, del jazz y del rythm and blues desde que murió Janis Joplin, con el paréntesis de los hermanos Gallagher, que desde su Manchester natal, lograron despertar algo de aquel ancestral apetito. En cuanto al pop, ¡ay el pop!, no recuerdo haber subido el volumen de la radio desde el Mamy Blue de los Pop Tops (y eso fue en 1971).

Estoy, por tanto, absolutamente fuera de lo que las motomamis, las chaneles y las wakawakas se dignan en ofrecer. Sin embargo, escribí en su momento sobre una canción de nombre SlowMo, cuya disparatada letra decía cosas como: “Les vuelvo loquito a todos los daddie” o “Apena’ hago doom, doom, con mi boom, boom y le’ tengo dando zoom, zoom con mi yummy”. En fin, estos son solo dos ejemplos de una canción de excéntrico mensaje y disparatada letra, que a pesar de esa desafortunada simbiosis tuvo gran aplauso y consiguió para la patria cosas que ya habría querido Luis Enrique para sí, y para ella (la Patria, digo).

Posteriormente fue el catecismo de las motomamis lo que captó mi atención y sus afirmaciones como la de “la motomami es leal como un flex”, “frontea con moto, protege tu mami”, Te puede ride como a su bike” o meditaciones filosóficas profundas como aquello de “no le importa mancharse las manos cuando las pone dentro del motor para ajustarlo” o más enigmáticas como lo de que “a una motomami le gusta la leche”.

Si dediqué un escrito a lo de Eurovisión y otro a la obra clave de la catalana, ¿cómo iba a dejar pasar la canción de despecho que Shakira ha dedicado a su ex? Tengo que reconocer, sin embargo, que tanto la parte formal de la canción (la letra) como el significado (el mensaje) son tan explícitos que hacen, por obvios, difícil la crítica. Veamos:

Empieza diciendo que “pa tipos como tú” no vale la pena, que “te las das de campeón y diste tu peor versión” y que “Sorry, baby, hace rato que ya debí botar ese gato” puesto que “una loba como yo no está pa novato”. Bien, Shakira, el campo de batalla ha quedado claramente delimitado.

Y sigue la canción, más o menos en el mismo tono hasta que la siguiente estrofa llega aliñada con un enigma: “Me dejaste de vecina a la suegra. Con la prensa en la puerta y la deuda en Hacienda” Lo de la prensa en la puerta y lo de Hacienda se entiende: adivinamos la puerta de la casa ocupada permanentemente por paparazzi moscardones, que harían mejor servicio a la sociedad cavando zanjas para el AVE o recogiendo naranjas y a los Inspectores de Hacienda metiendo sus públicas narices (gracias a Dios) en tus cuentas corrientes, pero lo de la suegra… ¿Es literal o metafórico? ¿Vive en la puerta de al lado? ¿Te ha seguido hasta Miami solo para importunar? Necesitamos con urgencia una aclaración.

La misma estrofa la acaba con el afortunado verso “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”. ¡Bravo, Shakira, estamos contigo!, para, acto seguido meterse, de manera directa con la que parece ser la nueva pareja del innombrable. “Tiene nombre de persona buena, Claramente no es como suena”. ¿A que ya saben cómo se llama la nueva invitada a la reunión?, para continuar diciendo que “es igualita que tú, pa tipos como tú, a ti te quedé grande y por eso estás con una igualita que tú, uh, uh, uh”.

La cantante continúa recriminando al catalán, de manera imprudente, que cambiara un Ferrari por un Twingo y un Rolex por un Casio, lo cual es un error; nunca hay que involucrar marcas comerciales en estos asuntos, si no que se lo pregunten a Rufián y sus fotocopiadoras.

También le recuerda que tanto ir al gimnasio no está bien. O al menos que estaría mejor si lo alternara con el cultivo de la mente, que, al fin y al cabo, lo que decían los latinos era “mens sana in corpore sano” y que mens  significa mente, no hombre, y que ella (que tiene cuarenta y tantos años y muy bien llevados) vale como dos de veintidós, lo que aplaudo con fruición, dando de manera brillante la vuelta a aquel chiste machista, casposo y trasnochado de “cambio mujer de 50 por dos de 25”.

Para acabar, Shakira dice “A ti te quedé grande y por eso estás con una igualita que tú, uh, uh, uh/ It’s a wrap” Y aquí confieso que me he quedado desconcertado. ¿A wrap? ¿Se refiere a eso parecido a los burritos mejicanos?¿Será por lo apetitoso? ¿Por lo picante? Otro enigma.

Y, en fin, ya está bien por hoy. Otro día entraré en YouTube y trataré de escuchar la canción. Por ahora, bastante he tenido con la letra.

Román Rubio

Enero 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=









jueves, 29 de diciembre de 2022

ELLA Y ÉL

 

ELLA Y ÉL



Estoy compungido. Al trancazo gripal que me ha sobrevenido en este final de año se le añade la separación de Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, lo que no ha hecho sino ahondar la desazón producida por las fiebres altas y los tiritones y sudores en la cama.

En verdad que lo lamento; la separación, digo. Y no por compasión hacia dos personas cuya felicidad me resulta indiferente, o no menos indiferente que la de Perico el de los Palotes, sino por el regocijo que el fracaso sentimental de estas dos  personas causa entre tantos ciudadanos que conozco, ante lo cual, yo, como Pepito Grillo de las conciencias, me siento forzado a tomar postura.

Veamos: la felicidad de estos dos seres no es sino una fuente de infelicidad para muchos de sus conciudadanos. El Nobel, Vargas Llosa, es malquerido por muchísimas personas, y no solo por su patriarcal y elegante aspecto de lord inglés de Arequipa: los marxistas e izquierdistas en general lo desprecian y vilipendian por traidor, por haber huido a las filas liberales; los independentistas del otro lado del Ebro por llevar la bandera constitucionalista, habiendo ejercido de barcelonés en el pasado, y la mayoría de los escritores por motivos varios, entre los que no se  descarta el de haber ganado el Premio Nobel. Claro, que ellos dirán que no, que no es por eso, que su literatura ha perdido no sé cuantos quilates en las últimas épocas y bla, bla, ba, lo cual quizá sea cierto; no soy quien para opinar: desde que leí La fiesta del chivo (considerada por muchos su última obra de mérito) solo le he leído un ensayito sobre sus autores iconos del pensamiento liberal, La llamada de la tribu, material insuficiente para emitir un juicio. En realidad, los escritores, cuando critican a otro, nunca suele ser por los motivos que confiesan. Apliquen si no la misma vara de medir a Umberto Eco o García Márquez y verán lo que quiero decir; por no hablar de Camilo José Cela (el supervillano histriónico capaz de absorber el agua de una jofaina por el ano con la sola acción succionadora de su intestino).

Es por eso que verle ahora con el petate de camino a su pisito de soltero en el Madrid de los Austrias (de 285 metros cuadrados, más terraza) es motivo de gran regocijo para tantos, que ovacionan al destino por su acción justiciera. ¿Querías glamur, comodidad, calor de hogar y compañía cómplice para tus últimos días, eh pillín? ¡Pues toma: ahí tienes un pisito en el centro para ti solo! ¡Y da gracias a que puedes pagarte una asistenta!

En cuanto a la Preysler, ¿qué puedo decir de ella que no haya sido escrito y hablado? No sé cuál será la apreciación de ustedes, pero la mía personal es que ha despertado (despierta) de manera más virulenta el rechazo agresivo entre las mujeres que entre los hombres. Mucho más. ¿Será por su habilidad en conducir los asuntos prácticos familiares?, ¿será por aquellas habilidades amatorias orientales próximas a la brujería  que incluyen oportunos desmayos que se le atribuyen? No lo sé.

Lo cierto es que en este lance la mujer parece que haya salido menos damnificada. En principio, porque está más entrenada. Tras dos estruendosos divorcios y una sonora viudedad, parece que una tercera separación no vaya a afectar mucho la estructura de la obra. Además se queda con la casa: esa casa de Puerta de Hierro, de Madrid, que fue obsesión, motivo de críticas, alabanzas y grandes envidias en aquella España tan codiciosa como la de hoy. Durante un tiempo no hubo en este país conversación, chiste televisivo o privado en el que no saliese a colación el número de cuartos de baño (14, por lo que se ganó el título de Villa Meona), las piscinas cubierta y descubierta y, sobre todo, la calefacción en la caseta del perro, gasolina para la ira encendida del pueblo, cuando todos sabemos que el perro solo usa la caseta en los dibujos animados, que termina durmiendo en el cuarto de la dueña; en el mejor de los casos en la alfombra al pie de cama.

De modo que, en vistas al regocijo inconfesado o no de tanta gente por esta separación y la presunta infelicidad que pueda traer consigo, y con el único objeto de llevar la contraria a la legión de recelosos detractores, catequistas de la moral y otros rebaños de guardianes de las esencias de la tribu, quiero manifestar aquí mi deseo de felicidad,  juntos o separados, a las personas de Vargas Llosa y la Preysler para el nuevo año de 2023.

¡Feliz Año Nuevo a todos!

 

Román Rubio

Diciembre 2022


https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=



 




jueves, 22 de diciembre de 2022

EUFORIA

 

EUFORIA


“Cuando el vulgo alaba una cosa, aun suponiendo que no sea mala, a mí comienza a parecérmelo”

CICERÓN: de Finibus, II, 15.

Acabo de comprobar mis dos roñosos décimos de Loteria de Navidad y el menguado puñado de participaciones y como todos los años de mi vida, me encuentro con el cartel de “NÚMERO NO PREMIADO”. No tengo memoria de haber ganado nunca nada que no sea la devolución de algún billete y eso una vez cada diez o doce años. Por alguna razón, la Lotería siempre cae en otra parte: en Ponferrada, Palafrugell, Mazarrón, Móstoles y lugares así. En días como hoy se da uno cuenta de la cantidad de lugares semiignotos que hay en España. Hasta aquí, nada de particular: se rompen los boletos y a esperar otro año a que el amigo y el compañero de aquel trabajo que dejaste hace años te vuelvan a decir: “¿Quieres lotería?” Y tú, como un corderito digas que sí y vuelvas a tirar 20 eurazos al pozo de la nadería (iba a decir al de las desdichas, pero ni eso, que las desdichas aun tienen algo de interesante).

La lotería siempre toca en otro lado, pero lo que resulta invariable es la escenificación de la alegría que degrada lo de bueno que puede llegar a ser empezar a ser rico un día, o mejor aún, dejar de ser pobre. Pongan el Telediario y verán un grupo de gente vulgar saltando y gritando tonterías mientras descorchan botellas de cava barato de supermercado y se mojan la ropa dando absurdos saltos en un patético espectáculo. Igual da que sea en Mieres que en Cieza o Sevilla. Dan ganas al verlos de no ganar nada para no verse involucrado en tan grotescos rituales. Ayer fue el día de la celebración, pero da igual; podrían haber puesto las imágenes del año pasado cambiando el número sobreimpreso en pantalla. En una de las conexiones, a la puerta de una administración o de un bar de un lugar del norte, la gente que rodeaba a la reportera se encontraba más o menos amable y apacible, como suelen ser en lo cotidiano, hasta que han visto que la periodista entraba en directo, en cuyo instante han empezado con el descorche de las botellas y los gritos y saltos correspondientes, como queriendo decir: “¡que no se diga que somos menos estúpidos que los del pueblo anterior, que a eso no nos gana nadie!”. Espero que TVE haya tenido la delicadeza de pagar la tintorería de la pobre reportera que, además de tener que hacer un degradante reportaje, ha tenido que soportar la vulgar burricia de los vecinos y llevarse, encima, su mejor trajecito rociado de cava de tres euros.

No solo de loterías vive el hombre. Para que este no se encontrara solo, Dios creó el fútbol. Y como no sabía dónde colocar el templo, creó la Argentina. Y en ese país situó a los argentinos, para que escenificaran de manera chabacana la alegría impostada (o, lo que es peor, real) de haber ganado algo. No sé ustedes, pero yo, como decía Cicerón, cuando la masa alaba tanto y tan unánimemente algo, empiezo a desconfiar.

Tomemos, la Argentina, por ejemplo. La prosopopeya de la unión del pueblo para conseguir objetivos, tan pregonada, es una verdadera paparrucha. Mañana, ¿qué digo mañana?, hoy mismo habrá unos buenos miles de argentinos eufóricos con los logros del país metiendo dólares en el colchón para protegerse de la inflación endémica, mientras los poblados chabolistas de la periferia bonaerense seguirán sin desagües, depuradora de aguas o atención médica para los niños tras saltar sus pobladores como energúmenos en las avenidas al paso de un ciclotímico y endiosado Messi.

Agradezco a Yahvé que me conserve en el pelotón de los Pepitos Grillos, granos en culo ajeno que desconfiamos de las manifestaciones patrióticas que cuando no sirven para tapar las vergüenzas de la patria sirven para lo contrario, para ensalzarla, lo cual es más peligroso,  como esos que conocemos que se ponen la mano en el corazón cuando cantan el himno o los que escenificaban grandes espectáculos en cierta plaza de color bermellón o los que lo hacían bajo la sombra de la cruz esa que es como quebrada.

Casi prefiero celebrar la patria de los que inventaron el reloj de cuco, que es inofensivo, igualitario y sin pretensiones. Y casi nunca ganan nada.

Román Rubio

Diciembre 2022

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=