MOBILE
WORLD CONGRESS Y OTROS EVENTOS
Mi padre, que murió poco antes de empezar el siglo, pertenecía a aquella generación de españoles
que vivió la guerra civil (en el bando perdedor, por cierto) y también vivió la
estupenda —y hoy denostada por algunos— Transición. Era hombre bastante
instruido y lector de periódicos. Por este motivo me lo imaginé leyendo La
Vanguardia del pasado 11 de marzo, en
especial el artículo titulado Las
startups quieren facilitar la usabilidad de la inteligencia artificial, y
me pregunté hasta qué punto habría sido capaz de entender tanto el mundo de hoy
como su lenguaje.
En primer lugar, a mi padre habría que explicarle
que las “startups” (término que venía
sin señalar en cursiva ni comillas) significa… bueno, ya saben: esas compañías
tecnológicas más o menos innovadoras.
Después le llamaría la atención el término “usabilidad”, palabra de fácil comprensión,
pero de uso reciente, proveniente del término inglés usability que significa algo así como “facilidad de uso o
funcionalidad”. Por supuesto habría que explicarle lo de la “inteligencia
artificial”, cosa ardua, aunque no imposible.
Si siguiera leyendo el artículo, se enteraría (o no)
de que todo este había sido el tema del evento 4YFN, celebrado en Barcelona
coincidiendo con el MWC. Por supuesto, habría que aclararle que el MWC no es
otra cosa que el Mobile World Congress,
que significa Congreso Mundial de Móviles, esas computadoras de bolsillo.
Entendido, pero ¿qué demonios es esa majadería
de 4YFN? Aquí, uno tendría que echar mano de Google para explicarle que se
trata de las siglas de la frase Four
Years From Now (de aquí a cuatro años), y que no es sino un encuentro de
compañías tecnológicas en el que se ha reivindicado el desarrollo de las DeepTech (esta palabra sí señalada en
cursiva), que un servidor no sabe lo que son, pero que deben de ser muy
importantes puesto que al parecer están destinadas “a resolver grandes
problemas en cualquier sector” (no consta que el agrandamiento de próstata sea
uno de ellos, por el momento).
Se enteraría, si continuara con la lectura, de que
en el porfolio presentado en el stand
de cierta entidad bancaria hay proyectos como DostAI, un software para agilizar ciertos procesos financieros, NeuralTrust,
que sirve para no sé qué, o EmilyAI, un dispositivo dedicado a “la
oxigenoterapia, en el que los algoritmos automatizan un conocimiento médico de
alto nivel…”
A estas alturas me temo que el hombre habría tenido
bastante, pero si tuviera la tentación de seguir leyendo se enteraría de que
Kloutit es una SaaS B2B que ayuda a los
ecommerce, y habría que explicarle que SaaS
significa Software as a service y B2B quiere decir Business to Bussiness (de empresa a empresa), que ecommmerce es… bueno, ya lo saben
ustedes; y que Plesh es una desarrolladora de snacks saludables (que no incluyen, al parecer, las olivas, cacaos
y tramusos).
También se habría enterado que la compañía española
Admit Therapeutics desarrolla un test de detección precoz del Alzheimer y cuenta
con el apoyo de la Alzhimer Drug’s
Discovery Foundation y que hay otras compañías españolas muy significadas
en el campo de la salud que, con unos nombres tan castizos como Time is Brain, Nanobots, Able
Human Motion y otros parecidos, prueban la eficacia del ecosistema con buenos partners.
Del mismo modo llegaría a su conocimiento que hay
tipos tan inteligentes y con tanta iniciativa como Carlos Kuchkovsky, CEO &
Co-founder de QCentroid, Carles Igual, CEO & Co-founder de Kimera o Cesare Cugnasco, CEO & Co-founder de
QBeast, y que CEO (Chief Executive
Officer) significa director general y Co-founder,
lo que parece; y también se familiarizaría con los beneficios de la inversión
en equity y de tantas y tantas otras cosas
imprescindibles, modernas y sustanciosas.
¡Ay, lo que te perdiste, padre!
Eso sí, la lectura del diario le pondría al
corriente de quien es el nuevo Presidente de los Estados Unidos; y eso lo
habría entendido sin explicación alguna y sospecho que no le habría hecho ni
pizca de gracia.
Román Rubio
Marzo 2025