viernes, 27 de febrero de 2015

ZAPATERO Y CASTRO

ZAPATERO Y CASTRO


¡Atención! Zapatero ha viajado a Cuba y ha sido recibido por Castro. A los ojos del Jefe de la Diplomacia Española, señor García Margallo, y a tenor de sus comentarios, éste ha sido otro ejemplo de deslealtad a España, del ya por sí desleal Zapatero. ¿Pues no nos lanzó el muy traidor a un país de bodas de personas del mismo sexo y desenterramientos de ejecutados en la guerra civil? ¡El muy ladino! ¿Qué maquiavélico propósito podría llevar el pérfido Presidente acompañado de la versión adiposa del mismo –como llamó Jiménez Losantos a Moratinos en alguna ocasión-. Debía de ser algún oscuro tema de alta traición, algo con lo que minar los sólidos fundamentos de la nación española, que , como todo el mundo sabe, son los toros, las procesiones, las señoras con mantilla –abrigo de piel en invierno-, el corpus y la misa mayor.

El Ministro de Exteriores ha salido al paso acusando al ex Presidente en los términos: “…no es sólo un ejemplo de deslealtad, sino de inoportunidad”. No saquemos las cosas del tiesto, señor Ministro: ¿deslealtad a qué o a quién? No puede ser desleal al gobierno puesto que no va en calidad de representante del mismo. De hecho, si hubiese ido en esa misión, podría no haber sido recibido, como le ocurrió a usted mismo, en su viaje allí. Fue, por tanto, en su papel de expresidente sin funciones ejecutivas, cosa que Castro, que no creo que tenga un pelo de tonto, sabía muy bien. O es posible que fuera recibido como –agárrense fuerte, no es broma- Presidente de honor del Comité Contra la Pena de Muerte de la ONU, como señaló Moratinos. ¡Toma ya!.

En cuanto a la acusación de inoportunidad… nunca parece ser el momento oportuno para hacer determinadas cosas. Jamás he oído decir a un político que se trata del momento oportuno de hacer algo cuándo son los demás quienes lo hacen. "En época de crisis no es momento de afrontar las pretensiones secesionistas catalanas, en época de tímida recuperación tampoco y en época de salida de la crisis y de movimientos secesionistas no es el momento de hacer frente a la revisión de la financiación autonómica que tanto perjudica a los valencianos". Aún estoy esperando oír a un político decir “ha elegido usted un buen momento”, (sin retintín, claro).

Lo cierto es que Zapatero no cometió ninguna villanía entrevistándose con Castro, y en vez de la crítica implacable, el Ministro podía haber aprovechado la entrevista del ex presidente para sumar en las relaciones con el país hermano con el que Zapatero, por razones obvias, tiene una mejor posición de interlocución. Del mismo modo, Zapatero debió haberse aprovechado de la posición interlocutora de Aznar en la agria polémica con los EEUU y éste de González para aliviar sus roces, cuando no claros enfrentamientos con países como Cuba o Marruecos. Aprovéchense unos de otros para el bien común y déjense de milongas y enfrentamientos.

Román Rubio

Febrero 2015 

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