martes, 6 de octubre de 2015

PORTLAND

PORTLAND
La última matanza ha ocurrido en Oregon. Prefiero decir que ha sido en Portland (la ciudad más importante del estado y en la que tengo vínculos familiares y de amistad) aunque lo cierto es que no. Ocurrió en Rosenburg, unos 300 kms al sur pero cuando nos referimos a los EEUU sabemos que las distancias y los tamaños  tienen otra dimensión y nos convertimos, casi deliberadamente, en vagos e imprecisos quizás como revancha a la proverbial ignorancia norteamericana respecto al resto del mundo.  Nos lamentamos de que piensen en nosotros con sombrero mejicano o que no sepan emplazar España en el mapa (mucho menos Catalonia) pero nosotros expresamos a menudo una ignorancia similar cuando nos referimos a los EEUU. ¿Cuál creen que es el porcentaje de españoles que saben que entre Washington (estado) y Washington (capital federal) hay unos 5.000 kms. de distancia y que el estado de Nueva York hace frontera con Canadá y la capital no es Nueva York sino la humilde ciudad de Albany? ¿Cuántos sabrían emplazar correctamente diez o doce estados del país americano incluyendo a Texas (mayor que España), California con una economía similar a la de Francia o Nevada con sus Elvis de pacotilla? ¿Qué creen que diría la mayoría de los españoles si se les pregunta por el clima de Minnesota o Illinois? ¿Sabrían muchos bachilleres de aquí que la población de este último estado es de unos 13 millones (cuatro más que Andalucía, la región más poblada de España), la capital es Springfield –pero no la de los Simpsons- y en su ciudad más importante  vivieron Elliot Ness y Al Capone?


Pues bien, comoquiera que el Pisuerga pasa por Valladolid y hay un Springfield en Oregon, que tampoco representa la ciudad de los muñecos amarillos, diremos que las referencias callejeras de la serie los Simpsons se refieren  a la ciudad de Portland de la que el autor principal de la serie, Matt Groening es originario, de modo que si andan o conducen por North Portland pueden encontrarse con la calle Lovejoy, Kearney, Evergreen, o mi favorita: Ned Flanders -en realidad es NE (North East) Flanders, pero alguien añadió una E-. En serio, hay gente que vive en una calle con ese nombre, sin pudor alguno. No me digan que no es enternecedor: “¿Usted dónde vive?” “¿Yo?, en la calle Ned Flanders”. “¡Venga ya!, ¿me está tomando el pelo?” “No, soy de Portland”.



Los habitantes de la ciudad asumen ser raritos, poco convencionales, pero lo más curioso es que presumen de ello haciendo suyo el eslogan  keep Portland weird (mantén Portland rarito) –ya me entienden-. ¿Y qué entienden los naturales por raro? Pues imagino que cada cual lo interpretará a su manera pero les daré alguna pista.


El estado de Oregon fue el primero en legalizar el suicidio médicamente asistido con su ley Oregon Death with Dignity Act de 1994, el segundo estado en aprobar el matrimonio gay, y en 2014, el uso de la marihuana con fines recreativos, lo que nos da pistas orientativas de la ideología local. Vota mayoritariamente demócrata y tiene una mayoría étnica blanca de origen anglo-irlandés con un componente alemán de un 22.5%, escandinavo 8.4% y otros europeos 8%. Los nativos americanos, afros, hispanos y asiáticos completan el panorama. Existen unas 58 fábricas de elaboración de cerveza (breweries) con lo que también se la conoce como la capital de la cerveza (Beer Town) y es la segunda ciudad después de San Francisco en personal LGBT, acrónimo de lesbian, gay, bisexual, transgender. También se la considera entre las diez ciudades más “verdes” del mundo. A pesar de toda la munición progresista mostrada, no se confíen. El número de armas en posesión de la población es enorme y la facilidad para conseguirlas también, lo que hace que, paradójicamente, una de las sociedades más seguras sea al mismo tiempo la mejor armada.

Pero ¿cómo no va a ser raro un lugar cuyo nombre lo hubiera determinado la cara o cruz de una moneda? Pues eso es lo que ocurrió en 1845. Dos tipos, uno de Boston y otro de Portland (Maine), dueños del terreno que ocupaba la ciudad en desarrollo, querían bautizar el nuevo lugar con  el nombre de sus respectivas ciudades de origen  y decidieron echarlo a suertes, al mejor de tres tiradas. Ganó Francis W. Pettygrove, de Portland (Maine) por dos a uno y con ese nombre quedó.

La asistencia media a los partidos de fútbol (soccer) del Portland Thorns es de 13.320 espectadores en Providence Park, llegando a alcanzar los 19.123 en un partido contra Houston el año pasado. La cifra en sí no parece fuera de lo común si no tenemos en cuenta que se trata de fútbol femenino. Sí, me han leído bien. El fútbol femenino convoca a ese número de espectadores en Portland, no muchos menos de los que reúne el Portland Timbers Soccer (masculino) con 20.806 espectadores o los 19.829 que convoca el Portland Trail Blazers (NBA) en Moda Center. El hockey sobre hielo es también un espectáculo concurrido y el fútbol americano –Portland Thunder- solo convoca a unos 8.600, 5.000 menos que el fútbol femenino.

La sentencia de la Corte Suprema de Oregon v Henry, 732 P2d9(Or 1987) sentó jurisprudencia y determinó que el desnudo integral y la danza del vientre (o lo que sea el lap dance), en clubes de striptease están protegidos por la ley de… “libertad de expresión” (Free Speech). No parece que el juez fuera un asiduo a los locales (o quizás sí) donde se ejercía la “libertad de expresión” o se habría dado cuenta de que no es precisamente la conversación el asunto que estaba en tela de juicio. Lo cierto es que dio lugar al mayor número de salas de espectáculo y masaje erótico de toda la nación americana por lo que también se la conoce como “Pornland”.

Mi evento deportivo popular favorito del lugar es ¿cómo no? la edición anual del World Naked Bike Ride, la vuelta en bici en donde ir vestido es opcional -“bare as you dare” es el lema-  que tiene lugar en varias ciudades del mundo y que adquiere en Portland proporciones y casuística interesantes.



Empezó en 1977 con unos siete participantes, lo que en términos humorísticos llamaron algunos  locales “critical ass” –culo o ano crítico- por su cercanía fonética con “critical mass” que en términos ciclistas ya saben que significa el número significativo de ciclistas que hace que el grupo sea “visto” y respetado por los automovilistas.

 En un principio, los participantes usaban bicis que adquirían en las tiendas un día para devolverlas al día siguiente. La duración de la marcha era el tiempo transcurrido desde la medianoche hasta que eran detenidos. En una edición posterior la policía se negó a detener a los participantes por ir desnudos. En la edición de 2010 hubo una participación estimada de 13.000 personas perfectamente escoltadas y dirigidas por la policía.

¿A que ahora empiezan a entender lo de “keep Portland weird”?
Pues hay más, pero eso que lo cuenten ellos (los de Portland), que yo nunca he estado allí.

Román Rubio
@roman_rubio
Octubre 2015 

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