viernes, 20 de septiembre de 2019

ELECCIONES


ELECCIONES




Intento mantenerme al margen de noticiarios y seguimiento de la política, pero, así y todo, creo haber entendido de qué va esto. A ver si soy capaz de explicar el contexto, tal y cómo yo lo veo:

Hay un caballero con coleta que, después de unos resultados electorales deplorables, se presenta al presidente pidiendo (exigiendo, más bien) la Luna, como si del Mayo del 68 se tratara.

El habitante de la Moncloa, que no dice ni hace nada que no sea producto del marketing político (o marketing, en general), le ofrece una vicepresidencia y algún ministeriete de poco presupuesto, que es mucho más de lo que el caballero de la coleta se ha ganado, según sus  resultados electorales.

Hay un tipo llamado “Potro Desbocado” (Albert para los pocos amigos que le van quedando) que, teniendo la llave de la gobernabilidad del Reino —ofreciendo su apoyo al presidente— la tira por la borda, junto con su prestigio y hasta su decencia. El alazán, sin  motivo real o aparente alguno, está siempre crispado, nervioso y agresivo con sus rivales y apático y silente con sus compañeros, que continuamente saltan del barco.

Hay unos periféricos que, como en ellos es costumbre, tienen una sola pregunta: ¿Qué hay de lo mío? Con tan poca lealtad y solidaridad que, regidos por el lema de “cuanto peor, mejor” dejaron caer al de la Moncloa al no apoyar sus presupuestos, favoreciendo así a la derecha de sus demonios.

Hay un líder de la derecha —que se ha dejado barba— intentando ocupar un espacio por el que luchan “Potro Desbocado” por un lado y los de la España cañí por otro.

Y hay un tipo en Moncloa que, viendo la inoperancia y torpeza de sus rivales y creyendo que va a obtener mejor resultado, convoca a los habitantes del Reino, una y otra vez, a elecciones, hasta que obtenga el resultado deseado.

¿Me he perdido algo? No soy adivino, pero creo que el maniquí de la Moncloa no ha tenido en cuenta que la abstención —más que sus intrascendentes rivales— es su gran enemigo en esta ocasión.
Y como muestra, la dificultad para entrar en la página de borrarse: de la propaganda electoral y hasta de la ciudadanía, si la oportunidad se presentara.

Román Rubio
Septiembre 2019

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