lunes, 2 de diciembre de 2019

LA CULPA ES DEL MAESTRO ARMERO


LA CULPA ES DEL MAESTRO ARMERO




Para quienes no hayan hecho la mili aclararé que el maestro armero es el artesano encargado del mantenimiento de los fusiles del Regimiento. ¿Que no se acertaba en el blanco? La culpa era del maestro armero, que había dejado mal alineadas las mirillas de puntería.

A Bolsonaro parece que se le está quemando la Amazonía. ¿La culpa? De Leonardo DiCaprio, que aporta fondos a la organización Earth Alliance, que, como su nombre indica (Alianza por la Tierra), se dedica, no a proteger la Amazonía sino a prenderle fuego.

Es algo común. ¿Ha ocurrido un desastre? Miro a mi alrededor y le echo la culpa a mi enemigo, aunque este estuviera visitando a su tía de Valladolid en el momento de la tragedia. Sin pudor alguno. Por la cara. Total…, ¡si siempre va a haber un número indeterminado de idiotas que se lo van a creer!
¿Recuerdan los tiempos posteriores al 11M?  En la COPE se juntaron Jiménez Losantos, P. J. Ramírez y algún otro y decidieron que los culpables habían de ser ETA, Rubalcaba, el Reino de Marruecos y la Masonería. ¡Ah!, Pedro Jota añadió a los policías que supuestamente le habían grabado con Exuperancia. ¿Y no habrá ningún vecino de escalera que me caiga mal? Pues lo incluyo en la lista y asunto terminado.

Otro coloso de la mentira sin escrúpulos es Donald Trump, que  culpó  al padre del su rival por la candidatura de Partido Republicano, Ted Cruz, de haber matado a Kennedy, mientras este le disputaba el puesto. ¿Y saben lo peor? Que mucha gente le creyó. Como le creyó cuando acusó a Obama de haber nacido en el extranjero. Parece una nimiedad, pero no lo es tanto: el haber nacido en el extranjero inhabilita a alguien para optar a la presidencia del país. Era fácilmente comprobable por un candidato a la Presidencia. También lo era demostrar la falsedad, como hizo Obama enseñando su certificación de nacimiento, pero la duda ya estaba creada. ¿No habría sido esta falsificada?

El hecho de inventar y difundir trolas para apoyar los intereses de uno es propio de cínicos ambiciosos  y estos han existido siempre, como también han existido (y eso es lo más preocupante, público dispuesto a creérselas.

¿La verdad? Ni la sé ni me importa. Yo aquí he venido a que me cuenten lo que quiero oír. Y si se lo tiene que inventar usted, pues se lo inventa.

Y de eso no hay quien se salve, ¿o no aplaudieron ustedes cuando el capitán Renault dijo aquello de: “detengan a los sospechosos habituales”, salvando así a Rick?

Hay alguna diferencia: sabíamos que el cínico Renault mentía, con lo que no nos engañaba, más bien nos hacía cómplices de su cinismo —que aceptábamos con gusto—, mientras que los idiotas creen o quieren creer que lo que les cuentan los malvados es verdad.

Y, al fin y al cabo, Renault es un personaje de película y Bolsonaro, Losantos, P.J. y Trump son bien reales. Boris Johnson, también.

Román Rubio
Diciembre 2019

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