martes, 21 de abril de 2020

EL ARZOBISPO DE LIMA



EL ARZOBISPO DE LIMA





George Brown (1914-1985) fue un político laborista inglés que ostentó diversos cargos ministeriales y parlamentarios en la época de Harold Wilson, en los años sesenta, aquella época gloriosa del Londres en que convivían los tipos con bombín y paraguas con  la explosión de la música pop, los pelos a lo beattle, las minifaldas y los clubs nocturnos del Soho. Provenía de una familia muy modesta y como su padre, camionero y repartidor del Evening Standard, del mundo sindical. Un tipo honesto.

El único defecto conocido del hombre, que llegó a ser Ministro de Asuntos Exteriores (Foreign Secretary), era su afición a terminar beodo en cada una de las recepciones en las que circulara el alcohol. En una ocasión, en una aparición pública tras la muerte de Kennedy, su actuación fue tan lamentable y su estado  tan evidente, que la prensa de la época (que nunca usaba —por aquel entonces— el apelativo “borracho” para describir a los políticos) usó la expresión “tired and emotional” (cansado y emotivo) para designar su estado, expresión que ha quedado acuñada en el inglés británico como eufemismo de intoxicación alcohólica o borrachera.
Son muchas las anécdotas que se le atribuyen relacionadas su afición por andar chispado, incluida la de su salida del gobierno, invitado a dimitir tras una noche en la que el Primer Ministro, teniendo que tomar una decisión transcendente referida a la estabilidad de la libra, no pudo hacerse con el ministro que se encontraba, según miembros de su staff,  "only 'so-so' when last seen" (solo regular cuando se le vio por última vez).

Pero de todas las anécdotas, la más celebrada, y probablemente apócrifa, es la que supuestamente protagonizó en una recepción en Perú en su época de Ministro de Exteriores.

A mitad de recepción y viéndose el inglés atraído por una dama vestida rica y extravagantemente con una especie de túnica roja, nuestro hombre —cargadito como solía ir en esos trances— se acercó algo más de lo estrictamente necesario a la persona y le dijo: “Señora, ¿me concede usted este baile?”, a lo que la dama le contestó: “No voy a bailar con usted por tres motivos: primero porque está usted borracho, segundo porque lo que suena no es un vals sino el himno nacional del Perú y en tercer lugar porque soy el Arzobispo de Lima”.


Román Rubio
Abril 2020 (segundo mes de confinamiento)

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