martes, 12 de mayo de 2020

DISTANCIA FÍSICA Y DISTANCIA SOCIAL


DISTANCIA FÍSICA Y DISTANCIA SOCIAL




Hace unos días expresé en una red social mis objeciones a que se conociera como “distanciamiento social”  lo que en realidad se trata de “distanciamiento físico”. Como contestación a algún comentario al respecto voy tratar de justificar el concepto.

Se puede decir que entre el Príncipe de Gales y un servidor existe una considerable  “distancia social” (llamémosle “distancia” y no “distanciamiento”, que es más sencillo y exacto). Ni nuestros amigos son los mismos ni lo son nuestros ingresos; no hemos ido a los mismos colegios y universidades ni viajamos en los mismos transportes; no veraneamos en los mismos lugares (nunca ha sido visto el de Windsor por la piscina municipal mi pueblo) ni yo he sido invitado jamás a ninguna fiesta a la que haya sido invitado él ni él a ninguna a ninguna de mis paellas. Nuestros amigos, familiares y espacios en el mundo son diferentes y muy distantes entre sí. Distanciamiento social es, según Fundéu, “el grado de aislamiento —o distancia— de una persona o un colectivo en el seno de la sociedad”.

En el caso improbabilísimo de que el de Gales y un servidor nos sentáramos en butacas contiguas en un teatro (yo nunca suelo comprar asientos caros), se produciría una distancia física cercana entre ambos, pero no social, ya que al fin de la función él volvería con su Camila, sus guardaespaldas y criados a sus palacios y grandes fincas agrícolas y yo a mi pisito de Valencia y mi huerto de la Señorita Pepis.

¿De dónde viene, pues, lo de “distanciamiento social”? Pues, como casi siempre, del inglés, del cual tomamos la píldora tal como viene. En esa lengua, el verbo (to) socialize (socialise, en inglés británico) se ha entendido siempre como “relacionarse” o “alternar”, de modo que la expresión “social distancing” viene a ser algo así como la distancia para relacionarse, o distancia de relación, alterne o interacción, lo que tiene más sentido que el equivalente en español.

Me comentaba un conocido —relacionado de manera lejana con el mundo del cine— que en su día había tenido cierta cercanía social con la actriz Maribel Verdú. Compartían ciertos amigos y coincidían a menudo en eventos, festejos y celebraciones varias. Me confesó, por contra, que, por lo que respecta al acercamiento físico, la cosa pintaba de otro modo. Nunca se había producido el hecho de que el “acercamiento” hubiera sido menor al metro y medio recomendado. Lamentablemente, según él.


Román Rubio
Mayo 2020

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