jueves, 4 de junio de 2020

MAMI, QUÉ SERÁ LO QUE TIENE EL SAPO


MAMI, QUÉ SERÁ LO QUE TIENE EL SAPO




A quienes van a Cambridge de turismo se les dice que ese insignificante árbol que hay en el patio del Trinity College es un manzano —lo que no es evidente para muchos si no hay frutos—  y que se trata del ejemplar (o descendiente) de aquel en el que se inspiró Isaac Newton para formular la Ley de la Gravitación Universal al caerle una manzana en la cabeza interrumpiendo su siesta a la sombra.

¡Hay que ver cómo el personal ama las trivialidades fetichistas! Dentro del Trinity, en una de sus bibliotecas, está el manuscrito original de la Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, obra cumbre de la física en donde se formula la fuerza de la gravedad y los principios fundamentales de la mecánica cuántica, pero ¿qué interés puede tener algo tan complicado, abstruso y escrito en latín cuando a la puerta hay un arbolillo con la bonita leyenda de un genio despertado de la siesta por un manzanazo en la cabeza y diciendo ¡eureka!?

Pero Newton, además de ser el científico de mayor transcendencia en la historia de la física y las matemáticas, era un alquimista notable al que le tocó vivir la época de la peste bubónica, transmitida por las pulgas de las ratas y que se llevó por delante a unas cien mil personas solo en el Londres de 1665 y 1666.
Y el hombre tenía sus recetas para combatir la plaga: no pregonaba la inyección de desinfectante, pero se permitía sus extravagantes recomendaciones entre las que se incluían el vómito de sapo.

Esta semana salen a subasta unas páginas de notas del genio inglés sobre la obra De Peste (1667) de Jan Baptist van Helmont por las que se espera obtener una cantidad de entre 80.000 y 120.000 dólares. En las notas, Newton incluye una receta muy efectiva contra las manchas producidas por la temida peste: “lo mejor es tener a un sapo suspendido por sus patas en una chimenea durante tres días, lo que le hace vomitar tierra mezclada con algunos insectos sobre un plato de cera de abejas antes de morir. Mezclando polvo de sapo ¿? con las excreciones y algo de suero en pastillas, y frotando con ello las áreas infectadas, se acaba con el contagio y el veneno”.

En un contexto más doméstico y actual, aunque también en tiempos de pandemia, el (ex)actor porno Nacho Vidal ha resultado imputado por la muerte accidental del fotógrafo de moda José Luis Abad al consumir este un veneno obtenido del sapo bufo, al que se le denomina la partícula de Dios, con el propósito de ayudarle en la desintoxicación de las drogas. Los hechos ocurrieron en la residencia que el actor tiene en Enguera (Valencia), un lugar algo menos glamuroso y cargado de historia que el patio del Trinity College, en Cambridge, pero en el que, al parecer, también hay sapos dispuestos a ejercer sus propiedades curativas.

Lo cierto es que el sapo bufo tiene una sustancia en sus glándulas parotoideas y en su piel — la bufotoxina—, conformada por una familia de lactonas esteroides, que es altamente tóxica y alucinógena, por lo que ha sido siempre compañero de brujas y muy utilizado en ritos chamánicos.

En fin: que Newton, Nacho Vidal y la Bruja Piruja han descubierto las propiedades curativas del sapo. Que no se entere Trump.

Román Rubio
Junio 2020




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