martes, 6 de diciembre de 2022

DE ROPA INTERIOR

 

DE ROPA INTERIOR



Me resulta extraño verme escribiendo acerca de Pablo Motos, “el periodista valenciano”, como le llaman algunos medios o “el de Requena” como le llamamos otros. A mí el personaje no me cae bien y nunca veo sus programas. Ni siquiera vi el que hizo de Felipe González, un tipo que sí me interesa (en este caso porque no me enteré). El requenense me parece un individuo poco interesante, que responde, de manera premeditada o no, al españolito medio tirando a bajo (también de estatura), pretendidamente graciosillo y algo casposete, que entrevista a gente famosa, gracias a la tremenda audiencia de su programa, proponiéndoles preguntas rayanas, en ocasiones, en el mal gusto. Que levante la mano quien no ha sentido vergüenza ajena en algunos momentos de las entrevistas del galán de la Tierra Bobal, sobre todo a personas extranjeras. Es por esta razón por la que me sorprendo a mí mismo escribiendo sobre él y sobre todo haciéndolo en su defensa.

El asunto saltó a las páginas de los periódicos días atrás. Una campaña feminista llevada a cabo por el Ministerio de Igualdad, de coste superior al millón de euros, saca una serie de imágenes de situaciones llamémosle machistas o como se viene diciendo ahora, de la “cultura de la violación”. Entre las situaciones hay una que se refiere a uno de sus programas en la que el presentador pregunta a Elsa Pataky si se pone para dormir ropa sexy o cómoda. La invitada explica lo que le da la gana (como haríamos usted y yo), pero la actriz que la impersona en la campaña, mira a cámara y comenta: “esto no me lo habría preguntado de haber sido yo un tío”.

El presentador dedicó parte de una edición posterior a justificar su postura, y lo hizo (en mi opinión) con razones tan convincentes como santo Tomás para demostrar la existencia del Creador.

En primer lugar apuntó que la señora Pataky estaba de promoción de su campaña de ropa interior sexy de la marca Woman’s Secret, lo que, en mi opinión, contextualiza suficientemente la pregunta de si usa alguno de los artefactos minimalistas que tan garbosamente exhibe en las fotos y vídeos que promociona. Pero no para ahí. El de Requena exhibe algunos otros ejemplos en que lanza la pregunta de la ropa de dormir a hombres que han pasado por su programa, entre ellos Marc Márquez, Sergio Ramos y al mismísimo Jordi Évole, ciudadano fuera de toda sospecha erótico-exhibicionista. Ninguno de ellos dio motivo a queja ni acusación alguna por parte del Ministerio de Igualdad ni de cualquier otro.

Como decía al principio: ¿casposete y graciosillo representante del españolito medio bajo (también en tamaño)? Definitivamente, sí. ¿Machista, paladín de la “cultura de la violación”? Pues no; o no en este caso. Es lo que tiene estar obsesionado con algo. Quien va siempre con la lupa buscando el garbanzo bajo los ocho colchones, lo encuentra, aunque sea obviando la calabaza en cama propia.

No vi la campaña de lencería de fantasía que presentó la Pataky. De este tipo de campañas solo recuerdo la que Maribel Verdú hizo de jovencita y con la que se empapelaron innumerables paradas de autobús y de cabinas telefónicas, entonces al uso y que dio tanto que hablar en las tabernas y otros escenarios de la parte de la humanidad entusiasta del cuerpo femenino. Imagino la de preguntas y comentarios picaruelos que la chica tuvo que soportar entonces.

Llámenme machista si así les place, pero con un poco de esfuerzo memorístico recordarán quizá las campañas que protagonizaron  Cristiano Ronaldo o David Beckam haciendo de hombre anuncio para  las colecciones de ropa íntima CR7 y Armani y el revuelo y alborozo que alcanzaron en ciertos círculos femeninos y mediopensionistas.

.¿Y por qué Elsa Pataky, Beckam o la Verdú?, dirán ustedes. Pues porque la publicidad —como el de Aquino— considera que las cosas del mundo tienen atributos, en mayor o menor medida, y que todas ellas se aproximan más o menos a la perfección en esos atributos (Tercera vía de los grados de perfección de santo Tomás); y en el acercamiento a esa perfección, en lo que a respecta a asuntos de lencerías y otras intimidades, estos personajes puntúan más que, digamos, Rafaela Aparicio o Pepe Isbert, cuyas cualidades se manifiestan claramente en otros ámbitos: tan cercanos a Dios, si se quiere, pero en otros campos.

Román Rubio

Diciembre 2022.

P.D. Para encabezar el artículo había seleccionado una foto de Pablo Motos, pero, en un impulso repentino e injustificado, lo he cambiado a última hora por la que este escrito preside. Intuyo que se entenderán los motivos.


 


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