miércoles, 22 de julio de 2015

DEFECTOS Y VIRTUDES

DEFECTOS Y VIRTUDES




Esperanza de vida al nacer







Si tuviera que señalar un punto fuerte de mi país, en comparación con los de su entorno, señalaría el clima de jovialidad y optimismo, casi alegría, que se respira de manera permanente y que se expresa en  esa vida en la calle, en las terrazas de los bares, en donde los ciudadanos charlan alrededor de unas cañas o unos cafés. Eso, y la facilidad de trato que los españoles parecemos detentar de manera natural. Si me preguntan por algo negativo, no tengo duda: el ruido; el ruido constante, innecesario y desconsiderado, zafio e insolente con el que nos regalamos unos a otros a diario: la moto a la que se oye cada cambio de marchas en diez kilómetros a la redonda, la música del coche en el semáforo, el griterío en el bar o restaurante de poco o moderado postín, los altavoces de la verbena de la Virgen del Perpetuo Estruendo, la fiesta infantil de los vecinos, casi cualquier conversación telefónica o cara a cara, cuya exhibición de intimidad trivial y chabacana nos hace sonrojar a quienes, sin poderlo evitar, la escuchamos.

En aspectos sociales y económicos también acostumbramos a compararnos con otros pueblos. En mi país, especialmente los liberales, pero no sólo, gustan de hacer comparación con el mundo anglosajón en general y con los Estados Unidos en particular como paradigma de éxito y cumbre de la civilización. No es que yo no crea que no haya que mirar al gran país del otro lado del Atlántico. Pues claro que hay mucho que aprender de ellos; no hay más que ver la cola de la Embajada de los EEUU en todos los países en demanda de visados. Por lo que a mí respecta, sólo el hecho de la creación y popularización de Internet ya supone motivo de admiración. Ahora bien: “Habrá cosas que hagamos mejor que ellos, ¿o no?” Pongamos algún ejemplo:

Población reclusa



El hecho de que la tasa de población reclusa quintuplique a la española es sorprendente, siendo que la española, de la que no hay demasiados motivos para presumir, casi duplica a la alemana. Las cifras americanas son síntoma de enormes desequilibrios y fracturas sociales, tanto más si tenemos en cuenta los pormenores: uno de cada cien ciudadanos americanos se encuentra en chirona: ¿alguien da más?, el 60% de los reclusos son negros o hispanos; un negro de cada 35, un hispano de cada 88 y un blanco de cada 214 están entre rejas, lo que muestra el fracturado panorama social. Pero es que además si consideramos la población por sexos y edades, las conclusiones son más significativas. Según datos del instituto Pew Center uno de cada quince varones adultos negros está en  prisión, una cifra que asciende a uno de cada nueve en la franja de edad comprendida entre los 20 y 34 años. Demoledor.
 La tasa en sí, no sería significativa si no la relacionamos con el índice de delincuencia. Si este fuera muy bajo podríamos convenir que la prisión sirve de algo, pero ¿es esto así? Tanto el nivel de delitos como, significativamente, el de homicidios supera el de cualquier país europeo y el de Canadá aunque se sitúa por debajo del de la mayoría de países centroamericanos y algunos africanos. Creo, por tanto, que en lo que atañe al delito y a su persecución es la sociedad americana la que debería mirar hacia aquí y no al revés.

Hay otro apartado que a los españoles nos resulta chocante de la sociedad americana. Se trata del hecho de que, teniendo uno de los gastos sanitarios más altos del mundo y siendo el país puntero en investigación médica y farmacéutica, consigan unos resultados tan mediocres en términos de esperanza de vida, lo que muestra, de nuevo, un sistema que deja tanta gente en desamparo. Veamos los datos:


Según datos de la Organización Mundial de la Salud, referidos a 2013, España, con 82 años de esperanza de vida al nacer ocupa el octavo puesto del mundo muy cerca de la cabeza  en una tabla liderada por Japón con 84, lo que da una idea del equilibrio existente entre estilo de vida, hábitos de salud, dieta y sobre todo de calidad y cobertura del sistema sanitario. Los Estados Unidos se ven relegados a un modesto puesto 34 del mundo, a la altura de países muy alejados en términos de renta como Cuba o Costa Rica. Decepcionante; sobre todo si cruzamos el dato con el de gasto sanitario por países.




Según datos del banco mundial referidos al gasto sanitario por países (público y privado) los EEUU gastan anualmente en salud $9.146 por habitante, mientras que los españoles gastamos $2.581 con un resultado mucho mejor si nos atenemos a las cifras de la esperanza de vida al nacer. Esto se puede leer de varias maneras: o la atención sanitaria en los EEUU es incompetente y de ínfima calidad, lo cual descartamos ya que el país acoge la elite de la investigación, o está agarrotada por querellas continuas sobre la cobertura de los seguros o la limitación de la cobertura deja a muchos ciudadanos con los pies fuera de la manta -lo que repercute en muerte prematura-, o la combinación de varios de estos factores. Para poner en contexto los datos de gasto sanitario, véase la tabla del link anterior. Como resumen diré que Francia gasta la cantidad anual de $4.864, Alemania $5006, Reino Unido $3.598, Italia $3.155, Canadá $5.718 y Japón $3.966. Sólo Noruega y Suiza están al nivel de gasto americano aunque todos estos países obtienen resultados mucho mejores en cuanto a esperanza de vida. España, con un modesto gasto que supone la mitad del gasto francés y la cuarta parte del norteamericano obtiene resultados espectaculares. Sigamos pues por ese camino y no nos dejemos llevar por cantos de sirena ni anuncios de neón desde la Ruta 66. Sería nefasto que, en el empeño de copiar todo lo que la cultura mainstream nos presenta, copiemos también lo nefasto.

Román Rubio
#roman_rubio
Julio 2015


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