lunes, 6 de julio de 2015

EL MATERIAL DE LOS SUEÑOS

EL MATERIAL DE LOS SUEÑOS







Acabo de ver en You Tube a Helen Mirren en el vídeo de aceptación del premio BAFTA Fellowship Award, siguiendo la recomendación via Twitter de un colega de profesión. Lo recomiendo al público en general.  A quienes no entiendan el inglés les aconsejaría que vieran  –mejor, escucharan- la parte final del discursito, de unos cuatro minutos, en la que la actriz declama unos versos de un escritor muy famoso; sólo por escuchar la musicalidad y la potencia de la lengua y apreciar la maestría y elegancia de la dicción; la  preciosa y matizada cadencia de la voz de la actriz, fuera de la pantomima de la Reina.

                                https://www.youtube.com/watch?v=01pOFqFtmyw


En la primera parte, la actriz proclama su reconocimiento a la primera persona que la había aupado al podio en el que se encuentra: se trata de una profesora que había tenido en su edad juvenil y que había logrado inspirar su amor por la poesía, la palabra, la literatura, la ficción… que a la larga le había llevado al teatro y al cine. Una profesora que había fallecido un par de semanas antes, a la edad de ciento dos años, y que aún ocupaba un lugar en la memoria y en el corazón de la artista. A continuación, incita al público a expresarse sobre el asunto haciendo levantar la mano a aquellos que deban su vocación a un profesor. En fin, un sentido homenaje hacia la figura del maestro que nos reconforta a quienes, como yo, hemos dedicado largos años de nuestra vida a lo que yo llamo “el teaching business”. Gracias, señora Mirren.
Pero no es del agradecimiento a su profesora sobre lo que quiero reflexionar hoy, sino de los versos que declama al final de su discurso: se trata de una parte muy famosa de una obra mucho menos famosa del famoso entre los famosos William Shakespeare. La obra es La Tempestad (The Tempest) y el fragmento, escena I del acto IV, en la que Prospero, que ha interrumpido la representación de una obra teatral en el conjunto de celebraciones de la próxima boda de su hija con el Príncipe de Nápoles, explica a la pareja que lo que han visto –sobre el escenario- no es sino una ilusión, algo como un sueño, lo que es un mensaje  del propio Shakespeare a la audiencia,  puesto que se trata de una escenificación teatral dentro de una obra. Ya saben, el teatro dentro del teatro. Como el cine dentro del cine que tantas veces hemos visto.

El fragmento es el siguiente:

Prospero:
Our revels now are ended. These our actors,
As I foretold you, were all spirits, and
Are melted into air, into thin air:
And like the baseless fabric of this vision,
The cloud-capp'd tow'rs, the gorgeous palaces,
The solemn temples, the great globe itself,
Yea, all which it inherit, shall dissolve,
And, like this insubstantial pageant faded,
Leave not a rack behind. We are such stuff
As dreams are made on; and our little life
Is rounded with a sleep.

Ahora, nuestro juego ha terminado.  Estos actores,/  como les dije, eran solo espíritus y / se han fundido en el aire, en la levedad del aire;/ y, al igual que la ilusoria visión que representaban,/  las torres que coronan las nubes, los lujosos palacios,/  los solemnes templos, el gran Globe mismo,/ sí, con todo lo que contiene, se disolverán /y, como estos desvanecidos pasajes sin cuerpo,/ no dejarán rastro. Estamos hechos de la misma materia/ que los sueños y nuestra breve vida/ cierra su círculo con otro sueño.

Los grandes genios de la literatura tienen la cualidad de hacer frases para la posteridad. Nadie que tenga cierto nivel de inglés ignora la expresión “vanish into thin air” que significa desvanecerse, arrastrado por el viento. Lo que quizás ignoren es que el origen de la expresión se encuentra en la alocución de Prospero en el acto IV de La Tempestad. El legítimo Duque de Milán en la ficción viene a decir, unos versos más abajo, en esta misma escena, algo parecido a lo que otro grande (Calderón) acuñó con sus celebrados versos de “…porque la vida es un sueño, y los sueños, sueños son”, y esto sí que, por razones ajenas a Shakespeare, se ha convertido en una frase del ideario popular; tergiversada, pero muy conocida.  

Me refiero a: “We are such stuff as dreams are made on” (“ Estamos hechos del material de los sueños”), podría ser una traducción aceptable. La enorme popularidad de la frase es compartida por Shakespeare y Humphrey Bogart pues es éste quien la divulga al pronunciarla en el film  El Halcón Maltés y al parecer, incluida en el guión por su propia indicación y con el consentimiento de  John Huston.

Prospero parece referirse en la obra a la irrealidad del sueño de la vida, a lo Calderón, en tanto que el sentido que se le otorga tras el uso cinematográfico de Bogart y Huston se identifica con intangibles reales como la ambición o la persecución del amor, de la felicidad… Shakespeare parece querernos decir que nuestra vida es un breve sueño tras el que  quizás la muerte sea un despertar a la realidad o a un sueño más real. En los versos, la palabra “stuff” (material) se refiere a la materia que se usa para crear una ilusión y no al objeto del deseo como se infiere de la frase de El Halcón Maltés. La verdad, es que considero más sugerente el sentido que se da en el film a la frase y que la cultura popular ha adoptado; de todas, todas. Es más poético.








Ah! Y Bogart cambió ligeramente la frase, incluyendo la preposición final. Se refiere a la estatuilla como “…the  stuff that  dreams are made of”. Lo que significa lo mismo, sí; pero no es exactamente lo que escribió Shakespeare. Ni él (Humphrey) ni Huston, probablemente,  comprobaron la cita.
 ¡Bien por Bogart! ¡Y por Shakespeare! ¡Y bien, sobre todo, por Hellen Mirren!


Román Rubio
#roman_rubio
Julio 2015


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