lunes, 3 de agosto de 2015

BOOKTUBERS. LAS PALABRAS DE FA

BOOKTUBERS. LAS PALABRAS DE FA











La gente no lee. A pesar del ingente número de canales de televisión en mi país, no conozco un solo programa dedicado a los libros. Los hubo; y todos murieron por inanición. Relegados a horas imposibles, fuera de la máxima audiencia, personajes como Sánchez Dragó –en su Faro de Alejandría- se sentaba en una mesa con un montón de libros y algún invitado (autores en promoción de su producto, sobre todo) y se dedicaban a parlamentar y a escucharse unos a otros convencidos de que casi nadie iba a escucharles a ellos, aparte de los técnicos de la casa, que así se ganaban la vida.


Hasta los franceses dejaron de emitir el programa Apostrophes. En 1990, el afamado e independiente  (de las editoriales) Bernard Pivot grabó su última entrega del prestigioso programa que se venía emitiendo en Antenne 2 desde 1975 los viernes a las 21.30, hora de máxima audiencia. ¡Franceses tenían que ser!.

En otros lugares, como los Estado Unidos –país que no conozco lo suficiente- he visto de manera esporádica como personajes como Oprah Winfrey en un pasado reciente y algún otro monstruo de la televisión presentan y hacen crítica de libros en alguna sección de sus magazines. Poca cosa y, a menudo, con un tufillo comercial.

Los comentarios de mis compañeros (y sin embargo amigos) profesores de Lengua y Literatura son, a menudo, descorazonadores. Los alumnos no leen, no quieren hacerlo y no les interesa la lectura. Todo lo que está fuera del ámbito de la imagen y de lo digital les es ajeno; y la culpa no es enteramente de ellos; sus padres tampoco lo hacen y los alumnos -los jóvenes- no son sino un reflejo de una sociedad ignorante y hedonista incapaz de procrastrinar y dosificar el placer a la manera que la literatura nos propone. Punto.

Pues bien, esto no es así. O no del todo. Recientemente he descubierto un personaje, Fátima Orozco, mejicana, de 21 añitos que me ha desmontado  los prejuicios que yo compartía con mis compañeros de tarima.

Veamos, la chavita (que me perdone si el apelativo es inadecuado –no controlo los modismos de allá-) tiene un canal en You Tube que se llama “las palabras de Fa” con más de 26.500 suscriptores y más de 11 millones de reproducciones y la encantadora joven no hace exhibicionismo ni sube vídeos –o videos como dicen ellos- de gatitos y bebés, no. Solo habla de libros. ¿Que les cuesta trabajo creerlo? Pues compruébenlo. Por utilizar su propio lenguaje (el de Fa) se lo linkeo aquí abajo para que ustedes lo puedan clickear y comprobarlo:





Si la primera sorpresa es el éxito del canal, la segunda es el lenguaje. Fátima (Fa) exhibe un gesticulador desparpajo en un español pleno de modismos mejicanos y salpicado de innumerables voces inglesas (inglés americano). Por ejemplo: hablando de la novela –y película- Cincuenta sombras de Grey, dice cosas del estilo: “No porque yo sea bien persignada y diga: Oh, my god!… no, no. Es que ella (Anastasia, la protagonista) es así como: What’s going on? Porque es así como supervirgin…” Sostiene que la novela (o novelas) nació como un fan fiction de Crepúsculo y añade que lo leyó en inglés por recomendación de una amiga porque si en inglés ya encuentra ridículo el argumento (so funny), en español ya es el acabose. Christian Grey no para de decir cosas ridículas como “nena, nena”, -lo que para un mejicano debe ser el colmo de lo estrafalario y risible-.

En un momento dado, Christian “dice algo asi… de lo mas psycho apoyado por una música, lo cual, a veces es medio creepy”, y en otro momento “Christian está diciendo algo supercañón a esta morra”… En el lavabo, en donde se había proyectado la película a cuyo preestreno había sido invitada Fa, las mujeres se lamentaban de que “todo no fuera así, algo más específico, if you know what I mean…”

Ya se pueden hacer una idea del estilo, pero si quieren empaparse de verdad, véanla en su canal. No les decepcionará. ¿O sí?

La mejicana no es un fenómeno aislado : son los booktubers, un mundo en el que los jóvenes se comentan las lecturas, se las recomiendan unos a otros y ejercen de críticos, sin academicismos, a su manera. En EEUU, el cómico Creg Edwards, en su canal Thug Notes ha conseguido que su relato de la novela Matar un ruiseñor sea leído por más de 850.000 personas, y los vídeos de Fátima superan la cifra de público más optimista que puedan tener las reseñas en un suplemento cultural como Babelia (El País).

En España también tenemos nuestros populares booktubers. Aparte de Javier Ruescas y el prolífico Sebas G Mouret, he consultado los canales de May R Ayamonte (31.382 seguidores, 56.875 visualizaciones), Fly like a butterfly (28.100 seguidores) y Nube de palabras (42.156 seguidores), todos ellos conducidas por chicas de entre 20 y 25 años y todas ellas hablando apasionadamente de libros y también de cosas como book tags (juegos y preguntas), challenges (retos), wrap ups (libros del mes) y bookhauls (libros adquiridos). No garantizan calidad y/o rigor; lo único cierto es que cada una de ellas tiene una enorme influencia en la opinión y gustos literarios de la gente de su generación. De manera libre, alejada de las tarimas, editoriales y empresas de comunicación. Por su cara bonita y bien hacer.



¡Y estos son los que no leen! ¿No será que lo hacen de otra manera?, ¿o que se lo cuentan entre ellos de otro modo? No conozco las cifras de las editoriales. Sospecho, eso sí, que son considerables en lo referente a literatura juvenil y fantástica. No soy, pues, capaz de hacer un análisis profundo del tema pero a lo que sí me atrevo es a recomendar a todos mis amigos profesores de literatura a bucear en este mundo de los booktubers durante unos cuantos días aprovechando las vacaciones de verano. Sacarán muchas ideas que probablemente les servirán para sus clases; y, sobre todo, verán por dónde van los tiros. Si no lo saben ya.
Román Rubio
#roman_rubio
Agosto 2015 


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