sábado, 20 de agosto de 2016

MARTÍNEZ EL FACHA

MARTÍNEZ EL FACHA
















¿Recuerdan las historietas de Martínez El Facha? Sí, hombre sí, aquel tipo que aparecía en El Jueves desde 1977 hasta marzo de 2015 dibujado por Kim. Si no lo recuerdan, les haré memoria. Florentino Martínez es un empresario jubilado, franquista hasta las cachas, nostálgico de la época del Generalísimo, poco amigo de los extranjeros en general y de los moros en particular y, bueno, de las/los feministas, los melenudos, los hippies, los catalanes independentistas y los catalanes en su conjunto, de los marxistas, socialistas, progresistas y cualquier  “ista” que se posicione en contra de la gloriosa Falange y que quiera cambiar algo de la tradición carpetovetónica más casposa. El personaje, acompañado por otros secundarios como el niño Adolfito, el Padre Bocquerini, el Sr. Morales y otros acólitos hacen (hacían) las delicias de los lectores con su patetismo montaraz y caduco. En realidad, sólo siguen el estereotipo del facha hasta sus últimas consecuencias produciendo, en su empeño de revertir la coyuntura a tiempos pretéritos, situaciones delirantes y cómicas. Dan risa.

Algo parecido quiero ver en ciertas páginas de internet que algunos amigos y conocidos difunden en sus muros de redes sociales. Se trata de ridiculizar, echando mano de todos  los estereotipos, la figura del progre. De manera singular ocurre con dos páginas: El Azote del Progre y Anti Podemos Madrid. Por algún motivo, relaciono la primera con la publicación Libertad Digital, la franquicia del Sacristán de Bolilla, aquel que cuando trabajaba en la Cope, tocaba a rebato mientras culpaba todos los días, durante años, a la ETA y a Rubalcaba de los atentados de Madrid. ¿Se acuerdan? En cuanto a la segunda (Anti Podemos Madrid) me invita a comparar el seny de Carmena frente al de la señora del “nice cup of café con leche” y me digo que no hay color, aunque para gustos… además de que el seny es una característica que, por razones obvias, no goza de mucho predicamento en la capital del Reino.

Estoy de acuerdo de que la figura del “progre” es risible si se explotan a rajatabla los estereotipos. Ahora bien, en ocasiones se atribuye al progre y/o podemita posiciones o actitudes que no se corresponden con la realidad y se insiste una y otra vez, como hace el tal Inda para ver si así queda algo. No se puede decir que el podemita está a favor del burka o de censurar las imágenes de las Olimpiadas superponiendo líneas negras en la zona pélvica del cuerpo de las mujeres atletas al tiempo que a ellas se les culpa de quitarse la camiseta a la primera de cambio y ante cualquier iglesia u oratorio. O una cosa o la otra; o las tachas de frescas o de guardianas de la moral, pero de ambas cosas…
El hecho de que la inmensa mayoría de gente de este país –progres y menos progres- creyéramos que la invasión de Irak y la consecuente carnicería fuera una acción inmoral, ilegal, criminal y estúpida no quiere decir que nos guste el régimen iraní (que por cierto era enemigo de Sadam) ni que apoyemos al ISIS. Y no, tampoco nos gusta el saudí, ya que nos ponemos; pero, a pesar de ello, tampoco estamos por la invasión del país, no sé si me entienden. Simplemente no estamos por la labor de invadir países con el objeto de convertirlos. Ni al cristianismo ni al capitalismo liberal. Ya lo harán ellos (convertirse) si lo creen conveniente.

Otro tema con el que se relaciona al progre y se le critica por ello es su connivencia condescendiente con los regímenes cubano, venezolano y otros, cicateros ellos con el tema de la propiedad privada o la distribución controlada de la riqueza. Pues bien, algunos regímenes se establecieron tras una sublevación revolucionaria: como Franco, pero en dirección contraria, instituyendo quasi monarquías revolucionarias. Otros, en cambio, lo hicieron por las urnas. Habrá que respetarlos pues, sean o no de nuestra onda. Y sí, es cierto; están en la miseria. No es que vinieran de una situación de bienestar social extraordinaria pero tampoco parecen haber avanzado. Ahora bien: el ejercicio de  los bloqueos económicos con el objetivo político de asfixiar al régimen al tiempo que se condena al personal a la penuria tampoco denota gran altura moral, creo yo. Aunque de eso, de altura moral, es algo de que, a decir verdad, nunca han presumido ciertos liberales.


Román Rubio
Agosto 2016 

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