sábado, 12 de noviembre de 2016

EL JARDINERO DE LA CASA BLANCA

EL JARDINERO DE LA CASA BLANCA











No, no están escuchando ninguna de las bellas y tristes canciones de Leonard Cohen en el día de su muerte. Son miembros del personal de la Casa Blanca reaccionando al hecho de la inminente llegada de Trump a la residencia presidencial. Desconozco los detalles. Ya me gustaría conocer la identidad y la función de todas estas personas descorazonadas aunque fuera solo en beneficio de este artículo. Ni siquiera sé el momento exacto en que fue tomada la foto. En la fuente periodística donde la encontré señalan que fue tomada en el momento en que Obama les comunica el resultado de las elecciones. Más abajo, sin embargo,  veo en los tuits que acompañan la noticia que se trata del momento en que el presidente  recibe a Trump en la residencia oficial para informarle de donde se encuentran las claves de accionamiento del arsenal nuclear, la llave de paso del agua del bidé del baño del Despacho Oval y el termostato de la calefacción. Ya saben, esas menudencias sobre la vida doméstica.

Entiendo perfectamente el desamparo que expresan esas caras al darse cuenta de lo que se les viene encima. Execrable como pueda ser el personaje en su lado político y ejecutivo es peccata minuta con lo que pueda significar la familia en el plano doméstico. ¿Quién querría compartir momentos próximos a la intimidad con una familia así cuando se ha semiconvivido con Michele, Barack y las chicas? Y, como hortelano, me pregunto con algo de pena: ¿Qué será del huerto en el que Michele cultivaba las verduras con las que proveía la cocina de la Casa Blanca y la mesa de residentes e invitados? ¿Adónde se instalará el camerino con cama de rayos UVA en el que el nuevo presidente logra su color naranja?, ¿en el vestidor del dormitorio principal, en el gimnasio o en el baño del despacho oval? Y, ¿cómo librarse del maldito olor a laca que garantiza la estabilidad del conjunto escultórico de la cabeza del nuevo inquilino? Que el dios de la Avenida Pennsylvania nos asista, parece estar pensando el individuo de la segunda fila. Los rostros reflejan el desasosiego del que tiene que servir -asistir en sus necesidades domésticas y sociales, más bien- al gran paleto, al feroz monstruo de las galletas, al Jesús Gil de Manhattan.

Lamento ponerme en plan Boris Izaguirre, pero ¿han visto el apartamento en el que la pareja vive en Manhattan? Yo sí: durante una época considerable de mi vida hojeaba el Hola todas las semanas y  el programa de Wyoming mostró hace un par de días una escena doméstica de la pareja con el hijo practicando el putt en una gigantesca alfombra de su apartamento con vistas a Central Park y en otra instantánea subido a un león de peluche más grande que el caballo de Calígula. Indescriptible. Por "ostentóreo" y por su mal gusto.

Las malas lenguas dicen que Melania se quejó de lo pequeña que es la Casa Blanca, pensando, seguramente, en cómo iba a conseguir meter toda su ropa en un vestidor tan reducido… No sé. ¿Se explican ahora la cara de los empleados al conocer la identidad del nuevo inquilino y jefe? Y me pregunto: ¿Quién de todos será el jardinero encargado del huerto?

Román Rubio
Noviembre 2016

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