viernes, 18 de noviembre de 2016

NADERÍAS

NADERÍAS











A ver, luego se extrañan algunos cuando digo que me aburro. Pues sí; aparte del sol de otoño, la bici de cuando en cuando, algo de cine y lectura, el trato con semejantes y la siempre agradecida huerta, uno de mis entretenimientos (como el tuyo, lector) es la observación de la Comedia Humana, y, como en toda buena comedia, las manifestaciones de agudeza e ingenio. En fin, tampoco es que espere uno estar rodeado de tipos como Sorkin, Nietzsche u Oscar Wilde, pero al menos que la gente tenga algo de originalidad, ingenio personal y chispa. Uno de los ganchos en los que pico buscando la originalidad y suelo salir decepcionado es en las noticias con que, sin ser solicitadas, te provee Facebook y/o la edición digital de mi periódico. Veamos: leo el otro día, el titular “La brillante reacción de un padre ante el drama sentimental de su hija adolescente” y me froto las manos: a ver cuál es la tan brillante reacción del padre ante la hija llorosa que se hizo viral consiguiendo más de 10.000 retuits y  más de 22.000 me gusta. Pues bien, el padre tuiteó: “Daleynee, por favor baja tu música triste. Todavía podemos escucharte llorando… y cállate ya, él era feo”. Bueno, esto adornándolo un poco, porque la frase estaba, ¿cómo no?, mal puntuada: “… and shut up already he was ugly”, así, sin coma ni punto ni nada. Y bien: ¿me pueden decir qué hay de brillante, ingenioso o agudo en la frase del padre merecedora de decenas de miles de agasajos en la Red y titulares de periódicos por todo el globo? ¿Ser tan chistosamente atrevido como para decir que el chico era feo? ¡Uuuyyy, qué tipo tan gracioso! ¿Y qué piensan del hecho  que el padre envíe estos “desternillantes” mensajes a su hija vía Twitter cuando la tiene ahí al lado? Triste. Y aburrido.

Y ahora pasemos al panorama de la política internacional, a ver cómo se las gastan por ahí. Tengo que confesarles que ya me quedé decepcionado el otro día escuchando al penúltimo Ministro de Exteriores español que, al encontrarse con no sé qué parlamentario británico, le espetó aquello de “Gibraltar español”; lo cual se lo oí decir a Manolo El Puñeta, de mi pueblo, la única vez que éste habló con un inglés, pero a un ministro de Asuntos Exteriores… ¡y es que son tan infantilmente patriotas! ¿Qué creen que contestó el otro? Nada, por supuesto. ¿Qué iba a decir? ¿Quizá que debía de convencer primero a los gibraltareños? Se dice que Franco, tras escuchar la vehemente defensa del Gibraltar español a un ministro de Exteriores lo cesó al día siguiente, con el argumento de que eso era comprensible que lo hiciera el Ministro Secretario Nacional del Movimiento, pero el jefe de la diplomacia…

Otro Ministro de Exteriores, éste británico, el ínclito, el cínico, el payaso, el brillante Boris Johnson, ganador del Brexit, (con lo que consiguió su mayor propósito: acabar con Cameron, su rival, y falló en su segundo propósito: ponerse él como Primer Ministro), se ridiculizó y ridiculizó a su país en una reunión con otros ministros europeos. Ya conocemos la tesis de los ingleses: “queremos pertenecer al mercado abierto pero no aceptamos la apertura de fronteras para las personas. Y también conocemos la posición europea: “Una cosa va con la otra: ¿Quieres sopa? Pues esta viene con fideos”. Como argumento, Johnson se dirigió al ministro italiano de economía en los siguientes términos: “yo no quiero movimiento libre de personas pero sí mercado libre” a lo que Carlo Calenda, el italiano, le contestó: “ni hablar”. Y Johnson le inquirió: “Pues venderás menos prosecco -refiriéndose al descenso de ventas del famoso espumoso italiano- en el Reino Unido“. El italiano le contestó: “Yo venderé menos prosecco en un país, pero tú venderás menos fish and chips en 27”. Ya ven, conversaciones de altos vuelos. O así lo contó el italiano en la cadena Bloomberg.

Para conversador de altos vuelos, Mitterrand. La persona que ejerció como intérprete en El Elíseo durante años declaró que era tan enigmático que nunca supo si el Presidente no  sabía inglés o entendía hasta la última palabra  de lo que ella traducía y disimulaba todo el tiempo.

Los ingleses andan algo mosca  porque Trump ha llamado a la Primera Ministra en undécima posición tras su victoria presidencial. Antes de llamar al Reino Unido lo había hecho a hizo a Egipto, Arabia Saudita, Méjico, Japón, India, Turquía, Israel, Corea del Sur, Irlanda… lo que llama la atención a algunos en Londres, por aquello de las Relaciones Especiales. Como consuelo alegan que la llamada vino antes que la de Merkel y Hollande. ¿Y Rajoy? ¿Qué sabemos de Rajoy? ¿Le habrá llamado Trump ya? ¿O es que nadie le ha dicho al americano aún que Méjico y España son dos países diferentes? A ver si va a ser eso.

Román Rubio
Noviembre 2016 

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