domingo, 25 de diciembre de 2016

EL BIZARRO AÑO DEL SORPASO

EL BIZARRO AÑO DEL SORPASO

Hace un año por estas fechas escribí un artículo comentando las palabras del 2015 al que titulé Memes, vocablo que aprendimos para designar los montajes fotográficos o de vídeo con ocurrente mensaje que viajan por las redes sociales y los entornos de mensajería del smartphone. La palabra no era nueva, la había usado por primera vez Richard Dawkins en 1976 en su libro The Selfish Gene, pero tendría que nacer Internet y sus canales para que se popularizara. Unos pocos años antes habíamos aprendido la palabra smartphone, objeto con el que aprendimos a hacer selfies y ahora nos preguntamos cómo pudimos vivir tantos años haciendo con la cámara algo que no sabíamos ni llamar por su nombre. El año anterior ¿o fue hace tres? habíamos aprendido a decir precuela, hipster, tsunami, emoticono, tunear, coworking, fracking y otros neologismos o préstamos lingüísticos del inglés que parece que hayan estado con nosotros desde hace siglos.

¿Y este año? ¿Qué palabras nuevas o seminuevas nos ha traído el año de la posverdad? Pues bien, la Fundación Fundéu acaba de sacar el listado de las doce palabras que, según ellos, han venido con el año; de entre ellas saldrá el neologismo favorito de los españoles. En primer lugar, para quien no conozca la institución a la que me refiero, les diré que Fundéu -o Fundación del español urgente- es un prestigioso organismo patrocinado por la Agencia Efe y el BBVA, asesorado por la RAE, cuyo objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación. La biblia del uso de la lengua, vaya.
Las doce palabras son: sorpaso, bizarro, youtubero, populismo, LGTfobia, posverdad, abstenciocracia, cuñadismo, ningufoneo, vendehúmos, videoarbitraje y papilomavirus.
No tengo comentarios que hacer sobre algunas de ellas, como por ejemplo populismo: muchos la hemos usado siempre, aunque quizá con menor frecuencia que ahora, por razones obvias. Tampoco me merecen atención vendehúmos (también de uso común, al menos en mi círculo), ni videoarbitraje, ni youtubero (por fea y malsonante) ni papilomavirus que no sé ni lo que es. Sí me interesan algo más las otras.

Sorpaso (o sorpasso, como la conocíamos) era usada en el contexto de la prehistoria (años 60 y 70) de la política italiana, escenario en el que el PCI siempre estaba a punto de ganar a la Democracia Cristiana y nunca lo conseguía. Con bizarro ocurría algo curioso: el significado español se refería a algo audaz, valiente desinteresado y caballeroso, en tanto que en el inglés y el francés significa extraño, raro. Poco a poco el habla cotidiana empezó a dotar a la palabra con el sentido nuevo hasta convertirse en la segunda palabra más buscada en el diccionario de la RAE en el año. Otro caso interesante es el de cuñadismo, que ha pasado de referirse al nepotismo a designar la cansina letanía del pariente que todo lo sabe. No comentaré posverdad (de post-truth, la favorita del año del Oxford Dictionary), que fue motivo de un artículo en este mismo blog, pero sí me referiré a ningufoneo, neologismo absolutamente necesario -aunque feo- para designar el hecho común de ignorar a la persona que está con uno en beneficio de la atención a la pantalla del móvil.

No quiero dejar de mencionar dos neologismos del inglés que también he aprendido este año. El primero es mansplaining (de man, hombre y explain, explicar). Se trata de esa irritante actitud de los hombres de explicar las cosas a las mujeres de manera condescendiente y paternalista. Si: el ¡deja que te explique!, al tiempo que se interrumpe el discurso femenino. El segundo –más irritante aún, a mi parecer- es esa manía que tienen (o tenemos) los hombres de sentarnos despatarrados en los lugares comunes como autobuses o metro. Le llaman manspreading, queda fatal, y dicen que lo hacemos a menudo. ¡Ay, Dios!

Román Rubio
Diciembre 2016

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