viernes, 11 de diciembre de 2020

MAMI, QUÉ SERÁ LO QUE QUIERE PEDRO

 

MAMI, QUÉ SERÁ LO QUE QUIERE PEDRO


En la novela La mancha humana, Philip Roth cuenta la historia de Coleman Silk, antiguo profesor y rector de una universidad de Massachusets, que había sido obligado a dimitir de su puesto por una presunta ofensa racista. La anécdota la reprodujo tal y como le había ocurrido a un conocido suyo, Melvin Tumin, catedrático de Sociología en Princeton, y así lo explicó Roth en una carta en The New Yorker titulada Carta abierta a Wikipedia.

Un día de 1985, el catedrático, tras pasar lista en una de sus clases, apreció que había dos alumnos que no habían asistido a ninguna de las sesiones previas a pesar de encontrarse a mitad de semestre, ni habían contactado con él en modo alguno.

Una vez acabado de pasar lista, el profesor preguntó por los dos alumnos desconocidos: “¿Alguien conoce a estas personas? ¿Existen realmente o se trata de spooks?”  (Habría que aclarar que la palabra spook, además de “fantasma” o “espíritu”, en el inglés norteamericano coloquial se usa como sinónimo de nigger, o negro, aunque con una connotación peyorativa un punto más baja).

Casi inmediatamente, el profesor Mel fue requerido por las autoridades académicas para justificar el uso de la palabra ya que las dos personas desconocidas resultaron ser negras. A continuación continuó una caza de brujas que duró meses y necesitó de reiteradas disculpas públicas del profesor, tal y cómo le fueron requeridas al profesor Silk en La mancha humana, a lo que este se negó forzando con ello su dimisión.

Hace unos días, Cavani, el futbolista uruguayo del Manchester United, fue también acusado de racismo. Tras remontar con dos goles el partido contra el Southampton recibió muchas felicitaciones de amigos y conocidos en su teléfono móvil. A una de ellas contestó con un: “Gracias, negrito” y a continuación un icono de apretón de manos en signo de amistad. Esa respuesta, que para cualquier persona bienintencionada pasaría por una expresión cariñosa (sin tener en cuenta la naturaleza étnica del sujeto, que no ha trascendido), ha sido vista como una ofensa racista en Reino Unido y el futbolista ha sido requerido de sanción por la Federación inglesa (FA), lo que ha obligado a este a pedir disculpas, no al receptor del mensaje —que en ningún momento dijo sentirse ofendido— sino a la multitud vocinglera de puritanos del lenguaje que se han rasgado las vestiduras.

No es extraño, pues, que el equipo arbitral rumano que actuó en el partido de Champions PSG-Estambul se metiera en un atolladero desde el momento que el cuarto árbitro comunicara por el auricular al primer árbitro que debía expulsar al ayudante del entrenador del equipo turco, el camerunés Webo, con el mensaje “expulsar al negro”, o “negru”, como se dice en rumano.

Pero no solo el integrismo de la corrección política interviene en el debate. Hay un cierto desfase en el significado de la palabra “negro” entre el inglés y el español que puede originar confusión. En nuestra lengua, además de designar a una etnia (el negro, los negros), designa un color, bien como sustantivo (el negro es un color de luto) o como adjetivo (me he comprado unos zapatos negros). El inglés, sin embargo, para el color tiene la palabra black, en tanto que negro o nigger se usa solo para las personas y tiene claras connotaciones raciales ofensivas de origen esclavista. También el francés, a diferencia del español, distingue entre el peyorativo nègre y el más neutro noire.

Las sensibilidades están tan en carne viva que en las ediciones actuales de los libros de Mark Twain destinados a las escuelas se ha sustituido la palabra original nigger, que aparece 219 veces en Las aventuras de Tom Sawyer, por otros términos más aceptables, como slave; y la obra  de Ágatha Christie The Ten Little Niggers (Los diez negritos) ha visto cambiar su nombre en las últimas ediciones, primero por The Ten Little Indians (Los diez inditos) y posteriormente por And Then There Were None (Y no quedó ninguno), aunque la editorial, de manera sorprendente, señala en la portada con letra pequeña, “antes publicada como Los diez negritos”.

De modo que ya saben: de ahora en adelante, nueva letra para la canción. Pueden elegir: Mami, qué será lo que quiere Pedro, Mami, qué será lo que quiere el perro, Mami, qué será lo que quiere Ernesto… Pueden elegir.

Román Rubio

Diciembre 2020

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