martes, 11 de abril de 2023

ESPAÑOL, CASTELLANO Y ÑAMERICANO

 

ESPAÑOL, CASTELLANO Y ÑAMERICANO


Quizá uno es desconfiado por ignorante o lo contrario, pero no tengo ni idea de para qué sirven los Congresos Internacionales de la Lengua Española, como el que se acaba de celebrar en Cádiz, ni cuál es su propósito, ni que se obtiene de ellos, aparte de proporcionar a los ponentes un poco de distracción a uno u otro lado del Atlántico a cargo del contribuyente. Y que conste que me acabo de leer el programa del evento gaditano por ver si encontraba algo que no fueran las vaguedades de siempre, del estilo: “El español ante el desafío de los nuevos retos del siglo XXI” y cosas así, como si de las jornadas de un casino de provincias se tratase, con el objeto de que se luzca algún intelectual de relumbrón. Ya digo, es posible que sea por ignorancia mía, por lo que si ustedes tienen constancia de lo contrario, les pido disculpas.

Lo que más ha trascendido del último evento (a tenor, al menos, de los titulares) ha sido la intervención del escritor argentino Martín Caparrós y su extravagante idea de llamar a la lengua española “ñamericano”. Así, como suena. No podría haber inventado la lumbrera porteña un vocablo más inútil, prescindible y feo.

Pero, poner un nombre nuevo al idioma, ¿para qué? Ya estábamos acostumbrados a la estéril polémica del español o castellano y habíamos convenido (junto con la RAE) que ambas denominaciones son admisibles y correctas: “castellano” porque nació donde nació,  de ese modo se le conoce en muchos sitios de España y Latinoamérica y porque así lo propuso la Academia en el primer diccionario de la lengua castellana o diccionario de Autoridades completado entre 1726 y 1739, y “español” porque así se le denomina en muchas partes de España, al igual que en Méjico, EEUU, Centroamérica, Colombia, Perú y Chile, además de ser conocido por todo el territorio Erasmus y demás  confines del universo como Spanish, espagnol, Spanisch o spagnolo.

La boludez del argentino me recuerda a aquella otra intervención extravagante de mi admirado García Márquez en el congreso de Zacatecas (Méjico) en 1997, en el que el colombiano pronunció un discurso abogando por “simplificar la gramática antes que la gramática nos simplifique a nosotros”. No sé con qué grado de franqueza o sorna el Nobel sugería simplificar la escritura hasta el punto de acabar con las inútiles haches (uerta, ueso y erramienta), negociar el espacio de la “g” y la “j” (jitano, jemido y gerrero), asociar la “b” y la “v” en un mismo grafismo (habría que decidirse en el aperitivo por el ververecho o la bieira) y otras simplificaciones por el estilo.

El discurso del escritor, con el sugerente título de “Botella al mar para el dios de las palabras”, fue muy celebrado y aplaudido por el numeroso público por el ingenio y la calidad literaria con la que el de Aracataca lo presentó, pero la realidad es que nadie se lo tomó en serio. Las palabras forman parte de nuestra esencia y habida cuenta de la polvareda levantada por la tilde de “sólo”, ni imaginar puedo a lo que algunos llegarían si les conminaran a llamar “kasa”  al lugar en el que viven.

La lengua inglesa, huérfana como está de tanta academia y congresos internacionales sí que ha sufrido, sin embargo, algunos intentos de reforma de su ortografía: valga como ejemplo la propuesta por el dramaturgo Bernard Shaw (autor de Pigmalion), que proponía la sustitución del alfabeto latino por uno fonético conocido como “shaviano”, propuesta acogida con el mismo entusiasmo que la de García Márquez.

Hubo una reforma de la ortografía del inglés en EEUU, impulsada por el propio Roosevelt, que sí tuvo cierto éxito, de modo que verán algunas palabras escritas de manera diferente, aunque pronunciadas igual a uno y otro lado del Atlántico, como “center-centre”, “through-thru”, “colour-color”, “programme-program” y otras muchas, que el corrector del ordenador dará por buenas según uno elija el modo de inglés británico o americano. Prueben y verán.

Habrá que esperar al próximo Congreso de la Lengua Española para ver cuál es la última boutade, gilipollez, pelotudez, huevada o pendejada que nos ofrece. Y yo espero estar aquí para contarlo.

 

Román Rubio

Abril 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=











lunes, 3 de abril de 2023

TITULARES

 

TITULARES

 

Por una razón u otra, llevo últimamente cierta guerra con los titulares de los periódicos; y es que algunos no los entiendo, lo que comienza a preocuparme, porque no sé si echarle (toda) la culpa a los periodistas o a mi menguante capacidad de comprensión.

Por ejemplo, ayer me topé con el titular principal a tropecientas columnas de El País, en su edición digital (si es que hay columnas en los ejemplares digitales): “Yolanda Díaz: ‘Sumar es un revulsivo político, no sería un fracaso sin Podemos’” y debo confesar que me quedé muy confuso. Entendí que la organización Sumar era un fracaso por culpa de Podemos. No fue hasta la tercera lectura y correspondiente reflexión que caí en que  lo que quería decir era que, aún sin el apoyo de Podemos, el nuevo partido, plataforma o lo que sea, iba a tener éxito. Y eso lo entendí porque conocía el contexto.

Enseguida recurrí a mi particular Biblia del periodismo, que es una edición del Libro de estilo de El País de 1990, en dónde se especifica: “Los titulares y la entrada deben  satisfacer la curiosidad primera del lector, que ha de quedar enterado de lo que ocurre sin necesidad de acudir al resto de la información”. Eso es lo que tenía entendido. Por ejemplo: “Niño muerde a perro”. Los hechos quedan explicitados. Ahora solo falta el contexto: la edad del niño, la raza del perro o, en el caso de que sea relevante, la edad del perro y la raza del niño.

Además, el mismo manual, en otro apartado, añade: “Se prefiere la afirmación a la negación. Los titulares incluirán sólo excepcionalmente la palabra ‘no. Normalmente es noticia lo que ocurre y con menos frecuencia lo que no ocurre”, para añadir más adelante: “Se prohíbe terminantemente el uso de expresiones en el titular —también restringidas en los textos— como ‘podría’, ‘no se descarta’, ‘al parecer’, ‘posible’, ‘probable’ y otras semejantes”. En definitiva, que lo correcto es que los titulares sean tan sencillitos como el del niño y el perro para que las personas de inteligencia mediana tirando a baja podamos enterarnos con sólo echar un vistazo.

En el mismo periódico, algo más abajo y con tipografía más modesta encontré otro titular que me intrigó en grado sumo. Dice así: “El absurdo es la nueva sinceridad: dentro del magnífico troleo de la hija de Sofia Coppola en TikTok”. ¿Qué demonios querrá decir eso del absurdo y la sinceridad? ¿Y cómo se puede entrar al troleo de la hija y nieta de Coppola? Y, sobre todo, ¿qué es el troleo de alguien dentro de TikTok? ¿Troleo, a quién o a qué? Claro, con un reclamo así no hay curioso que no acceda a la noticia. Y créanme que vale la pena. La tal vástago de los Coppola es una joven encantadora de 16 añitos y con un tremendo desparpajo ante la cámara que comenta que está cocinando pasta al vodka en su casa por estar castigada sin poder salir. ¿La razón? La chica, inocentemente había contratado con la tarjeta de su padre un traslado en helicóptero de Nueva York (en dónde vive) a Maryland, en dónde vive una amiga, con el objeto de cenar con ella. Normal, ¿no? Ese era el motivo por el que estando en casa se disponía a cocinar, pero en la receta tenía que utilizar cebolla y ajo, cosas tan extrañas que la joven confiesa toda alegre que tuvo que consultar la imagen en Google para poderlas identificar. En fin, todo así: debo reconocer que la Coppola, con su encanto y gracejo, me alegró el día: siempre es reconfortante saber que hay gente que a tan temprana edad alquila helicópteros para ir a cenar con una amiga a 400 km con la tarjeta de su progenitor y que para reconocer el ajo y la cebolla tiene que recurrir a Google. Una prueba más de la bendita variedad de este mundo.

Y lo curioso es que, después de haberme entretenido con la vivaracha jovencita, sigo sin entender el titular.

 

Román Rubio

Abril, 2023 

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=











jueves, 30 de marzo de 2023

OBREGÓN

 

OBREGÓN


He estado estos últimos días enfrascado en ocupaciones que me han mantenido bastante alejado del ruido informativo, pero no ha sido posible esquivar el asunto Ana Obregón. Cada vez que pasaba cerca de una radio, televisión, pantalla escrita o conversación ajena, salía el tema. Al abrir la prensa la tarde del jueves me encontré con la avalancha de opiniones sobre el asunto. Todos y cada uno, y aún más, todas y cada una (con razón), tenían algo que decir y a menudo vocear al respecto, así que pensé ¿y por qué no yo?, de modo que evité leer la mayoría de las columnas para contaminar lo mínimo mi opinión y me pongo a la faena.

En primer lugar, por los titulares, me llama la atención el furibundo ataque a la nueva (que no joven) mamá —y no solo por salir del hospital en silla de ruedas, ignorando que es protocolo de la institución— sino por el hecho de que “ella” tenga un hijo gestado por “otra” mujer en régimen de explotación e incluso de "violencia hacia la mujer", como se ha apresurado a denunciar una flamante ministra. Veamos:

Imaginemos que yo soy Ana Obregón, lo que resulta plausible solo por el parámetro de la edad y no por ningún otro. Imaginemos que he perdido a mi único hijo veinteañero tras una larga y cruel lucha contra un cáncer. Por seguir elucubrando, imaginemos que, ante la práctica de un agresivo tratamiento y con la casi certeza de quedar estéril, mi hijo decide congelar esperma, con lo que yo, una mujer rota y sola, veo la posibilidad de que su querido hijo le pueda dejar el regalo de una nieta. Aunque, eso sí, tenga que venir disfrazada de hija. Resulta que tengo posibles y hay países (entre ellos el que fue tratado mi hijo) en los que se puede legalmente “alquilar” un vientre gestante. ¿Qué creen que haría yo? O mejor: ¿Qué haría usted? Yo, la verdad, no lo sé. Primero, porque no tengo un hijo único, segundo porque no he perdido ninguno y tercero porque no soy mujer, pero no descarto que, de haberse cumplido estas condiciones, no hubiera hecho lo que ha hecho Ana.

Como comprenderán, este escenario me lo acabo de inventar y que no tengo hilo directo con la artista, solo lo expongo como una posibilidad (por otra parte, plausible) para hacerles pensar que no conocemos las circunstancias personales de la gente y, por tanto, juzgar, como lo hacen tantas ministras, columnistas y demás catequistas. No es más que otra muestra de arrogancia de los Administradores del Bien y del Mal, que nos tienen acostumbrados a tantos sermones, siempre en la posesión no solo de la Verdad sino de la Justicia, la Comunión de los Justos, el Perdón de los Pecados y la Vida Eterna, Amén.

Y no es que uno esté a favor de la concepción subrogada; lo que está uno es en contra del juicio permanente sobre cómo se deben conducir los demás por quiénes sin saber prácticamente nada, creen saberlo todo.

Ahora, veamos la otra parte: “la otra”. La que presta su cuerpo para llevar un embarazo por encargo. Unos condenan el hecho de que algunas mujeres lo hagan por dinero, y la mayoría las consideran víctimas de la necesidad y la pobreza. Y tienen razón: ¿quién, si no, se va a prestar a tan traumática experiencia por el amor al arte? Pero, ¡ojo!, ese dinero que algunos ven como las moneda de Judas, no sabemos de qué pozos negros sacan a esas personas ni qué soluciones les aportan. Es muy fácil tirar piedras desde la comodidad de quién se puede permitir parir niños, contratar ayuda para cuando estos tiene fiebre y elegir colegio (con preferencia con comedor y transporte).

Jesucristo no habría lanzado piedras. Ni a la Obregón ni a “la otra”. Otras, en cambio, sí. Porque ellas poseen la Verdad, solo la Verdad y nada más que la Verdad. Y han venido al mundo para hacérselo saber al resto de los mortales.

Román Rubio

Marzo, 2023

https://www.amazon.es/FELICIDAD-Los-estoicos-autoayuda/dp/B0BXNBD9Y3

https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=






viernes, 24 de marzo de 2023

TRAICIÓN

 

TRAICIÓN


Para Dante, el pecado más abyecto es el de traición, de ahí que los traidores ocuparan el noveno y último círculo del infierno en donde se congelaban sumergidos en un lago helado tipos tan infames como Caín, Bruto o Judas Iscariote. El primero, por haber matado a su hermano y tratado de engañar a Dios; el segundo, por haber traicionado a César, cuando este había sido su protector y hasta bien podía haber sido su padre, siendo como era el amante de su madre. El tercero, Judas, por haber vendido a su líder y maestro, Jesucristo, por treinta monedas.

La suerte de Caín, tras la maldición de Yavhé, es confusa. La de los otros dos es más bien mala: el romano se suicidó lanzándose contra su propia espada años después tras su derrota por Marco Antonio en la batalla de Filipos. En cuanto al discípulo de Cristo, hay división de opiniones: según el Evangelio de San Mateo (Mateo 37:5), avergonzado y arrepentido de su villanía, quiso devolver las monedas, que no fueron aceptadas por los pagadores, las tiró al suelo del templo para ver de mitigar el remordimiento y acto seguido se ahorcó. Según la versión de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:18), compró un terreno con el botín y allí, de acuerdo con el relato de Pedro, “habiendo caído de cabeza, reventó y se le salieron todas las entrañas”, lugar aún hoy conocido con el nombre de "campo de sangre" y dedicado al uso de cementerio de extranjeros y peregrinos durante muchos siglos.

En el año 1904 se descubrió en Egipto el códice de papiro de Beni Masar, y en él un texto conocido como El Evangelio de Judas, que no es tal, sino una serie de (supuestos) diálogos entre Judas y Jesús (por cierto, los dos únicos judíos del grupo, ya que los otros eran galileos) en el que se afirma que, de entre todos los discípulos, es Judas el único que entiende con precisión las palabras de su maestro. Al traicionar a Jesús, el traidor no hizo sino cumplir con el propósito de Dios. “Pero en cuanto a ti, tú harás más que todos ellos, pues ofrecerás en sacrificio al hombre que me sirve de envoltura carnal”, llega a decirle Jesucristo a Judas en ese Evangelio de quita y pon.

Ya ven, hay versiones para todos los gustos. Y entre ellas, las de los beneficios de la traición.

En esto estaba pensando yo el otro día cuando leí una entrevista a Javier Cercas en la que señalaba algo de Perogrullo, pero que, como tantas otras verdades, hace falta que alguien te lo señale con el dedito.

El 23 de febrero de 1981 (23F) el teniente coronel Tejero entró en el Congreso de los Diputados y al grito de “Quieto todo el mundo”, sólo (permítanme la licencia de la tilde) hubo tres personas que se mantuvieron erguidas: El Presidente del Gobierno, Adolfo Suarez, el Secretario General del Partido Comunista, Santiago Carrillo, y el Ministro de Defensa, Gutiérrez Mellado.  Los tres, grandes traidores: El primero (Suárez) traicionó los principios del Movimiento al que había pertenecido toda su carrera y había jurado lealtad; el segundo (Carrillo) a la doctrina comunista, aceptando nada menos que la bandera rojigualda y la monarquía constitucional y el tercero (Gutiérrez Mellado) a sus compañeros de armas, que en sus altas esferas estaban por el golpe.

Que Alá bendiga a los traidores (a algunos, claro).

Román Rubio

Marzo 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=











martes, 14 de marzo de 2023

LA FERIA DE LAS VANIDADES

 

LA FERIA DE LAS VANIDADES


https://youtu.be/kHqNMD3wyIQ

En tiempos pretéritos solía empaparme más o menos de la ceremonia de los Oscar. No porque me interesaran los agradecimientos a las mamás, los papás, los hijos y las hijas,  los miembros del equipo, los contendientes, la raza (siempre que fuera minoritaria), el género (siempre que fuera el femenino) o las patrias —cosas todas ellas que considero de mal gusto expresar en público, de manera tan oportunista y explícita, y que además me importan un bledo—,  sino por razones de trabajo en el teaching bussiness, ya que lo usaba con mis alumnos en clase, dado que vienen a expresarse todos en inglés.

 Este año, quizá por el escaso interés que despertaban en mí las películas o disuadido por la vergonzosa escena del galardonado del año pasado cuyo nombre prefiero omitir, no he visto nada de la ceremonia de los Oscar. Bueno, casi: no he podido evitar ver en la prensa el vídeo de la criticada y divertida entrevista que Ashley Graham hizo a Hugh Grant a la entrada del teatro y por la que las almas cándidas han puesto al actor de vuelta y media.

El contexto es el siguiente: una modelo superguapa con un cuerpo que le permite publicitar tallas grandes (un encomiable guiño del mundo del cine a la diversidad, heterogeneidad, pluralidad, o como quieran ustedes llamar), vestida con una especie de salto de cama negro, con sus amplias y estudiadas transparencias, toda sonrisas y vana superficialidad, entrevista a un zorro inglés de esmoquin, que está a la vuelta de casi todo, poco dispuesto a seguir el hilo de las trivialidades inanes que le propone la americana. ¡Ay, estos ingleses! ¡Si no existieran, habría que inventarlos!

Empieza la mujer preguntando al raposo de Hyde Park qué es lo que le gusta del hecho de venir a los Oscar, ante lo que este, desconcertado, le dice con retintín que es fascinante, que toda la humanidad parece estar allí y bla, bla, bla, bla, haciendo referencia a Vanity Fair (La feria de las vanidades), la famosa novela de Thackeray que satiriza la sociedad inglesa de la época victoriana cegada por la vanidad. La entrevistadora (poco versada, al parecer, en literatura inglesa del siglo XIX) entiende que el actor se refiere a la fiesta que la revista del mismo nombre da después de la ceremonia y contesta con no se qué de relajarse y pasárselo bien, para desconcierto del inglés. Algo así como si yo le hablo a usted de Fortunata y Jacinta y usted entiende que me refiero a las primas del pueblo.

El resto de la conversación se desarrolló en los siguientes términos:

A.G. ¿Qué es lo que más te apetece ver esta noche?

H.G. ¿Ver?

A. G. Sí, bueno, sé que probablemente has visto algunas películas. ¿Te emociona ver ganar a alguien?¿Tienes tus esperanzas puestas en alguien?

H.G. Eh, eh, (tocándose la nariz y mirando a Texas). No, nadie en particular.

A.G. Bueno, ¿y que llevas puesto esta noche?

H.G. Sólo mi traje.

A.G. ¿Tu traje? (aparentando sorpresa), ¿Y quién te lo hizo? Tú no lo hiciste, ¿no?

H.G. No recuerdo. Mi sastre.

A.G. Es O.k. Saludos al sastre. Dime, ¿qué se siente al estar en Glass Onion? Fue una película increíble. De verdad que me encantó. Me encantan los thrillers. ¿Es divertido rodar algo así?

H.G. Bueno, apenas salgo en ella. Salgo unos tres segundos.

A.G. Sí, pero aún así, apareciste y te divertiste, ¿no?

H.G. Eeeeh, casi.

Habida cuenta del éxito de la entrevista, la modelo devolvió con gran contento la conexión al estudio central, mientras el actor hacía un gesto de enorme alivio. A continuación, como aquel valentón sevillano, caló el sombrero, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Román Rubio

Marzo 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=



https://www.amazon.es/FELICIDAD-Los-estoicos-autoayuda/dp/B0BXNBD9Y3/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=






martes, 7 de marzo de 2023

GUIRIGAY

 

GUIRIGAY


Recuerdo la primera vez que oí esa palabra en boca de un maestro refiriéndose al vocerío y alboroto en una clase de primaria tras el recreo. Otros lo llamaban “algarabía” o “jaula de grillos”.

Últimamente, muchos gurús que escucho en las tertulias radiofónicas y otros contextos de lucimiento de los espadachines del verbo gustan de usar estos términos cuando se refieren al Internet, a las redes sociales y al recién llegado a la fiesta: la inteligencia artificial (IA). Echan pestes de la web mundial culpándola de ser un altavoz para las mentiras, añorando un mundo en el que La Verdad (el mayor problema al que se enfrenta la filosofía, según Kant) dominaba el planeta. 

¿Y qué es lo que añoran estos Voceros de la Verdad? ¿Un mundo dominado por cuatro o cinco grupos de comunicación señalados por el dedo divino para determinar lo que era o no cierto y que les permitían a “ellos” tener la exclusiva de la difusión de la veracidad?  

Es cierto que el nuevo contexto, que da la posibilidad de “publicar” a todo el mundo, crea una especie de Biblioteca de Babel en la que, por estar todo, la verdad se muestra esquiva, pero estar, está. A usted (y no a Cebrián, Pedrojota, Losantos, la Conferencia Episcopal y cuatro más) le corresponde encontrarla.

Pongamos por ejemplo la sopa de ajo. Si quiero elaborar tal delicioso platillo recurro a Google o Youtube. Allí encuentro a Arguiñano y me da una receta, la abuela de León me proporciona otra y el cocinero de Zamora una tercera y yo hago probablemente una diferente, habiendo oído a los tres. Y el que dice sopa de ajo dice poda del ciruelo o medidas contra la gentrificación.

¿Y cómo se comportan los grandes grupos filtradores de la Verdad?

En La Vanguardia del domingo, John Carlin cuenta cómo la cadena Fox, propiedad de Rupert Murdoch (ese que en su día contrató a Aznar) y altavoz de Trump en EEUU, denunció una y otra vez el fraude ocurrido en el recuento de votos en las últimas elecciones a la presidencia de EEUU. Nadie en la cadena creía que esto fuera cierto y sin embargo era la postura que defendían en público una y otra vez. Machaconamente.

Los abogados de Dominion, la empresa encargada de proveer las máquinas de recuento de votos, han demandado a la cadena y recogido cantidad de testimonios en su defensa. Ejecutivos de Fox y conductores de informativos calificaban en privado las teorías de Trump como “alucinantemente chifladas”, “mierda absoluta” y “totalmente ajenas a la realidad”, mientras, sin despeinarse ni un poco, las defendían una y otra vez en pantalla; entre ellos el superfamoso presentador Tucker Carlson, que en privado confesó: “odio esta mieda”, refiriéndose a la bazofia trumpista, mientras apoyaba el despido de una reportera que osó poner en duda en pantalla las teorías del fraude. Carlson llegó a decir de ella en un mensaje: “Esta loca está dañando la empresa. Nuestro valor en bolsa está cayendo. Esto no es broma”. Para que vean cuál es el mundo de la edición profesional de los medios de comunicación establecidos, vigilantes de la Verdad.

Claro que, esto ocurre porque se trata de los EEUU y allí ya se sabe… ¿Se acuerdan cuando una cadena de radio y un periódico, se empeñaron en que los atentados de los trenes madrileños fue obra de ETA en connivencia con Rubalcaba y los servicios secretos marroquíes? ¿Cómo lograron convencer a cientos de miles de ciudadanos con tan burda y maliciosa mentira? Pues, sencillamente porque les contaban aquello que querían oír, y no hay mensaje más grato que ese.

Los nostálgicos del mundo anterior pueden cantar misa. Yo, por mi parte, estoy muy agradecido a este mundo del guirigay y doy la bienvenida a la Inteligencia Artificial. En primer lugar porque la mía es más bien escasa, en segundo porque me permite publicar mi propia bazofia sin que me inspeccione un obispo y en tercer lugar porque he encontrado una forma de hacer una sopa de ajo decente.

Román Rubio

Marzo 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=



https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

https://www.amazon.es/SANTIAGO-VOY-Memorias-Camino-Norte/dp/B08R4952SF/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=


miércoles, 22 de febrero de 2023

ROALD DAHL

 

ROALD DAHL



Empezaron reescribiendo los cuentos de Blancanieves, Caperucita y Cenicienta para que los malvados lobos no atacaran a las abuelitas, las niñas no fregaran las casas de las malvadas madrastras ni fueran liberadas por besos de príncipes y otras zarandajas. Había que “limpiar” ideológicamente esos malditos cuentos que imbuían en los seres humanos más jóvenes (antes llamados niños) esas actitudes machistas, homófobas, racistas, antropocentristas y demás. Continuaron cancelando a Hergé, misógino y primacista blanco por escribir pérfidas historias racistas como Tintín en el Congo, que tantas veces leí con mis hijos sin apercibirme de lo venenoso que era para ellos. A continuación reescribieron las ediciones escolares de Mark Twain, otro imperdonable racista que usaba la palabra nigger (en 1884) y se atrevió a hacer del Indio Joe el malo de la película. Pusieron el grito en el cielo y consiguieron reescribir los libros de Enid Blyton, escribiendo “Vamos” donde en el original decía “Vamos, Julián, nosotros llevaremos lo que pese más. Las chicas pueden llevar el resto” y suprimiendo fragmentos enteros que contrariaban a las nuevas Autoridades del Ministerio del Bien y del Mal.

Hoy le ha tocado el turno a Roald Dahl. Ya saben, el autor de tantos libros juveniles y  relatos que han hecho la delicia de los lectores adultos: entre ellos el de Cordero asado, ese en el que Mary Maloney usa la pierna de cordero congelada que se comen los policías para cargarse al marido y que ha inspirado a Hitchcok y Almodóvar.

Los libros juveniles de Dahl están siendo reescritos por la editorial Puffin Books en sus nuevas ediciones para eliminar la lengua que la nueva Unidad de Vigilancia de la Moral considera ofensiva. La palabra “gordo” o “gorda”, que en inglés es la misma (fat), ha sido eliminada, como lo ha sido también “ugly” (feo o fea), por lo que Augustus Gloop ha dejado de ser “gordo” para ser “enorme” (enormous), con lo que ha salido, según algunos, notablemente mejorado; y Mrs. Twit ha dejado de ser “fea y bestial” para pasar a ser solamente “bestial”, gracias a Dios.

En Las brujas, un párrafo que explica que las brujas están calvas debajo de sus pelucas ha sido reformulado como: “Hay muchas razones por las que las mujeres pueden usar pelucas y ciertamente no hay nada de malo en eso”. No habrá nada de malo, pero lo difícil es que puedan llevar pelucas o zapatos —estén calvas o no—, ya que la frase no tiene ni pies ni cabeza.

En ediciones anteriores de James y el melocotón gigante, el Ciempiés canta: La tía Esponja era terriblemente gorda/ y tremendamente flácida por eso” y “La tía Spiker era flaca como un alambre/ y seca como un hueso, solo que más seca”. En la nueva edición se dice: “La tía Sponge era una bruta vieja y desagradable/ Y merecía ser aplastada por la fruta” y “La tía Spiker era más o menos lo mismo / y merece su parte de culpa”, es decir, que tía Sponge pasa a ser bruta, vieja y desagradable, cuando antes solo era gorda y flácida. No sé qué mejoría ven algunos en el aspecto de la mujer, la verdad.

Y lo más inquietante de todo: En Matilda, la frase: “En el pasado (ella) fue a navegar con Joseph Conrad, fue a África con Ernest Hemingway y a India con Ruyard Kipling” ha sido sustituida por: “En el siglo XIX fue a las haciendas con Jane Austen, a Äfrica con Ernest Hemingway y a California con John Steinbeck”, con lo que el nuevo Clero de las Almas Puras no solo protege a los retoños de las maldades sino de las personas malas. Al parecer, a Kipling se le borra por racista e imperialista y a Conrad por misógino, ya que el marinero Marlow que andaba en busca de Kurtz remontando el río pronunció una frase ofensiva referida al sentido de la realidad “de las mujeres”. Por el contrario Jane Austen y Steinbeck pasan el examen de pureza ideológica con matrícula. Pero, ¿y Hemingway? ¿Por qué no se le suprime por mujeriego, bebedor, cazador y amante de los toros? Caprichos del Nuevo Evangelio.

Me temo que será el siguiente; junto con las brujas de Macbeth y con la mismísima Lady Macbeth a la que sustituirán por el Payaso Fofó, que en gloria esté, acompañado por la Gallina Turuleta, ciudadanos fuera de toda sospecha


Román Rubio





 



jueves, 9 de febrero de 2023

EL SEXO DE LOS ÁNGELES

 

EL SEXO DE LOS ÁNGELES


Se dice que en el momento en que los otomanos tomaron Constantinopla los ciudadanos de Bizancio desatendieron la defensa de la ciudad por estar enfrascados en la importantísima discusión del sexo de los ángeles. ¿Se trataba de seres masculinos, femeninos o había de los dos sexos? Como tantas otras leyendas de la historia esto es falso. Es cierto, sin embargo, que el emperador Constantino XI reunió a la ciudadanía en Santa Sofía para la oración el día previo al asalto final e hizo sonar las campanas de las iglesias de la ciudad durante todo el día con el motivo de elevar la moral de los bizantinos. De poco sirvió: el 29 de mayo de 1493 el sultán otomano entró en la ciudad y la cabeza del Emperador fue separada del cuerpo por cortesía del turco en lo que los historiadores consideran que fue el final de la Edad Media.

La anécdota parece descabellada, pero tiene su fundamento: se trataba de una época en que los dogmas de la Iglesia estaban en continua discusión: la Santísima Trinidad, la Virginidad de María, la infalibilidad del Papa, la existencia y cualidad del limbo, el purgatorio o el infierno eran motivo de discusiones, cismas, excomuniones y hasta condenas a la hoguera. ¿Cómo no habría de serlo el sexo de los ángeles? Estos, según la tradición canónica se dividen en nueve clases perfectamente jerarquizadas: ángeles, serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles… Saber cuáles eran las relaciones entre ellos, cuántos eran, si se reproducían al modo usual o eran creados por Dios uno a uno o carecían de sexo no era cosa menor; podía convertirse en una cuestión de fe y, desde luego, fueron objeto de “discusiones bizantinas”, fueran estas o no en el momento de la invasión.

Hoy en día el debate ha aumentado un grado o dos. El sexo de los ángeles ya no parece relevante. Lo relevante es el sexo del mismo Dios. O al menos el género, que viene a ser lo mismo, pero en su parte lingüística.

La Iglesia de Inglaterra está enfrascada en la discusión de cómo referirse al Dios Creador, al tiempo que los Jinetes del Apocalipsis amenazan el Imperio. Hasta ahora se ha llamado Padre y el pronombre con el que se le designa es Él (He), lo que resulta ofensivo para los defensores del lenguaje inclusivo, que vienen a ser más o menos la mitad de un clero dividido a partes iguales en asuntos como el aborto y el matrimonio gay. Para dilucidar el contencioso, la Iglesia Anglicana ha creado una comisión conjunta que deberá estudiar el caso e intentará pronunciarse sobre la reforma del lenguaje en los actos eclesiásticos.

https://www.theguardian.com/world/2023/feb/07/church-of-england-to-consider-use-of-gender-neutral-terms-for-god

Lo curioso del asunto es que el consenso en que Dios es alguien (o algo) asexuado —que no encaja en las categorías masculino-femenino— es total; se trata exclusivamente de un asunto lingüístico. Las posibles opciones son: usar el femenino y llamar Ella (She) al Creador, lo que es inaceptable para todas las partes, o usar la forma Ello (It). Habría, también, que usar Parent en vez de Father o Mother, etc. Intenten reescribir todos los salmos esos que cantan en la iglesia con la nueva norma y verán que no es asunto sencillo.

Trasladémoslo a lo nuestro. Piensen en sustituir Elle (pronombre de gran aprecio en ciertos ministerios) por Él cada vez que se refieran a Dios y verán. Y si tienen por costumbre musitar una plegaria cada noche como les inculcó su mamá, vayan haciéndose a la idea de cómo quedará la oración por excelencia de los cristianos, la que dictó el mismísimo Jesucristo, según San Mateo. Olvídense del “Padre nuestro que estás en los cielos” y vayan pensando en Madre nuestra… lo cual no estaría mal si no fuera en contra de “lo inclusivo”, o en algo como Progenitor nuestro que estás en los cielos…

No se me ocurre ninguna fórmula para salvar al Credo de la hoguera inclusiva: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra…”, aunque siempre se podrá recurrir al Rosario, que, eso sí, queda a salvo del embrollo. Prueben y verán.

Y los bárbaros acechando con los cuchillos en la boca.

Román Rubio

Febrero 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=



https://www.amazon.es/FELICIDAD-Los-estoicos-autoayuda/dp/B0BXNBD9Y3/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=1678705746&sr=1-6




https://www.amazon.es/%C2%A1SOCORRO-Me-jubilo-Rom%C3%A1n-Rubio/dp/1537233335/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=




sábado, 14 de enero de 2023

LYRICS

 

LYRICS


No sé por qué escribo sobre canciones; alguien como yo, desvinculado del rock, del jazz y del rythm and blues desde que murió Janis Joplin, con el paréntesis de los hermanos Gallagher, que desde su Manchester natal, lograron despertar algo de aquel ancestral apetito. En cuanto al pop, ¡ay el pop!, no recuerdo haber subido el volumen de la radio desde el Mamy Blue de los Pop Tops (y eso fue en 1971).

Estoy, por tanto, absolutamente fuera de lo que las motomamis, las chaneles y las wakawakas se dignan en ofrecer. Sin embargo, escribí en su momento sobre una canción de nombre SlowMo, cuya disparatada letra decía cosas como: “Les vuelvo loquito a todos los daddie” o “Apena’ hago doom, doom, con mi boom, boom y le’ tengo dando zoom, zoom con mi yummy”. En fin, estos son solo dos ejemplos de una canción de excéntrico mensaje y disparatada letra, que a pesar de esa desafortunada simbiosis tuvo gran aplauso y consiguió para la patria cosas que ya habría querido Luis Enrique para sí, y para ella (la Patria, digo).

Posteriormente fue el catecismo de las motomamis lo que captó mi atención y sus afirmaciones como la de “la motomami es leal como un flex”, “frontea con moto, protege tu mami”, Te puede ride como a su bike” o meditaciones filosóficas profundas como aquello de “no le importa mancharse las manos cuando las pone dentro del motor para ajustarlo” o más enigmáticas como lo de que “a una motomami le gusta la leche”.

Si dediqué un escrito a lo de Eurovisión y otro a la obra clave de la catalana, ¿cómo iba a dejar pasar la canción de despecho que Shakira ha dedicado a su ex? Tengo que reconocer, sin embargo, que tanto la parte formal de la canción (la letra) como el significado (el mensaje) son tan explícitos que hacen, por obvios, difícil la crítica. Veamos:

Empieza diciendo que “pa tipos como tú” no vale la pena, que “te las das de campeón y diste tu peor versión” y que “Sorry, baby, hace rato que ya debí botar ese gato” puesto que “una loba como yo no está pa novato”. Bien, Shakira, el campo de batalla ha quedado claramente delimitado.

Y sigue la canción, más o menos en el mismo tono hasta que la siguiente estrofa llega aliñada con un enigma: “Me dejaste de vecina a la suegra. Con la prensa en la puerta y la deuda en Hacienda” Lo de la prensa en la puerta y lo de Hacienda se entiende: adivinamos la puerta de la casa ocupada permanentemente por paparazzi moscardones, que harían mejor servicio a la sociedad cavando zanjas para el AVE o recogiendo naranjas y a los Inspectores de Hacienda metiendo sus públicas narices (gracias a Dios) en tus cuentas corrientes, pero lo de la suegra… ¿Es literal o metafórico? ¿Vive en la puerta de al lado? ¿Te ha seguido hasta Miami solo para importunar? Necesitamos con urgencia una aclaración.

La misma estrofa la acaba con el afortunado verso “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”. ¡Bravo, Shakira, estamos contigo!, para, acto seguido meterse, de manera directa con la que parece ser la nueva pareja del innombrable. “Tiene nombre de persona buena, Claramente no es como suena”. ¿A que ya saben cómo se llama la nueva invitada a la reunión?, para continuar diciendo que “es igualita que tú, pa tipos como tú, a ti te quedé grande y por eso estás con una igualita que tú, uh, uh, uh”.

La cantante continúa recriminando al catalán, de manera imprudente, que cambiara un Ferrari por un Twingo y un Rolex por un Casio, lo cual es un error; nunca hay que involucrar marcas comerciales en estos asuntos, si no que se lo pregunten a Rufián y sus fotocopiadoras.

También le recuerda que tanto ir al gimnasio no está bien. O al menos que estaría mejor si lo alternara con el cultivo de la mente, que, al fin y al cabo, lo que decían los latinos era “mens sana in corpore sano” y que mens  significa mente, no hombre, y que ella (que tiene cuarenta y tantos años y muy bien llevados) vale como dos de veintidós, lo que aplaudo con fruición, dando de manera brillante la vuelta a aquel chiste machista, casposo y trasnochado de “cambio mujer de 50 por dos de 25”.

Para acabar, Shakira dice “A ti te quedé grande y por eso estás con una igualita que tú, uh, uh, uh/ It’s a wrap” Y aquí confieso que me he quedado desconcertado. ¿A wrap? ¿Se refiere a eso parecido a los burritos mejicanos?¿Será por lo apetitoso? ¿Por lo picante? Otro enigma.

Y, en fin, ya está bien por hoy. Otro día entraré en YouTube y trataré de escuchar la canción. Por ahora, bastante he tenido con la letra.

Román Rubio

Enero 2023

https://www.amazon.es/dp/B0DMR7R556/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=